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2002/03 UEFA Champions League, Final

Desde los 12 pasos también se festeja

MANCHESTER -- Tres penales atajados por Dida le dieron el miércoles al Milan su sexta UEFA Champions League, luego de que los 90 minutos reglamentarios y 30 adicionales terminaron 0-0 ante Juventus.

Dida atajó los tiros del argentino David Trezeguet y de los uruguayos Marcelo Zalayeta y Paolo Montero, quienes tiraron abajo y al medio. Solo Alessandro Birindelli y Alessandro del Piero le anotaron.

Por Milan marcaron el brasileño Serginho, Alessandro Nesta y el ucraniano Andri Shevchenko, autor del gol decisivo. Gianluigi Buffon atajó los remates del holandés Clarence Seedorf y del georgiano Kajabar Kaladze.

Real Madrid, con nueve títulos, es el único que ganó más veces que el Milan el campeonato europeo.

La derrota dejó a la Juve con las ganas de conquistar un doblete, ya que el equipo turinés salió campeón de Italia.

El Old Trafford del Manchester United fue escenario de una final italiana carente de brillo, en el que hubo más garra que fútbol. Juventus echó de menos al checo Pavel Nevdev, quien está suspendido, y a Mauro di Vaio, quien quedó en el banco por razones tácticas, ya que el técnico Marcello Lippi alineó al argentino Mauro Camoranesi y encomendó el ataque a Trezeguet y del Piero.

En el Milan el técnico Carlo Ancelotti prescindió del brasileño Rivaldo e hizo jugar a Andrea Pirlo, con Shevchenko y Filippo Inzaghi como delanteros netos.

El juventino Edgar Davids fue el patrón del mediocampo, pero los avances del conjunto turinés se diluyeron casi siempre en tres cuartos de cancha, ya que una firme defensa
milanesa aisló a del Piero y Trezeguet.

Milan fue más insidioso al atacar. Manuel Rui Costa y Shevchenko se mostraron por ambos flancos y confundieron a la zaga juventina, que por momentos pareció perder las marcas.

Los delanteros blancos (Milan jugó con una casaca blanca) tuvieron así mucho más espacio para maniobrar y encontraron la red tempranamente. El tanto, anotado por el ucraniano Shevchenko desde unos 15 metros, sin embargo, fue anulado por el árbitro alemán Markus Merk por una posición adelantada de Rui Costa que algunos consideraron
pasiva.

Buffon tuvo una atajada providencial ante un cabezazo a quemarropa de Inzaghi y hacia el final del primer tiempo respondió bien ante un zurdazo del georgiano Kaladze. Además
se salvó de milagro a los 37 cuando un derechazo de Rui Costa salió besando un poste.

Trezeguet tuvo apenas una aparición en todo el primer tiempo, cuando cabeceó afuera desde muy buena posición a los 9.

Del Piero se hizo ver dos veces en la etapa inicial, con un tiro alto desde 20 metros y con un remate desde posición angulada que motivó una buena atajada de Dida.

Trezeguet y del Piero fueron casi expectadores el resto del partido.

La Juve estuvo cerca del gol a los 44, en que hubo un peloteo frente al arco milanés y Nesta alcanzó a despejar cuando la caída del marco parecía inminente.

Camoranesi, que casi no se había visto, dejó su plaza a Antonio Conte en el complemento y el italiano metió un cabezazo que sacudió el travesaño apenas reanudadas las
acciones.

Pero Milan recuperó la iniciativa y poco después Paolo Maldini, que jugaba su sexta final europea, cabeceó desviado desde posición inmejorable, sin que nadie lo molestase.

Promediando el complemento, con Milan dominando, Lippi se jugó a todo o nada y sacó a Davids, cuyo rendimiento había mermado, para dar cabida al delantero uruguayo Zalayeta.

La medida no dio resultados y Milan siguió mandando, empujado por Rui Costa y el holandés Seedorf, quien ganó su tercer campeonato europeo con un equipo distinto.
También fue campeón con Ajax en 1995 y con Real Madrid en 1998.

Pero el gol no llegó y hubo un alargue.

Poco antes de finalizar el tiempo reglamentario, el brasileño Roque Junior, quien había entrado a los 65 por Alessandro Costacurta, sufrió un aparente tirón. Siguió en la
cancha ya que Milan había agotado los cambios, pero casi no podía moverse y su equipo vio esfumarse su dominio.

Los 30 minutos finales fueron anodinos, sin que ninguno de los dos arriesgase nada, hasta que se llegó a los penales.