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Oribe lo sabe

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VIDEO: ¿Tienen razón los que piden que Oribe se retire? (3:20)

"El ritmo de Chivas lo agobia" (3:20)

La carrera de Oribe Peralta será recordada por su entrega, su sacrificio, su liderazgo, sus definiciones, su gol y sus capitanías.

Sin lugar a dudas, los mejores momentos de Peralta fueron vistiendo la camiseta de la Selección Mexicana. Era con ese uniforme con el que ofrecía su mejor versión. El orgullo por defender los colores de su país sumado con la conexión emocional que siempre tuvo con la afición tricolor, hacían de él un delantero "hermoso". Oribe representaba, en gran medida, la garra mexicana, el sudor, el sacrificio, el trabajo en equipo y sobre todo el desgaste que cualquier futbolista debe tener dentro del rectángulo verde.

Pero si de verde se trata, la camiseta de Santos no solo no le desentonaba, sino que a nivel de clubes forjó ahí un nombre que impulsó su carrera hacia un nivel superlativo. Es para muchos, el heredero de Jared Borgetti en la Comarca.

Su andar por América también fue importante, siendo capitán y referente del club, sin embargo, sus lesiones le privaron de consolidarse como un ídolo americanista. Oribe tuvo sus más y sus menos en Morelia, León, Monterrey y Chiapas. Pero con la camiseta de Chivas, el 'Cepillo' se ha quedado corto. Muy corto.

A decir verdad, su transferencia de América a Chivas, lejos de sumarle, le restó. Ese movimiento lo alejó del cariño de la afición americanista y le privó de la aceptación total de la rojiblanca.

Su sacrifico, su dedicación y sobre todo su profesionalismo nunca han estado en duda. Pero un jugador que llega con este cartel y que porta el gafete de capitán, debe dar mucho más al club más popular de México.

Oribe está arrastrando el prestigio que con tanto trabajó él sólo construyó. Hace tiempo que dejó no solo de ser "Hermoso" sino de ser el Peralta que emocionó a tantos mexicanos.

Oribe está en deuda con la afición rojiblanca, con el escudo que representa, con la camiseta que porta, pero más importante aún, consigo mismo. Peralta no tuvo que haber llegado a Chivas, al menos no procedente del odiado rival. La afición lo sabe, la actual directiva lo sabe, sus compañeros lo saben y, sobre todo, él lo sabe.

Seguro estoy que las críticas y los señalamientos lo hacen más fuerte y lo comprometen a esforzarse aún más. Pero el tiempo se ha ido, sus mejores años han pasado y su mejor versión ha quedado en el pasado.

Sólo él y nadie más decidirá cuándo tendrá que retirarse pero si tarda demasiado, no solo aumentará su deuda con el 'chiverío', sino que además atenta contra su legado.