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¡Suban al helicóptero! Club holandés festeja por los aires su ascenso a la Eredivisie

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Así festeja 'El Machín' campeón de Holanda (0:40)

A través de sus redes sociales, Edson Álvarez compartió la fiesta entre seguidores del Ajax y jugadores en las afueras del Johan Cruyff Arena. (0:40)

Henk de Jong, director técnico del SC Cambuur-Leeuwarden desayunó bien en la mañana del sábado, preparándose para lo que estaba por venir. Luego de su empate 1-1 contra el De Graafschap en la noche anterior, la plantilla y cuerpo de utileros se tomaron “una pequeña pinta” de cerveza, como él lo calificó, para seguir celebrando su logro tras haber ganado la Keuken Kampioen Divisie, y con ello, su ascenso a la Eredivisie de Primera División.

“No siento miedo de necesitar vomitar”, comentó De Jong a ESPN. “La resaca no es tan grande como la que sentí la semana pasada [luego de asegurar el ascenso], es menor”.

Con las restricciones impuestas con motivo del COVID-19, que evitaron que el Cambuur celebrara de forma acostumbrada (una fiesta multitudinaria en el Oldehoofsterkerkhof en el centro de la ciudad). Por ende, la municipalidad y el alcalde les ofrecieron una forma poco tradicional de conmemorar la ocasión: un desfile en helicóptero.

Justo antes del mediodía del 1º de mayo, la plantilla del Cambuur, algunos utilizando lentes de sol en un día nublado, llegó a la Base Aérea Leeuwarden. Vieron que tres helicópteros les esperaban en la pista: dos para el equipo y otro para los medios de comunicación que seguían el desfile.

Cada helicóptero tenía capacidad para cinco personas, quienes disfrutarían de un vuelo de 20 minutos sobre Leeuwarden, ciudad ubicada al norte de los Países Bajos, con una población de 122.000 personas, a una altitud de aproximadamente 300 metros (casi 1.000 pies).

Se le pidió a la población de la ciudad que decorara sus jardines y hogares con los colores amarillo y azul del Cambuur, como preparativo del sobrevuelo. Y cuando los helicópteros sobrevolaron la cancha del LKC Sonnerborgh (club local de balonmano de la provincia holandesa de Frisia), los tripulantes vieron banderas desplegadas sobre el césped, en las que se leía la leyenda: “SCC JUSTICIA”.

La fiesta se hizo esperar por largo tiempo. Cuando la pandemia del coronavirus se apoderó del mundo el año pasado, la Federación de Fútbol neerlandesa (conocida por sus siglas KNVB) sostuvo una reunión con los clubes, con la intención de decidir cómo finalizar la temporada 2019-20. En esta etapa, el Cambuur se encontraba ocupando el liderato de la segunda división holandesa, a 11 puntos de los puestos de playoffs. Se barajaron opciones tales como el modelo de puntos por partido, y los clubes votaron al respecto. Los 34 clubes que conforman el primer y segundo niveles del balompié neerlandés dieron a conocer sus criterios: 16 clubes votaron a favor del sistema de ascensos y descensos, nueve en contra y otros nueve votaron en blanco o se abstuvieron. Al no producirse una mayoría decisiva, la decisión recayó en la KNVB. Ésta concedió cupos de competiciones europeas en la Eredivisie, pero optó en contra de coronar campeones o implementar el sistema de promoción y descenso.

El Cambuur se sintió devastado. Ya tenían un pie puesto en la Eredivisie. De Jong dijo en el momento que había sido “la mayor desgracia jamás vivida en la historia del deporte holandés” Por su parte, el director gerente del Cambuur Ard de Graaf dijo a ESPN que “existe una gran sensación de injusticia” dentro del club. Con el club implementando planes para jugar en primera división, incluyendo el desarrollo de un nuevo estadio valorado en €72 millones ($86.5 millones) ubicado a las afueras de la ciudad, la celebración por el ascenso fue puesta en pausa.

Las heridas sufridas el año pasado tardaron en cicatrizar. De Jong mantiene sus afirmaciones; a pesar de ello, se vio obligado a luchar para mantener a su plantilla concentrada con miras a la presente temporada, en vez de revivir el dolor de lo vivido en abril pasado. Tras un periodo complicado en diciembre, llegaron a dominar la segunda división holandesa, venciendo en 27 de sus 36 partidos de liga disputados a la fecha. Cuando el mediocampista Issa Kallon aseguró el ascenso el pasado 17 de abril, marcando el gol de la victoria contra el Helmond Sport, éste alzó su camiseta para revelar la palabra “Justicia” escrita en otra prenda debajo.

Cuando sonó el pitazo final en la victoria 4-1, comenzaron las celebraciones a las afueras de su cancha del Cambuur Stadion. Fue esa explosión de alegría la que llevó al ayuntamiento y al alcalde a imaginar una forma diferente de celebrar los éxitos del equipo. Usualmente, la celebración consistiría en una demostración de euforia motivada por la cerveza, en un mar de bengalas azules y amarillas. No obstante, al reconocer la necesidad de evitar grandes congregaciones públicas debido a la pandemia del coronavirus, los organizadores concibieron la alternativa aérea.

Entre la 1 p.m. y 3 p.m. hora local, los helicópteros rodearon Leeuwarden. Los jugadores vieron cómo se encendían bengalas amarillas y azules encendidas en tierra. Vieron cómo los bomberos formaron un semicírculo de camiones de bomberos en homenaje al equipo. Cuando miraron hacia la calle Maximilla Straat, pudieron ver el emblema del equipo dibujado con tiza sobre el pavimento. Se manifestaron mayores apoyos a través de la etiqueta #TerugWaarWeHoren (“De vuelta a donde pertenecemos”) en Twitter.

“Te encuentras tan alto por los aires”, manifestó el mediocampista Nick Doodeman a ESPN luego de aterrizar. “Antes de despegar, me detuve frente al helicóptero y vi despegar [a la otra aeronave] y pensé: ‘ahora debo ir también’. El piloto estaba sumamente tranquilo; eso también nos dio confianza. ¿El mejor momento? ¡Creo que vi a mis padres y a mi novia saludándonos desde tierra! Pero no creo que ellos me pudieron ver”.

De Jong agregó: “Fue asombroso verlo todo en tierra. La gente está tan emocionada, me ubiqué en el primer vuelo y presencié fuegos artificiales amarillos y azules. Vi niños en tierra, la gente saludando desde sus jardines”.

Algunos jugadores no fueron convencidos por la idea. “Algunos jugadores están ausentes hoy”, expresó De Jong antes de despegar. “No quieren volar por los aires y prefieren mantener sus dos pies sobre tierra. No soy la clase de persona que dice: ‘tienes que ir’. Vive y deja vivir, ¿cierto? La verdad, voy a volar. Si tienes esta oportunidad, tienes que aprovecharla”.

El defensa central Calvin Mac-Intosh fue uno de los que decidió en contra de volar en helicóptero. El zaguero comentó a ESPN: “¿Por qué no? No tengo miedo de volar o nada por el estilo, pero sentarme en un helicóptero no es realmente necesario para mí. Creo que [es] demasiado. Pero vi algunos videos de los muchachos y parecían disfrutarlo, pero [parece] algo anticuado. Saben, estoy bien en un avión, pero un helicóptero… umm, no es para mí”. Robert Muhren, líder goleador del plantel, que llegó al aeropuerto, dijo sentirse indispuesto, usando lentes de sol e ingiriendo agua. Por ello no voló, al igual que Alex Bangaru, Robin Maulun o Kallon.

Al principio, el volante Michael Breij declinó la invitación; pero su madre y novia le hicieron cambiar de opinión. “Me tiemblan los pies, siendo sincero”, manifestó antes de despegar. “Pero si voy a despegar, me mantengo firme. Estoy muy curioso, pero me llevaré una bolsa para vomitar”.

El apodo del Cambuur es “Slapende Reus” (“Gigante Durmiente”); sin embargo, el club está despertando de su letargo. Tras haber descendido en 2016, acaba de poner punto final a su ausencia de la Eredivisie. Al Cambuur le quedan dos partidos por disputar en la presente temporada y las celebraciones seguirán su curso. A pesar de ello, es palpable cómo De Jong trata de tomarlo todo con calma, mientras siente un nuevo aprecio por la tierra firme.

“Durante el despegue, es obvio que esa cosa se sacude; pero de repente, vas rápidamente, justo sobre el suelo y luego te elevas en al aire”, dijo. “Para ser sincero, tuve un poco de náuseas. Dimos vueltas sobre Goutum [pequeño pueblo ubicado cerca de Leeuwarden] donde se ubicó Martijn Barto [exjugador y asistente al director técnico], pero le dije: ‘por favor, vuelve a ir en dirección recta, porque comienzo a sentir náuseas’… pero eso también tuvo que ver con lo que hice ayer”.

En la redacción del presente artículo se utilizó información adicional de Rick de Kock.