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2016 Torneo olímpico masculino, Fase de grupos
  • Kwon Chang-Hoon (77')
  • Hirving Lozano (90'+4')

México se va como llegó a Brasil, desangelado

BRASILIA (René Tovar | Enviado) -- Fuera. En México gusta mucho la palabra fracaso. Sí es así, entonces hay que colgarle esta medalla a la Selección Nacional Olímpica. El Tri no repetirá oro, porque lo echaron de una manera justa del torneo. El boleto se perdió en Salvador de Bahía, frente a Alemania y Fiyi. Al primero lo tuvo en sus manos, pero no lo mató; al segundo, no lo goleó.

En Brasilia, México fue el retrato vivo de la inoperancia en el ataque y la efectividad. Si a eso se le añade que Corea le plantó un crucigrama, el representativo nacional no tuvo las variantes ni tampoco el juego de conjunto para lograr la victoria que lo hubiera puesto en la siguiente fase.

Los cambios de Raúl no sorprendieron. La incorporación de ‘Poncho’ González en el ataque simplemente no pesó. No existió. Se diluyó como la esperanza de México. La parcela derecha, que fue comandada por Rodolfo Pizarro, la tomó Carlos Cisneros, pero sin ningún peso específico. La historia pudo haber cambiado con el disparo al poste, pero el ambiente futbolístico en México ya está cansado de los partidos honrosos y poner los 20 centavos para el peso.

Erick Gutiérrez intentó lo mismo que frente a Fiyi, pero imposible. Corea estudió bien a la Selección y la nulificó. Erick Torres nunca encontró un balón a modo. Prefirió que sus compañeros lograran lo que él tenía como responsabilidad: hacer los goles.

Raúl Gutiérrez sentó al único jugador que en el papel podía ser la diferencia: Hirving Lozano. Sin embargo, el hábil jugador naufragó junto a todo el equipo. Lo estudiaron bien, lo nulificaron y el futbolista vuelve a casa, con más pena que gloria. La decisión del ‘Potro’ puede ser criticada, pero la realidad es que desde Fiyi, el futbolista del Pachuca apagó la luz y decidió terminar en lo oscurito.

México está enfermo desde hace años y nadie le quiere dar la medicina. No hay gol. Lo que se generó no terminó dentro de la portería rival. La salida de Oribe Peralta en el ataque pesó mucho. Tanto que todos quisieron anotar, pero nadie pudo. Se extrañó el liderazgo y el peso de Peralta en el área coreana. El Tri tocó la puerta equivocada varias veces y obvio nunca se abrió.

Tanto ‘Dedos’ López como Carlos Fierro participaron, pero fue imposible. Corea del Sur se resguardó atrás y cuando tuvo que dar el zarpazo, lo dio con autoridad, la misma que no tuvieron sus rivales en el campo.

Yanghoo mostró la entereza de un futbolista con instinto animal goleador que lo catapultó con una velocidad de rayo, quemando a Hirving Lozano y pegándole una certera lanza por arriba a Alfredo Talavera que no iba a parar eso nunca. Ahí México estaba herido de muerte.

La Selección Nacional se fue como llegó. Desangelada. Olvidada. Indiferente ante la afición mexicana que nunca creyó en ellos. Mucho menos los seleccionados que optaron por realizar sus pretemporadas en Europa.

Ahora, a esperar cuatro años más. México dejó su reinado con más pena que gloria. Sí, se le puede llamar fracaso, pero debe escribirse con muchas aristas, ya que la adversidad siempre fue el jugador número 12 del equipo.

Ésta vez fue insuperable. México quedó eliminado. Lejos del podio olímpico al que subió hace cuatro años. Este equipo pasará al olvido, como una plantilla llena de talento, pero sin lo necesario para alcanzar las metas más lejanas en el futbol, el gol.