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Brasil y Argentina avanzan, sin ser favoritos, en el Sub-20

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SANTI SOSA, UN LUJO EN LA PRÁCTICA DEL SUB 20 (0:26)

De un Millonario a otro: Sosa dejó pintado a Álvarez con un caño de antología. (0:26)

Está por arrancar la parte clave de uno de los torneos más importantes del fútbol para juveniles. Pronto comenzará la segunda etapa decisiva del Campeonato Sudamericano Sub-20 en Chile. Cuatro países han quedado en el camino, y otros seis siguen deslumbrando al ejército de cazatalentos europeos mientras compiten por las cuatro plazas del continente para la Copa Mundial de Fútbol Sub-20.

La segunda fase arranca el martes y terminará 12 días después con una ronda final que contará con el choque Brasil vs Argentina – pero no porque los dos equipos hayan terminado en la cima de sus respectivos grupos. Ese honor es de Ecuador y Venezuela.

Estas dos quizá sean las naciones con menos tradición futbolística del continente: Ecuador no hizo su debut en el Mundial hasta 2002 y Venezuela todavía no lo hizo. Pero en el nivel de selecciones nacionales, en las dos últimas décadas hemos visto un rápido desarrollo en los equipos supuestamente más débiles, y esto ha tenido lugar en la fase de grupos de este campeonato.

Venezuela y Ecuador fueron los únicos equipos que ganaron tres de los partidos disputados en la fase de grupos y fueron los que más goles marcaron. Venezuela sumó cinco goles y Ecuador anotó ocho. Venezuela mostró una gran promesa en este nivel hace dos años, cuando no sólo clasificaron para el Mundial Sub-20 sino que además llegaron a la final, cuando fallaron un penal antes de quedar abajo por 1-0 ante Inglaterra. Y lo más importante, Venezuela cree que la generación del sub-20 de 2017 jugará un rol clave para llevarlos al Mundial de Catar.

El caso de Ecuador, por otro lado, destaca el espléndido desarrollo en el sistema juvenil llevado a cabo por Independiente del Valle, un pequeño club de las afueras de Quito que en los últimos años se ha especializado en la identificación y el desarrollo de jugadores jóvenes. Tienen cinco hombres en el equipo actual, y el potente dúo conformado por Jordan Rezabala y Gonzalo Plata ha sido sobresaliente hasta el momento.

Todos los demás equipos han tenido dificultades para encontrar el fondo de la red, entre ellos Brasil y Argentina, que han tenido que dar batalla para pasar a la segunda fase con récord idénticos; dos victorias, un empate y una derrota con apenas tres goles marcados y dos concedidos.

Hay muchas explicaciones para la escasez de goles: el calor del verano chileno, los partidos tan seguidos unos de otros teniendo poco tiempo de recuperación y la decepcionante calidad de las canchas. Además de la organización táctica de los equipos y la presencia de una muy buena cosecha de defensores como el venezolano Christian Makoun; el colombiano, Carlos Cuesta; el dúo uruguayo, Bruno Méndez y Sebastián Cáceres; y el boliviano, Jairo Quinteros, que se perfilan como excelentes prospectos en la posición de defensor central.

La segunda ronda, de todas maneras, es donde realmente se armarán las reputaciones, y se espera mucho del argentino, Julián Álvarez, de Rodrygo de Brasil, de Nico Schiappacasse de Uruguay, de Samuel Sosa de Venezuela y de otro par de ecuatorianos brillantes, Alexander Alvarado y Leonardo Campana.

Colombia todavía tiene que mostrar más agudeza en el ataque. Sólo han concedido un gol en sus cuatro partidos, pero sólo marcaron dos. El segundo fue decisivo. Llegó en el minuto 95 de su último partido en la fase de grupos, y le aseguró el pasaje a la siguiente etapa. Los chilenos por su parte, en un momento parecían salvarse. Después de un comienzo pobre, se las arreglaron para superar a Brasil y sólo necesitaban un empate con un equipo de Colombia reducido a 10 hombres, pero la patada final del partido, un tiro de Cuesta, trepó agonizantemente sobre la línea.

Chile, de esta manera, se tuvo que despedir de la competencia – lo cual seguramente será una mala noticia para los encargados de la venta de entradas. En los próximos partidos, puede que haya más cazatalentos europeos que fanáticos en los estadios para ver en acción a la próxima generación de sudamericanos mostrando todas sus cualidades.