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La trayectoria y el recorrido de Camilo Speranza

ESPN repasa el camino y la trayectoria del uruguayo Speranza. X/realvalladolid

Camilo Speranza, nuevo entrenador de Liverpool, ha tenido un recorrido muy particular en el fútbol, deporte que decidió dejar de lado al no tener oportunidades como jugador profesional, debiendo emigrar a España en 2005 por cuestiones económicas.

Después de haber encontrado una estabilidad laboral, tuvo una charla con un amigo y entendió que debía volver al fútbol, entonces comenzó a trabajar en las academias de Barcelona, tuvo su propio newsletter, fue ayudante técnico y en este 2026 tendrá su primera experiencia como entrenador principal.

“Soy entrenador profesional de fútbol. Lavé coches en un parking de Barcelona. Te cuento en 5 minutos lo que a mí me costó 15 años aprender”.

Así se definía Speranza en su newsletter Nuestro Juego, donde analizaba y explicaba varios conceptos e ideas.

En ese entonces, ya había logrado insertarse en el deporte.

“Me fui de Uruguay en 2005 sin pensar en trabajar en el fútbol. No quería saber nada más con el fútbol, seguramente porque quise ser jugador de fútbol profesional. Había debutado en Rentistas en 2001, después me fui un año a la segunda de México y cuando regresé a Uruguay no encontré un lugar donde pudiera seguir creciendo en mi carrera. No fue para mí. Mi papá Jorge también era entrenador, había jugado al fútbol; dirigió en inferiores de Bella Vista, en Salus, fue asistente de Luis González en Nacional”, comenzó relatando Speranza en La Mañana del Fútbol (El Espectador Deportes).

Camilo, nacido el primero de febrero de 1982 y cuyo hermano era goleador en las formativas de Defensor Sporting, ‘había construido su vida alrededor de la idea de ser jugador profesional’: “Pero no se me dio lo que había proyectado, sentí que no iba a llegar a donde yo quería, y decidí ponerle un fin a mi etapa como jugador porque me preocupaba dedicarle una vida al fútbol sin tener una retribución económica que me permitiera el día de mañana tener una base sólida para enfrentar la vida”.

Uruguay aún sufría los coletazos de la grave crisis económica de 2002, y entonces el Aeropuerto de Carrasco.

En nota con Derechos Exclusivos (Radio Uruguay 1050 AM), Speranza contó: “Decidí emigrar a Barcelona, donde llegué como un inmigrante más a buscar oportunidades laborales. Llegué con quien en aquel momento era mi esposa, que tenía algún familiar por Barcelona; como siempre ocurre, cuando uno emigra va a los lugares donde tiene alguna persona que le puede abrir una puerta, y no fuimos la excepción”.

“Mi primer trabajo fue en un estacionamiento, lavando autos. Después trabajé en el metro de Barcelona dando información, en un depósito cargando cajas, como instalador de internet durante un tiempo. Y así fue saltando de un trabajo a otro, hasta que mi ex mujer se quedó embarazada y ahí decidí que necesitaba algo más estable y tuve la suerte de enganchar en una empresa de logística”.

Allí trabajó ocho, nueve años, pero el posible enojo con la pelota no dura para siempre.

Una vez que me estabilicé laboral y económicamente en Barcelona, me surgió la inquietud de qué iba a hacer el resto de mi vida. Tenía 26 años y esa vida de trabajar en una oficina no me llenaba, no me satisfacía. Con conversaciones con un amigo, llegamos a la conclusión en que mi vida tenía que transitar alrededor del fútbol de una u otra manera. Ahí tomé la decisión de empezar a hacer los cursos de entrenador en la federación catalana de fútbol”.

“Todos recorremos caminos distintos. Estoy muy orgulloso y muy contento del camino que me tocó recorrer. A partir de ciertas dificultades o desafíos, el camino me fue fortaleciendo y me abrió las ojos para encontrar oportunidades en el fútbol, y entender que quizás por el hecho de no haber tenido una gran trayectoria profesional como jugador, necesitaba trabajar mucho más y capacitarme mucho más que cualquier otro, si es que quería llegar a tener alguna remota posibilidad de encontrar un lugar en el fútbol profesional”.

Los inicios como entrenador

Decidido a volver a las canchas, aunque ahora del otro lado de la línea de cal, Speranza fue armando su camino: “Diferentes carambolas me fueron poniendo en diferentes lugares, hasta que se abre la posibilidad de entrar al cuerpo de entrenadores de las academias del Barcelona. Ahí fue cuando por primera vez pude dedicarme profesionalmente al fútbol. Esto fue de 2008 a 2016. En 2017 empecé a trabajar como director de la academia del Barça en Río de Janeiro, mi primer rol profesional dentro del fútbol y desde entonces he tenido al fútbol como medio de vida”.

Luego trabajó en Auckland City y posteriormente se incorporó al cuerpo técnico de Pool Gavilánez, con quien trabajó en el fútbol ecuatoriano (Guayaquil City).

“Ser asistente o ayudante implica una serie de responsabilidades que te permiten muchas veces observar y ver desde cierta distancia las decisiones que toma el entrenador, más allá de que uno está totalmente implicado y sumergido en la dinámica diaria, y en realidad el cuerpo técnico termina siendo uno. Pero uno las ve desde otro lugar porque no siente lo que siente el entrenador”.

En julio de 2023 fue incorporado por Paulo Pezzolano para su cuerpo técnico, trabajando en Real Valladolid hasta diciembre de 2024, y después en Watford de Inglaterra desde mayo a octubre de 2025.

Con el Papa, me sentí muy cómodo y muy conectado desde el primer momento. Llegué a Valladolid desde Ecuador y encontré un lugar en el que todo el mundo estaba tan mal de la cabeza como yo en cuanto a la exigencia, horas de trabajo, orden, precisión… Yo llegué a Disney. Desde el primer momento, existió ese vínculo y compromiso. Aprendí un montón, no solamente de la manera en que él exige a su cuerpo técnico. El sentirse incómodo es parte del crecimiento, y el Papa tiene la capacidad de llevar a grupos humanos a rendimientos superiores, sin perder la humanidad”, valoró.

Su primera experiencia como entrenador principal

En diciembre de 2025 se confirmó que Joaquín Papa no seguiría al frente de Liverpool, y entonces el club uruguayo pensó en contratar a otro ayudante de Pezzolano, en esta ocasión a Speranza.

“En ningún momento de este camino me imaginé encontrarme en esta situación, de ser entrenador de un club como Liverpool, estando de vuelta en el país donde nací y me crié. Mi hijo había venido dos o tres veces, y poder estar viviendo estos momentos con mi hijo y rodeado de mis amigos de juventud tienen un significado especial para mí”, afirmó el joven ex futbolista que tendrá su primera experiencia como entrenador principal.

“El principal desafío será tener la capacidad de mantenerse equilibrado y capaz de tomar las mejores decisiones en el momento. Después, el día a día nos irá diciendo a dónde tenemos que ir. Tenemos bastante claro el camino por el que queremos transitar en cuanto a lo futbolístico, después los jugadores nos irán diciendo por dónde tenemos que apretar más o por dónde debemos dejar fluir más, pero la idea futbolística está clarísima”, subrayó.

“Lo único que me interesa es ganar”

En El Espectador Deportes, Speranza expresó: “Cuando yo elijo la forma de jugar, a mí lo único que me interesa es ganar. Me encanta ganar. Odio más perder de lo que me gusta ganar. Hay una dimensión en el juego que es estética, para mí eso no es un factor. Yo intento elegir la forma que me acerca más a ganar en un momento determinado”.

“Nosotros tenemos que estar preparados para disfrutar teniendo la pelota, entendiendo que eso nos hace vibrar, es lo que nos moviliza y activa, y es lo que nos acerca a ganar, pero también tenemos que ser capaces de disfrutar y de vibrar defendiendo los once tipos dentro del área embarrados hasta las cejas. Es así. El fútbol es un juego y el objetivo del juego es ganar”, señaló.

Y opinó: “Hace veinte años capaz sólo con chiquitos que no la perdieran te alcanzaba, hoy en día no sé si es tan así, me parece que se está imponiendo un perfil de jugador total. El jugador que es capaz de atacar espacios cortos porque no te la pierde y tiene muchísima calidad, y el jugador que también tiene una zancada larga y te recorre, te gana una segunda jugada, un duelo defensivo y un balón por arriba… Es decir, ese perfil de jugador es el que creo que se está imponiendo en la élite”.

El concepto de ‘repetir pase’

En mayo de 2023, Speranza comentó en la red social X el concepto de ‘repetir pase’, algo que, pese a estar 35 años en el fútbol, había incorporado recientemente.

Me lo explicaron Paco Seirul.lo y Joan Vilà. Se trata de un concepto simple y a la vez malinterpretado. Algunos lo tacharán de ‘pases intrascendentes’ con la intención de menospreciarlo, olvidan que no existe tal cosa como un pase inútil o intrascendente. Todo depende de las intenciones subyacentes”, comenzó detallando el entrenador oriental.

El DT uruguayo destacó que dentro de esas intenciones está el movilizar adversarios, lograr una visión de 360 grados y obtener tiempo para reubicarnos.

Dentro del primer objetivo, Speranza explicó que se debe observar que el tiempo transcurre mientras dos jugadores repiten un pase entre ellos, y que en ese período los rivales se mueven: “Los adversarios se ven atraídos. Sé que es una obviedad: para ocupar un lugar del espacio en un momento dado los rivales deben necesariamente dejar de ocupar otros lugares. Esto tan evidente y tan indiscutible es una de las principales aportaciones del concepto de repetir pase”.

En cuanto a la visión de 360 grados, el entrenador explicó: “Me costó digerir esto cuando se lo escuché decir a Paco. Es de esas cosas tan evidentes que a uno le da vergüenza cuando se lo hacen ver”.

Y con unas imágenes dejó en evidencia cómo dos jugadores que, estando de frente, se pasan el balón pueden tener una visión total de lo que sucede en el campo de juego, dado que uno observa lo que ocurre a la espalda del otro.

Y sobre el tiempo que se genera para poder reubicarse, Speranza marcó: “En ocasiones, el jugador que dispone del balón identifica que puede haber una ventaja en otro lugar del campo de juego. Sin embargo, su orientación corporal no le permite llevar el balón hacia ese espacio. ¿Solución? Manipular el tiempo para reubicarse”.

Repetir pase con un compañero permite optimizar su orientación corporal y así poder llevar el balón hacia el lugar deseado. Tiempo es lo que transcurre mientras dos jugadores repiten pases. Esa es la clave para entender esta idea. Al disponer del balón y pasárnoslo con una intención y de una manera determinada, manipulamos el tiempo”, concluyó.