<
>

Kirilenko es más valioso desde la banca

Kirilenko mejoró notablemente sus números en esta temporada AP

BRISTOL -- La buena disposición de parte de Manu Ginóbili a salir de la banca de los San Antonio Spurs a pesar de ser uno de los mejores tres jugadores del equipo, y el hecho de que se haya convertido en el mejor sexto hombre de la liga, al parecer ha dado lugar a una nueva tendencia de parte de algunos clubes de guardar a uno de sus mejores hombres para que entre a juego con la segunda escuadra y le dé mayor potencia tanto a la ofensiva como a la defensiva del equipo desde esa inusual posición.

Ya desde la pasada temporada, los Dallas Mavericks habían tratado de imitar a sus vecinos tejanos, enviando a uno de sus mejores jugadores ofensivos, Jason Terry, a la banca, para tratar de igualar la productividad desde la posición de sustituto que el bahiense le proveía a los Spurs.

Este año hay varios equipos que han seguido esa tendencia. Los Lakers de Los Ángeles aprovecharon el regreso a la plantilla de su centro Andrew Bynum y la movida a la posición de ala-pívot de Pau Gasol para mover al rol de sustituto a uno de sus mejores jugadores, Lamar Odom. Con el versátil alero en el nuevo papel de sustituto principal, los Lakers han tenido la mejor arrancada de toda la liga, con 12 victorias en sus primeros 13 partidos.

Los Chicago Bulls, que ya utilizaban desde hace un par de temporadas a su mejor anotador en el papel de sexto hombre (Ben Gordon), enviaron también a la banca a su armador principal, Kirk Hinrich, para abrirle un espacio en el cuadro titular a su fenomenal novato Derrick Rose.

Pero no hay dudas de que el equipo que le ha sacado mayor provecho hasta el momento a enviar a uno de sus jugadores estelares al banquillo ha sido el Utah Jazz, quien ha tenido en el todo terreno Andrei Kirilenko a un participante más que dispuesto y capaz a sacarle provecho a esta movida.

El ruso había tenido un par de temporadas para el olvido. Su productividad había descendido de forma dramática y parecía no poderse adaptar al rol de ser la cuarta figura de un cuadro titular que ahora contaba con Carlos Boozer, Derron Williams y Memo Okur como jugadores principales. En esos dos años se especuló que Kirilenko podía ser cambiado a otro equipo o regresar a Europa para jugar con el CSKA de Moscú. Hubo malos entendidos con el técnico, Jerry Sloan, y el jugador no se sentía apreciado en el equipo.

Un par de conferencias de prensa que ofreció Andrei dieron a entender cuan difícil se había puesto la situación y cuan frustrado se encontraba el jugador. En la primera, durante la postemporada del 2007, Kirilenko comenzó a llorar en medio de la entrevista, mientras señalaba que no sabía que le pasaba para estar jugando tan mal y que no entendía cual era su labor en el equipo.

En la segunda, ocurrida luego de ganar el Eurobasquet 2007 de Madrid con su selección nacional, llegó a comparar a su técnico en el equipo ruso, David Blatt, con Sloan y arribar a la conclusión de que Blatt era mejor porque le daba mas confianza a sus jugadores y era capaz de sacar lo mejor de cada uno de ellos; cosas que, obviamente, no veía en su entrenador de Utah.

Luego de esas dos temporadas, Sloan tuvo una idea para tratar de devolverle la confianza al ruso, quitarle un poco de la presión que sentía y recuperarlo como jugador productivo. El experimento de usar a Kirilenko como sexto hombre dio grandes resultados en la pretemporada. Por eso Sloan resistió la tentación de regresarlo al cuadro titular durante estos primeros 14 partidos de temporada regular, aunque en varios de ellos no haya podido contar con Williams, debido a una lesión, ni con Okur, quien regresó a Turquía por unos días para estar con su padre que se encontraba gravemente enfermo.

Sloan parece haber dado con la fórmula mágica. Kirilenko se siente mucho mas a gusto siendo la principal figura de la segunda escuadra y ha vuelto a desarrollar ese juego eficaz que se desparrama por todo el tabloncillo y es capaz de llenar toda una ficha estadística. Sus números de 30 minutos jugados por partido y 1.4 tapas por juego son ligeramente inferiores a los 31 minutos y 2.3 tapones que promedia en toda su carrera. Pero sus 13.3 puntos, 6.1 rebotes, 3.7 asistencias, 1.6 robos y porcentajes de 48% de campo y 83% del tiro libre son todos superiores a sus números generales previos.

Todavía ve bastante acción con los titulares. Pero ahora, cuando lo hace, ya ha entrado en ritmo y confianza, además de estar libre de faltas personales, lo cual era un problema que le aquejaba en los pasados años.

Además, el Jazz ha podido subsanar las bajas de jugadores por lesiones y asuntos personales para mantenerse como líder de su división y uno de los mejores cuatro equipos del Oeste. Gran parte de ese éxito se debe al juego de Kirilenko y a su gran versatilidad. En lo que va de temporada ya ha defendido a jugadores de las cinco distintas posiciones con gran eficacia. Por todo esto, es el temprano favorito para cargar con el honor de Mejor Sustituto al final del año.

Todavía más importante es el hecho de que el jugador se siente contento por primera vez en tres años . "De verdad que disfruto salir de la banca", dice Andrei. "Puedo ver que está pasando en el juego y ajustarme al ritmo con el que se esté jugando."

Añádanle entonces una ventaja más a la movida de enviar a un jugador importante a la banca: la posibilidad de devolverle la alegría y la motivación para revivir su carrera.