Milagros del Valle Alastra Guillen, desde Mendoza a los ojos del mundo del hockey. Mili vive un presente que combina raíces profundas, crecimiento sostenido y un Mundial Junior que la terminó de posicionar entre las grandes promesas del hockey argentino y mundial.
En diálogo mano a mano con ESPN.com, la jugadora de UNCuyo y pieza clave de Las Leoncitas, donde anotó cinco goles en seis partidos y fue elegida por la FIH como "Rising Star of the Year" en la Copa del Mundo Sub-21, repasó sus inicios en el hockey, el camino que tuvo que pasar para llegar al seleccionado femenino junior y los dos torneos internacionales que disputó con Argentina.
Raíces mendocinas y una historia que empezó temprano
El vínculo de Alastra con el hockey nació casi al mismo tiempo que sus primeros recuerdos: “Arranqué a jugar al hockey a los cuatro años, en el Club UNCuyo, que es el único club en el que jugué y en el que sigo actualmente”, contó. Como en la gran mayoría de los casos, la decisión llegó por iniciativa de sus padres que “siempre les gustó que yo haga deporte y unos amigos de ellos les recomendaron el hockey. Salí feliz ese primer día de entrenamiento y por eso mis papás decidieron seguir mandándome”, expresó.
Formarse íntegramente en Mendoza no fue un obstáculo sino una identidad para ella. Como en casi todas las nenas que juegan al hockey, una de las referentes de Mili es nada menos que la mejor jugadora de la historia, Luciana Aymar, pero también una exleona que la rompió en los últimos años. “Mi referente de chiquita obviamente fue Lucha Aymar. Ella es una referente para muchas personas. Cuando empecé a investigar más sobre el hockey aparecieron otras jugadoras, como Luchi Von Der Heyde, que me encanta”.
El camino a Las Leoncitas y la experiencia internacional
El salto a la Selección Junior comenzó a tomar forma a principios de 2024: “Mi primer llamado fue en enero, cuando hubo una concentración regional con el ‘Gato’ López acá en Mendoza. Después de varios entrenamientos, el último día nos llamó a mí y a una compañera para decirnos que nos sumábamos al proceso Junior”, recordó. Sobre el recorrido desde el interior del país, Alastra eligió una mirada amplia y empática: “Creo que todas las jugadoras tenemos un gran desafío y mucha complejidad en el proceso. Yo conozco el de las del interior, pero no voy a juzgar la complejidad del resto”.
Antes del Mundial Junior, los Juegos Panamericanos Junior marcaron un punto de inflexión: “Significaron mucho para mí porque fue mi primer torneo oficial internacional con la Selección Argentina. Me dio muchísima experiencia, aprendí un montón y sentí que me llevé un montón de cosas”.
Un Mundial inolvidable, el grupo y un premio inesperado
El estadio Nacional "Claudia Schüler" de Santiago de Chile, el escenario donde Alastra terminó de explotar y donde recibió, junto a todo el equipo, el apoyo de las tribunas: “La hinchada estuvo tremenda. Las familias y todas las personas que se pasaron a alentar a la Selección… estuvo realmente muy bueno cómo nos acompañaron”. Dentro de la cancha, su arrastrada en los córners cortos fue determinante para comandar victorias de Argentina; afuera, el clima acompañó.
Las concentraciones largas generan vínculos más cercanos y uno de ellos es con Delfina Persoglia, la rosarina con quien comparte cada momento: “Compartí habitación con Delfi Persoglia y fuimos como hermanas en este proceso. Desde febrero compartimos habitación, también en los Juegos Panamericanos Junior, donde estábamos con Maxi Duportal. Delfi se convirtió en una hermana para mí”. Con ellas y junto al resto del plantel, Mili confesó qué hacen en las concentraciones para despejar la mente: “Nos gusta pintar, somos varias las que compartimos eso para relajarnos. También jugamos a las cartas o nos juntamos a charlar. Cosas simples que nos sirven un montón”.
A pesar de que el resultado final no fue el esperado con el esperado título del mundo, el broche a este excelente Mundial Junior se dio con un reconocimiento que no estaba en los planes: Rising Star of the Year. “No me esperaba en absoluto el premio. Me sentí muy agradecida porque haber estado en el Mundial ya fue una experiencia increíble. Sé que no fue por mí sola, sino por un montón de personas que me acompañaron, me ayudaron y me enseñaron. Esto es un reconocimiento compartido con mi familia, amigos, entrenadores, el club y muchas personas que fueron parte de todo”.
Un 2025 inolvidable para Milagros Alastra, en el cual consolidó su lugar en Las Leoncitas y empezó a dejar su huella el hockey de elite. Desde Mendoza y para todo el mundo, una historia que promete seguir creciendo.
