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2017 U21 European Championship, Semifinales
  • Saúl Ñíguez (53', 65', 74')
  • Federico Bernardeschi (62')
  • Roberto Gagliardini (58')

Saúl metió a la 'Rojita' a la final de la Euro Sub-21

(Paola Núñez | ESPN Digital) -- Saúl Ñìguez se lució con un hat-trick en la victoria de España por 3-1 sobre Italia en la semifinal del Campeonato Europeo sub-21 disputado este martes en Cracovia.

No fue fácil abrir a la defensa del cuadro Azzurri, que acabó con diez hombres tras la expulsión de Gagliardini antes de que se cumpliera una hora de juego.

España había arrasado en la fase de Grupos avanzando a las semifinales con una autoridad aplastante. Llegó con los mejores números del torneo; líder en precisión al pase (89 por ciento), posesión (58 por ciento), y efectividad de cara a gol. Pero en la práctica, y ante un equipo tan completo como el conjunto italiano, su superioridad ya no resultaba tan obvia a simple vista.

Los italianos, tan curtidos como los propios españoles entre la elite, resultaron un equipo altamente competitivo y de gran calidad. Tan agresivo y atrevido como el de Albert Celades. Tanto, que hizo pasar momentos de legítima preocupación a la defensa y requirió de todo el talento de Kepa Arrizabalaga para poder marcharse al descanso con el empate 0-0 en el marcador.

A Marco Asensio, hasta hoy máximo goleador del torneo, le costaba lo indecible encontrar un ángulo para disparar. A pesar del inmenso trabajo de Marcos Llorente en la recuperación y los intentos de Dani Ceballos por llevar la batuta, se veían en problemas constantemente. Saúl, el gran líder del equipo de Celades, trabajaba a destajo por toda la cancha. Corría de arriba abajo sin cesar; lo mismo que pegaba un grito para ordenar a su equipo que en dos zancadas acudía en socorro de la defensa. Manejaba con igual destreza la ansiedad, la suya y la de sus compañeros, que más allá de un disparo de Deulofeu que hizo volar a Donnarumma, no lograban encontrar por dónde hacer daño a los rivales.

Con ese mismo temple que le da la experiencia, fue Saúl quien los sacó del problema cuando abrió el marcador al 54'. Contribuyó Ceballos, que aguantó el balón todo lo que pudo hasta que encontró en buena posición al mediocampista del Atlético de Madrid, quien de primera y con un zurdazo batió al arquero italiano.

Pero España no veía aún la luz al final del túnel. Poco después, y a pesar de estar jugando en inferioridad numérica tras la expulsión de Gagliardini por doble amarilla, Italia consiguió el del empate por conducto de Federico Bernardeschi.

Saúl no permitió que el miedo se filtrara entre los suyos e inmediatamente lideró la reacción española en busca de recuperar su ventaja. La seguridad y nervios de acero del rojiblanco se vieron reflejados en el resto del ataque ibérico, sobre todo en Dani Ceballos y Sandro Ramírez, que no daban un respiro a los Azzurri con un intento tras otro en la puerta de Donnarumma.

Pero fue Saúl y no otro quien sacó a España del problema. Otra vez.

El mediocampista no dejó lugar a dudas de su calidad al mandarse un golazo para poner el 2-1 en el marcador. Un zurdazo de gran potencia desde tres cuartos de cancha imposible de atajar para el arquero del Milan.

Ahí empezó a morir la esperanza italiana. España, con más de 20 minutos por jugarse, había recuperado su estatus de fuerza incontenible. Y como dos goles le sabían a poco, a 15' del final Saúl hizo efectiva una internada de Marco Asensio para poner el 3-1 que sellaba la clasificación de España a la final, donde le espera Alemania.