"Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera; tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean los devoran los de afuera", alega El Gaucho Martin Fierro en uno de sus pasajes y en la casa de Cerúndolo no es la excepción. Juan Manuel, Francisco y Constanza no solo los une la sangre y el amor por el deporte, sino que el acompañarse incondicionalmente en sus desafíos.
La unión no se negocia, y después de su partido contra el número del mundo, el mayor de los hermanos arribó directo a seguir a su hermana: “Siempre está bueno venir. La verdad que no estamos casi nunca acá en Argentina, yo aterricé a la noche y ya estoy acá. Sabía que era un partido importante para ellas, para el club (Belgrano), que si lo ganaban o empataban ascendían. Así que vinimos a apoyarla, a bancarla y a veces toca invertir roles”, comenzó mencionando Francisco.
Y siguió: "El hockey tiene unos muy buenos valores, distintos al tenis, cada deporte tiene lo bueno en lo suyo y ella aporta todo lo que trae el hockey, que es más un deporte en equipo que es diferente al tenis que es muy individualista. Ella también es muy divertida, positiva, siempre está tirando para adelante y lo hace muy bien”.
Juan, el menor de los tres, también se manifestó acerca de la incondicionalidad con su hermana: “Coni siempre que puede nos viene a ver, se escapa, viaja con nosotros, también juega al tenis, le gusta, la verdad que está buenísimo para nosotros, nos divertimos con ella y a veces también toca bancarla ella. Este año le viene metiendo un montón y la verdad que estaba con muchas ganas de ascender”.
Más allá de su amor por el tenis, los varones de la familia empezaron de a poco a introducirse en el mundo del palo y la bocha para entender el deporte que le apasiona a Constanza: “La verdad que al principio sabíamos muy poco. Nuestra familia es casi toda totalmente tenis, ella también juega al tenis, también por eso sabe y porque nos ve a nosotros dos y porque en casa también se respira y se ve mucho tenis, entonces aprendió muchísimo muy rápido. Nosotros fuimos aprendiendo hockey por ella nomás, porque no veníamos de ninguna familia hockeyista, mi tía jugó un poco igual, pero sí, no teníamos ni idea. Hoy en día entendemos casi todas las reglas, pero, bueno, se nos pueden llegar a pasar algunas", aseveró Fran.
Más allá de sus aptitudes en la disciplina que practica, Francisco remarcó la parte humana de Constanza: “Es una gran hermana, sin duda, está siempre para nosotros, para ayudarnos en lo que sea, tanto en lo tenístico, en lo personal, en lo profesional, en cualquier cosa que necesitamos nosotros, para apoyar, para darnos una mano, un mensaje, consejos, creo que es una muy buena persona, fanática también del hockey, de entrenar, de mejorar y por eso también estamos acá”, selló el hermano mayor.
