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Verano de estrellas indeseadas: por qué jugadores de la talla de Bale, Neymar y Dybala no fueron vendidos

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Puede que algún día pensemos en la ventana de pases del verano europeo 2019 y la consideremos como un punto de inflexión. Como el momento en el que los clubes cayeron en la realidad de los contratos inflados y las cifras desmedidas, o en el que tal vez se dieron cuenta de que incorporar talento sólo por el hecho de hacerlo solamente vale la pena si el precio es conveniente.

Lo que sí es seguro es que nunca habíamos visto un verano como éste, con un mercado de pases en el que tantas superestrellas con salarios altos estaban en venta.

Gareth Bale, Paulo Dybala, Neymar, James Rodríguez, Christian Eriksen, Radja Nainggolan, Philippe Coutinho, Mario Mandzukic, Alexis Sánchez, Romelu Lukaku, Toby Alderweireld, Ivan Rakitic, Mauro Icardi, Emre Can, Chris Smalling, Ousmane Dembélé, Danny Rose, Henrikh Mkhitaryan, Ivan Perisic, Jerome Boateng, Blaise Matuidi; y la lista de los jugadores disponibles continúa.

Algunos cambiaron de equipos, aunque todos ellos -menos Lukaku- lo hicieron en préstamo. Icardi pasó a Paris Saint-Germain; Sánchez, a Inter; Smalling y Mkhitaryan, a Roma; Nainggolan, a Cagliari; Perisic y Coutinho, a Bayern. Todos menos los últimos tres se movieron en los últimos días de la ventana de pases, luego de que sus clubes se pasaran gran parte del verano intentando venderlos, pero la mayoría se quedaron, lo que plantea el siguiente interrogante: ¿Por qué?

¿Por qué, en un momento en el que los mejores clubes de Europa son muy rentables y gozan de una gran ventaja competitiva, no apuntan a fortalecerse aún más? ¿Por qué estos clubes estarían dispuestos a anunciar sin tapujos que sus empleados están disponibles en el mercado, sabiendo que esto les resta valor?

Todos los casos son diferentes, tanto en cuanto a por qué el jugador estaba disponible como hasta qué punto, pero todos los jugadores mencionados competían en clubes dispuestos a escuchar ofertas y, en algunos casos, hasta les dijeron explícitamente a sus hombres que sus servicios ya no eran necesarios. Zinedine Zidane lo hizo con James y Bale; Inter, con Icardi, Perisic y Nainggolan; y Manchester United, con Lukaku. Otros fueron más sutiles, pero el hecho que fueran tantos no tiene precedentes.

Varios ejecutivos entrevistados coinciden en que esto fue una "corrección de mercado". Los clubes se habían sobrecargado; la brecha entre los 10 o 12 más ricos había crecido tanto que los más grandes quedaron con exceso de inventario.

"La mayoría de los jugadores que mencionas tienen salarios muy altos y contratos largos; sencillamente exceden el presupuesto de todos menos un puñado de clubes", dijo Umberto Gandini, ex director general de Roma y vicepresidente de la Asociación de Clubes Europeos. "Así que es una cuestión de oferta y demanda".

Cuando una fábrica tiene exceso de inventario, vende con importantes descuentos. Pero un jugador --en general-- es un ser humano sintiente, no es una caja de rodamientos, y como tal puede rechazar una oferta. Y, a diferencia de las cajas de rodamientos, o de otros deportes como la NFL, donde el personal no deseado se puede cortar, a los futbolistas hay que pagarles. Si tienen un contrato largo y no están dispuestos a aceptar una rebaja salarial, los compradores quizá no puedan costearlo, aunque les hagan una rebaja importante.

Gandini agregó: "Tal vez en el pasado podías encontrar a un club la siguiente categoría que decidiera correr el riesgo -- y es un riesgo cuando consideras el precio, el salario, la duración del contrato y el reducido valor de reventa si se trata de un veterano. Es un riesgo enorme. Pero con el Fair Play Financiero eso no va a ser posible en muchos casos".

De hecho, el Fair Play Financiero ha creado un séquito de clubes que se encuentran justo por debajo del escalón más alto que deben cuidar sus gastos como nunca antes. Las fuertes inversiones que antes habrían permitido dar un salto a la máxima categoría ya no son posibles por los requerimientos del "umbral de rentabilidad".

No es casual, entonces, que varios movimientos fueran préstamos en los que el club que presta subsidia la cesión. Cuando un equipo recibe a un jugador en estas condiciones, o no está convencido de que quiere invertir en él, o bien no puede costearlo.

El propietario, en tanto, se libera de todo o de parte de su salario, y alberga la esperanza de que el jugador goce de una gran temporada y alguien lo quiera dentro de 12 meses. Es el equivalente a esos infomerciales en los que puedes probar el StepMaster 3000 de forma gratuita en casa durante tres meses, y si no estás absolutamente satisfecho, simplemente lo devuelves. Sería como una prueba previa a la compra.

Hay otro elemento influyente en lo que respecta a los grandes equipos. Aunque quizá no estés de acuerdo con algunos de los nombres mencionados, no cabe duda de que la mayoría de ellos, en términos absolutos, mejorarían a cualquier club. ¿Pero cuánto, y a qué precio?

"Los pocos clubes que pueden pagarlos ya están fuertes y, teniendo en cuenta el costo, no creen que otra firma onerosa, sobre todo un veterano con bajo valor de reventa, pueda dar lugar a un gran cambio", dijo Michael Emenalo, ex director técnico de Chelsea y Mónaco. "Puede que los haga un poco mejor o puede que no cambie nada, pero teniendo en cuenta el costo, no vale la pena correr el riesgo”.

Esta visión es compartida por Gandini.

"Los clubes más importantes son marcas de entretenimiento además de clubes", comentó. “Y creo que son más cuidadosos al momento de operar. Piensan en detalle cuánto les puede sumar un jugador a su equipo, tanto dentro de la cancha como así también en cuanto a la marca y le ponen un número. Si no creen que generará una ganancia, no actúan”.

Para algunos puede ser una cuestión un tanto escalofriante, pero se puede ver la lógica. Pensemos en Neymar, cuyo pase de Paris Saint-Germain a Barcelona quedó en nada. Es una marca mundial y un gran futbolista, pero sin él, ¿Barcelona sigue siendo una marca masiva (o Manchester United o Bayern Munich)? Si es así, bueno, se puede ver la razón por la que los potenciales compradores avanzan en otras direcciones.

El caso de Mathijs De Ligt ilustra otro factor en la ventana de pases. El defensor de Ajax estaba en el mercado y Juventus terminó superando a Barcelona por su fichaje, que les costó unos 75m de Euros (alrededor de $80m). Pero había otros clubes que podrían haber tenido necesidad de sus servicios.

Manchester City y Liverpool, por ejemplo, han tenido temporadas exitosas, pero a los dos les hubiese venido bien un nuevo defensor central, teniendo en cuenta que Vincent Company dejó al primero y Joel Matip tenía un año restante en su contrato al inicio del verano. Pero ni los campeones de la Premier League ni los europeos demostraron tener mucho interés en De Ligt.

¿Por qué? Posiblemente porque los dos tienen entrenadores poderosos y exitosos con ideas muy específicas de lo que quieren. Y sumar a De Ligt sin dudas te hará más talentoso, pero también puede ser disruptivo sumar un jugador a escuadrones con los que ganaste 98 (City) y 97 puntos (Liverpool) y combinaron para ganar otras tres competencias.

Aunque signifique una mejora, ¿esos clubes van a superar los logros de la temporada anterior? Probablemente no. Y debido a que los entrenadores no sólo son evaluados mirando los resultados sino además la inversión que han tenido que hacer, una inversión masiva con un resultado apenas promedio o malo comparado con la campana anterior, no será algo bien visto.

Emenalo cita a Rodri – que no fue barato a 70m de Euros ($74m) cuando pasó de Atlético Madrid a Manchester City – como la clase de firma que harían entrenadores como Pep Guardiola o Jürgen Klopp.

"Los clubes se dan cuenta de que no puedes ganar todo todos los años y, sobre todo, que no necesitan ganar todo para preservar su posicionamiento como club, la fortaleza de su marca o la ganancia que generan", dijo Emenalo. "Si aparece el jugador indicado, que complemente esa necesidad específica, probablemente lo fichen, quizá con una gran inversión para sumarlo cuanto antes. Pero si ya están fuertes y competitivos, no van a querer desembolsar demasiado en un jugador talentoso si eso puede implicar la disrupción del equipo que ya está funcionando. Ese es un fenómeno relativamente nuevo, creo”.

Si lo miramos desde otra perspectiva, la "Gran Corrección de 2019" es algo positivo. Los clubes son más inteligentes al momento de pagarles a sus jugadores y están menos dispuestos a correr riesgos y repartir dinero por todos lados. (Es evidentemente a causa, en parte, de la prohibición de transferencias de Chelsea, pero el gasto neto de los seis clubes más importantes de la Premier League fue el más bajo desde 2012).

Igualmente, si eso significa "hacer sólo lo suficiente" para permanecer en la cima y asegurar que los propietarios sigan recibiendo importantes ganancias, quizá no todos terminen estando de acuerdo.

"Escuché a alguien decir que antes a había clubes profesionales y amateurs", dijo Gandini. "Ahora tenemos clubes amateurs, un grupo grande de clubes profesionales que está intentando sobrevivir y un pequeño grupo de clubes profesionales que quizá hayan tenido pasados ilustres y están intentando desesperadamente pasar al primer nivel, pero se les está haciendo muy difícil poder lograrlo.

"Y después los que están en la cima, que no son clubes sino más bien marcas de entretenimiento", dijo. "Están compuestos por animadores y ellos actúan como tales. Puede que sea una exageración, pero no por mucho”.