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¡Gracias Fidalgo! ¡Perdón, Saint-Maximin!

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Desirée Monsiváis: "Si no gana el América se estaría convirtiendo en equipo chico" (2:58)

Desirée Monsiváis tiro fuerte en contra del América que no ha ganado y ni metido gol en el actual torneo, ahora le toca visitar al Necaxa. (2:58)

El Nido entiende, como pesar propio, que será difícil agradecer lo suficiente a Álvaro Fidalgo por sus cinco años de servicio


LOS ÁNGELES -- América ganó. 2-0 al Necaxa. Pero el júbilo de su soldadera se vino abajo: Álvaro Fidalgo y Saint-Maximin regresan a Europa. Sí, por distintos motivos: El español para regresar a grandes ligas y el francés azorado y amargado por las agresiones racistas a su familia.

La salida de Fidalgo dignifica a la Liga MX. La partida de Saint-Maximin denigra a un sector de la sociedad mexicana.

1.- El español se va de México entre lágrimas de agradecimiento y con un amoroso sentido de pertenencia. Cinco años, tres títulos y cuatro finales.

2.- El francés se va entre lágrimas de amargura, de repudio, de indignación. Su familia, sus genes, su pasado, su orgullo, fueron sobajados por unos neandertales neuronales.

Gracias Fidalgo. Perdón, Saint-Maximin.

Sí, este mismo día que el América puso fin a su mala racha sin goles y sin victorias, este mismo día, este sábado, Coapa se viste de amargura.

El Nido entiende, como pesar propio, que será difícil agradecer lo suficiente a Álvaro Fidalgo por sus cinco años de servicio. Pero, será más difícil explicarle a toda una familia la coexistencia de las trincheras agrestes, bestiales, salvajes, cobardes, abusivas, que son capaces de flagelar el color de una piel.

Sí, esas deben ser las primeras expresiones del América.

1.- Gracias por siempre Fidalgo.

2.- Perdón por siempre, Saint-Maximin.

Que la Liga MX se enorgullezca de Fidalgo. Que la nación futbolera de México se avergüence por el delito perpetrado contra Saint-Maximin y su familia.

Discriminación. Racismo. Y no sólo lo ha sufrido el francés, lo sufren los mismos mexicanos. Lo sufren los habitantes de los 68 pueblos indígenas que existen en México y que, al atreverse a buscar una mejor forma de vida en las grandes ciudades, son maltratados y violentados.

Irónico, cuando el gobierno mexicano y las ONG (organizaciones no gubernamentales) se indignan por el mal trato a los mexicanos que radican en Estados Unidos, se prohíjan hechos de discriminación día a día. La paja en el ojo ajeno y la viga en el propio.

Conapred (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación en México) recibe cientos de denuncias a la semana por casos de racismo o de segregación, no sólo por color de piel, sino por etnia, lenguaje, sexo y diferentes exclusiones y ofensas de tipo laboral.

¿Qué ha hecho la Federación Mexicana de Futbol para frenar en sus estadios actos de racismo? Nada útil. Acaso pancartas, mensajes, pero ninguna acción civil o penal. Y el que no actúa, es cómplice.

¿Y AHORA AMÉRICA?

A las salidas de Fidalgo y Saint-Maximin se agrega la de Rodrigo Aguirre. Pierde Coapa por lo pronto a tres jugadores importantes.

Llegaría el brasileño Rafael Veiga, sin que se haya hecho oficial. La directiva de América tiene aún una semana prácticamente para sumar refuerzos ante estas bajas.

Obviamente, la victoria 2-0 sobre Necaxa implica unas cataplasmas de árnica, un paño de agua caliente para reconfortar a la afición, que deberá observar si es capaz su directiva de iniciar un nuevo proyecto.

Es decir, todo sigue cuesta arriba para el #ÓdiameMás, luego de los tiempos gloriosos del Tricampeonato.

Sí, un sábado de contrastes brutales en el América. La victoria se empequeñece ante el adiós de Fidalgo y los momentos desoladores e inmerecidos de Saint-Maximin. Fidalgo se convierte en un embajador del futbol mexicano; Saint-Maximin se convierte en el fiscal de un sector de la nación futbolera mexicana.