María Delfina Thome Guastavino es un nombre que aparecía a menudo en las listas de Las Leonas, la nacida en Mendoza se ganó su lugar a base de esfuerzo y perseverancia, pero tras quedar fuera de la nómina de París 2024 tomó otro rumbo su carrera y ahora el hockey de Australia disfruta de sus destrezas en la cancha y su sed de aprendizaje fuera de ella.
Quedar afuera de París y su cambio de piel
“Costó quedar afuera después de un proceso tan largo y del sueño de vivir un Juego Olímpico. Son elecciones del entrenador, en ese momento otra estaba mejor que yo. Obvio que fueron semanas de llanto y replantearse la vida, pero nunca dejando de desearle lo mejor a la que fue, la que quedó en el lugar que me jugaba y también se lo pude transmitir a Fer (Ferrara) y le deseé lo mejor en los Juegos”.
“Alenté a las chicas como si… no sé, le gritaba al televisor. Les escribía desde acá, pero bueno es algo que me encantaría vivir. Estuve todo el proceso y quedé afuera justo en la última lista y fue como que me quedó esa pica, pero a la vez soy una persona que a todo le trata de sacar el jugo, de aprender de cada experiencia que me toca vivir y si bien no quedé, y me hubiese encantado, aprendí muchísimo, crecí como persona, me llevé amistades y eso también es súper valorable”, empezó clarificando Thome.
Delfina encontró en Australia un refugio, un lugar donde podría conocer otra manera de vivir el hockey y desarrollarse en un continente diferente: “Una amiga mía, la Pri Jardel, jugó en Australia una temporada y me dijo, ‘Del, siento que es tu juego y que te va a encantar. Justo están buscando una delantera-volante’, fue como que ni lo dudé, porque ya no tenía la posibilidad de jugar en Europa al no tener la ciudadanía. Me contactó la entrenadora, me empezó a contar cómo es el tema allá y bueno, me mandé”.
“Me encantó el hockey, literal es mi estilo de juego, porque es como muy lanzado para adelante, juegan todo para arriba. Es muy físico, ahora estoy jugando de volante y me encanta porque cuando rompes línea te queda toda la cancha de frente”, comentó la mendocina.
Más allá de lo que se podía esperar por lo que le habían contado, la situación de vivenciarlo fue lo realmente nutritivo para su aprendizaje: “Después de los partidos terminaba matada, acá no es tanto la habilidad sino mucho lo físico. Es ida y vuelta, ida y vuelta. Es muy parecido a Argentina, nada más que el argentino tiene mucha más habilidad y por ahí en esas definiciones de área se luce mucho más el hockey argentino, pero el hockey australiano es muy lindo jugarlo, también el ambiente, las chicas, como que toda la experiencia en general es muy linda”.
Pero antes de entrometerse en la aventura oceánica, Deltho se tomó un avión a Alemania y estuvo media temporada defendiendo los colores del Flott Beck: “La verdad que el juego alemán es muy distinto. Es lo opuesto. En Alemania juegan todo ruta, cambio de lado, cuando ven el espacio recién meten la pelota al delantero, estaba yo como un perro ahí corriendo '¡acá estoy, acá estoy!' y eso me costó un poco en Alemania, porque es muy diferente a lo que yo estoy acostumbrada de jugar toda la vida”
El inicio de un camino celeste y blanco
“Entré en el seleccionado a fines del 2013, fue mi primera concentración y desde ahí para adelante. Me tocó un equipo muy lindo en el Junior, es el grupo con el que crecí: Euge (Trinchinetti), Poy (Toccalino), Barbi Dichiara, Juli Jankukas, en su momento Mica Retegui, Pau Ortiz, con todas después seguimos creciendo juntas y también era un grupo muy lindo, que se formó desde muy chicas y que te podías apoyar en ellas”.
Si bien el camino es lo que brinda el aprendizaje, con el tiempo Delfina observa el recorrido para seguir sacando conclusiones y seguir mejorando:
“Cuando miro para atrás y tal vez hago una comparación con el hoy… es como que yo era muy inconsciente, o sea era una niña feliz yendo a jugar y no pensaba en más. Hoy escucho a varias de las chicas que dicen ‘no es para mí, me está costando mucho’. Todos esos pensamientos no los tenía, no sabía que era un Mundial, un Juego Olímpico. No diferenciaba entre un Panamericano y Suramericano. No entendía nada, yo iba, jugaba, disfrutaba y daba lo mejor de mí porque pisar la cancha era, y es, mi cable a tierra”.
“Lo mismo me pasó en la semi del Mundial 2022 contra Alemania, que me toca tirar uno de los penales para pasar y te juro que cuando me preguntan digo, ‘fue inconsciente, no lo pensé’. Era una nena, lo disfruté tanto y eso hace la diferencia, lo viví muy así siempre. Te digo que más de grande empecé a pensarlo más, decía ‘ay, extraño, me estoy perdiendo un montón de cosas’. Llego a Mendoza y mi mamá está un poco más grande, me pierdo el cumpleaños de X persona y cuando empecé a pensar cambió muchísimo”.
Al ser repreguntada por esos cambios, la delanta respondió: "Y tal vez no es que cambió, sino que te vas haciendo más grande, tenes otras responsabilidades, empezás a pensar ‘¿qué voy a hacer con mi vida?’ Tengo que estudiar, me quiero recibir. Decís, ‘che llevo un montón de años de seleccionado’. Cuesta recibirse, porque estás viajando tanto que no podés rendir finales, por suerte también iba estudiando a medida que iba entrenando. No tuve que frenar, pero bueno empiezan a meterse esos pensamientos que por ahí te sacan un poco".
Delfina está estudiando para ser nutricionista, pero aún no logró recibirse porque al estar en el exterior no pudo hacerse presente a las mesas de examen y rendir los finales, aunque eso no detuvo sus impulsos de seguir adquiriendo conocimiento: “De la nada abro una materia y me pongo a ver una unidad, si bien no tengo que rendir estoy constantemente estudiando. Me encanta aprender algo nuevo todos los días como que te juro que, me gusta estudiar. Siempre estoy leyendo o viendo algo, tengo una página de nutrición y subo cosas entonces eso me mantiene actualizada”.
Un 2026 con planes y un más allá aún sin resolver
“Me gustaría un año más en Australia para vivir la experiencia completa, porque cuando termina el torneo local hay otro que se llama Hockey One, que es un certamen de franquicias, de octubre a principios de diciembre. Este año me lo perdí así que el año que viene me gustaría jugarlo y terminar una temporada entera allá”.
Las Leonas es algo que todavía retumba en su cabeza y corazón, pero ahora tiene otra forma de apreciar su valor y el tiempo que eso conlleva: "Siento que me hizo muy bien este parate, salir un poco del seleccionado, ver cómo se ve desde afuera. Verme yo cómo era antes. Me gustaría, es una cuota pendiente, terminar mi carrera en el seleccionado con esta madurez, con haber disfrutado de jugar afuera porque todo el tiempo que estuve en Leonas no tuve la posibilidad de irme y te abre mucho la mente, te abre mucho el juego y te da otra otra vibra".
Y culminó con un enseñanza que le dejó el deporte, pero que es aplicable a la vida: "Las frases son muy trilladas hasta que las vivís. Mucha gente dice ‘disfruta el proceso’ Bueno, sí, dale… ‘disfruta el proceso’, pero quiero ir al Juego Olímpico y hoy en día digo gracias a Dios disfruté el proceso porque, si bien no fui a París, me quedé con una imagen muy, muy linda de todo el vivido. No me arrepiento de nada. No recuerdo un entrenamiento que no haya dado el 100% y eso al final es lo que me deja muy tranquila”, selló María Delfina.
