Peñarol consiguió el Torneo Clausura, en un semestre que no estuvo libre de inconvenientes para los aurinegros. Repasamos cuáles fueron las claves del equipo campeón del certamen.
La capacidad de sobreponerse a las adversidades
El Carbonero sufrió varios reveses en el segundo semestre: desde la dolorosa eliminación de la CONMEBOL Libertadores ante Racing a la cantidad de jugadores que perdió por lesiones importantes.
La lesión del “Cangrejo” Javier Cabrera fue muy importante por la influencia que tenía el extremo en el equipo de Diego Aguirre, por su capacidad para aportar en ataque y en defensa, y porque no había un sustituto natural en el plantel.
Un mes después, el aurinegro también perdió a David Terans y Héctor “Tito” Villalba por lesiones importantes, para completar un panorama muy desalentador a nivel de opciones para acompañar a los delanteros.
Aguirre debió probar a Ignacio Sosa por una banda, insistir con Diego García por izquierda -que terminó dando sus frutos- y hasta volver a contratar a Jaime Báez, que había salido del club tras el Torneo Apertura.
Arezo: un refuerzo clave
Entre las altas que tuvo el Carbonero para el semestre, la de Matías Arezo fue la que despertó mayor ilusión en los hinchas debido a su anterior pasaje por el club. Aunque comenzó la mayoría de los partidos desde el banco, sus siete goles, varios de ellos fundamentales para darle puntos al equipo, rescataron a Peñarol de diversos aprietos.
La fortaleza como local
El rendimiento de Peñarol jugando en el estadio Campeón del Siglo es otra de las grandes explicaciones de por qué llegó al título. De los nueve encuentros que jugó en su casa, el aurinegro ganó todos y solo recibió dos goles en contra: uno en la primera fecha y otro en la penúlitima.
El Mirasol se hizo muy fuerte como local y tanto por lo que esto generó a nivel de confianza en sus futbolistas, como lo que mermó la de sus rivales, fue un ítem crucial en el semestre.
Rendimientos altos
Desde la redención del capitán Maximiliano Olivera, la firmeza de Nahuel Herrera en la zaga hasta el buen tándem entre Ignacio Sosa y Eric Remedi, Peñarol tuvo algunos buenos rendimientos que surgieron entre los nombres que no eran las estrellas más importantes del equipo en los papeles. Ante un semestre donde Leonardo Fernández no fue tan influyente, David Terans pudo aportar poco y hubo pocos futbolistas que se aseguraran su lugar en el once titular de forma “inamovible”, el equipo de Diego Aguirre tuvo, de todas formas, sus picos altos en rendimiento.
Las chances desaprovechadas por Nacional
Peñarol tuvo algunos tropezones en su trayecto en el Clausura y su eterno rival, Nacional, no supo aprovecharlos. Tampoco es menor que el Bolso tuvo la pérdida de tres puntos en los escritorios debido a la bengala que arrojaron desde la parcialidad tricolor en el clásico del Torneo Intermedio y que impactó a un funcionario policial.
El clásico del Clausura fue la primera prueba, ya que si bien se jugó en el Campeón del Siglo, no hubo público en las tribunas, por lo que el peso de la localía se reducía. Sin embargo, y a pesar de llegar con una gran racha, el Bolso se fue goleado 3-0. Luego de eso, Nacional tuvo tres empates 0 a 0 en el torneo.
En la fecha 11, Peñarol empató con Miramar Misiones, pero Nacional no aprovechó, empatando 0-0 contra Danubio al día siguiente. En la fecha 13, el aurinegro cayó contra Cerro, y Nacional se aseguraba la Tabla Anual si vencía al último de la tabla, Wanderers, pero volvió a empatar sin goles.
La penúltima fecha, el tricolor contó con el estreno de Jadson Viera como entrenador, pero el cambio de técnico no modificó los problemas del Bolso. El empate 0 a 0 ante Cerro en el Estadio Centenario le dejó servido el título a Peñarol, que venció a Defensor Sporting y no desaprovechó la chance de asegurar el título de forma anticipada.
