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Trelles: Casi un siglo de futbol

A punto de cumplir un siglo de vida, Ignacio Trelles (Guadalajara, 31 de julio de 1916) asegura repetiría todo lo que ha vivido. Tomaría las mismas rutas que le llevaron a formar una familia de la que está orgulloso y volvería a dedicársela al futbol.

"Por trillada que parezca la frase, la vida es como el fútbol: día a día aprendes algo nuevo y más cuando pierdes", asienta don Nacho, con la sabiduría que dan los años.

Es un mediodía soleado en La Noria, al sur de la Ciudad de México. El primer equipo de Cruz Azul entrena en las canchas cercanas. Los gritos de los jugadores y los entrenadores son un coro de fondo que acompaña la presencia de don Nacho, quien accede a hablar con ESPN de los Mundiales en los que estuvo al frente de la Selección Mexicana.

Alejado de las poses, don Nacho se sincera: acepta que hay algo de lo que sí está arrepentido viendo en retrospectiva su paso por el futbol.

"A estas alturas de mi vida, después de muchos años, ya se me van muchos detalles. Ahora lamento no haber escrito un diario, porque la verdad ahora no recuerdo muchos de los hechos, pero no tenía tiempo por estar ocupado en el futbol", asienta don Nacho.

"Una vez, en Guadalajara, 'El Tubo' Gómez me enseñó el suyo y me dio envida. Claro, yo me llevaba muy bien con él y le dije 'por qué no habré hecho uno yo'", relata en tono risueño el legendario estratega. "Es una lástima, porque con el paso del tiempo no olvidas los hechos, pero olvidas los detalles. Durante mucho tiempo me supe las alineaciones y los nombres de los jugadores, pero ahora ya no".

Don Nacho concuerda con García Márquez: "La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla".

Y a su mente vienen, los que fueron los mejores resultados en su momento en la historia del futbol mexicano:

Un empate contra Gales en 1958 (primer punto mexicano en un Mundial).

El triunfo sobre Checoslovaquia en 1962 (primera victoria tricolor en estas justas).

Las igualadas contra Francia y Uruguay en 1966 (que pusieron al Tri al borde de calificar).

¿Cómo se dio que fuera parte del cuerpo técnico en Suecia 1958?
El proceso para hacerme cargo del equipo comenzó con un acercamiento de la Federación Mexicana de Futbol, había hecho un buen trabajo en el Zacatepec y en el Marte, y fue cuando el cuando el señor Guillermo Cañedo tomó el mando del futbol mexicano. Naturalmente que yo lo conocía muy bien y fue él quien me pidió que me hiciera cargo de la selección para ir a Suecia.

¿Qué recuerda de la vivencia de viajar a Suecia, con un grupo del que usted era responsable?
No me sentí ciento por ciento responsable, pues aunque yo era el entrenador, sólo me hice cargo de lo que pasaba en el campo del juego. Me acompañaron otras autoridades, como el señor Cañedo, quienes eran los que veían las cuestiones operativas. El plan era que trabajara en mancuerna con otro entrenador, pero finalmente yo solo dirigí al equipo.

De ese grupo de jugadores de 1958, había jugadores consolidados como Antonio Carbajal y jóvenes como Jesús del Muro, ¿cómo amalgamó ese núcleo?
Algunos jugadores tenían la edad para considerarlos veteranos, que no dan problemas y a ellos hay que llamarlos maduros. Entonces el equipo tenía un núcleo bueno pues los más jóvenes también tenían ganas de aprender.

¿Notó diferencias entre el futbol que practicaban los europeos respecto al de los mexicanos?
Naturalmente que las había, como existen en la actualidad, pero eso no quiere decir que sean mejores, porque por eso tenemos jugadores que están ya jugando allá, en Europa. Siempre han sido muy veloces, pero se buscaba la forma de contrarrestarlo.

¿Cuál es la mejor experiencia que recuerda del Mundial en Suecia?
Para muchos de nosotros era la primera vez que viajábamos a Europa. Había muchos aspectos que me llamaban la atención; sin embargo, en el aspecto meramente deportivo, no le vi mayor problema, ya que llegamos, nos pusimos a jugar y no hubo más líos.

Para Chile ¿qué fue lo que aprovechó de aprendizaje a lo vivido en Suecia?
Lo que tienes que hacer es siempre aprender a observar al adversario y poco a poco me fui dando cuenta de lo que le faltaba al mexicano para hacer cierto tipo de futbol; se aprendió a replantear cada partido, porque conforme pasa el tiempo aprendes que el futbol no tiene palabra de honor, cada partido y rival es diferente.

¿Cuál fue la clave para la victoria de México sobre Checoslovaquia?
Notamos que el contrario, europeo ciento por ciento, extrañaba ya un poco su origen. Y que debíamos que aprovechar esas circunstancias. Para ellos era pesado venir a jugar a otro continente, entonces ahí estuvo la oportunidad de jugar bien, además de que tenía un grupo de jugadores más cuajado respecto a Suecia, con más experiencia, pero no era viejo ninguno de ellos.

¿Por qué le fue bien a México en 1962?
Pues la verdad se va mejorando ¿no? Ya en el Mundial anterior habíamos aprendido muchas cosas, incluso yo, como entrenador, conforme te vas organizando con conocimiento de causa vas trabajando de mejor manera, y es así que le puedes sacar mejor rendimiento a los jugadores.

¿Cómo hizo frente a los compromisos para el Mundial de Inglaterra 1966?
Hubo algo que, como siempre pasa en el fútbol, te toma de sorpresa. Antes del Mundial ya habíamos jugado contra Inglaterra, dentro de una gira que habíamos hecho por Europa. Nos fue más o menos bien en esos partidos que jugamos, excepto con Inglaterra, que en ésa ocasión nos goleó 7-0. No supimos ni por qué nos pasó eso, cuáles fueron los errores que nos habían provocado el resultado. Afortunadamente después, ya en el Mundial, jugamos de nuevo contra ellos y le costó mucho trabajo a Inglaterra ganarnos.

¿Cómo se sentía para Inglaterra 1966?
Ya éramos todos muy conocidos: jugadores, ayudantes, entrenador, éramos ya un grupo muy homogéneo en cuanto a puntos de vista futbolísticos, ya no nos costaba mucho trabajo los entrenamientos ni la preparación de los partidos. La experiencia no era sólo valiosa para mí, sino para todos los jugadores, para los ayudantes y el grupo en general.

¿Qué personaje le gustó o le impactó conocer durante esos tres Mundiales?
Obviamente uno: Pelé. Yo lo vi debutar siendo muy jovencito, hizo goles y maravilló a todos en Europa. Pelé sigue siendo para mí el mejor jugador que ha habido, aunque tiene ahora competidores muy cercanos.

¿Cómo se preparaba enfrentar a un equipo extranjero?
Lo hacía a través de las noticias, de los periódicos o de las personas que, viviendo en México, tenían referencia de lo que pasaba en Europa. Precisamente por esa razón, y que era para mí la primera vez que iba para Europa, para Suecia 58 se pensó que era una buena idea que el español Antonio López Herranz, quien estaba habituado más a Europa, trabajara en dupla conmigo, pero desgraciadamente se enfermó y no pudo asistir a ninguno de los entrenamientos.

Se dice que usted nunca se expresó con groserías a sus jugadores...
Naturalmente. Mi padre me llevó a trabajar desde muy pequeño entre obreros y ahí lo que sobraban eran las majaderías, yo era muy jovencito y era lo que sobraba. Hasta con gusto uno las aprende en esa época. Pero a partir de que empecé a jugar futbol, dejé de ser majadero. Me las sabía todas, pero comprendí que no eran necesarias, porque empecé a notar que los jugadores pensaban de la misma forma. Y también pensaba que el que tenía que poner el ejemplo era yo ante los jugadores.

¿La figura del entrenador del Tri en su época tenía menos presión que ahora?
Así es. Y eso lo provocan las multitudes. Aumentan la presión en todos los sentidos. Aumentan los aspectos negativos y eso lo paga el entrenador por el puesto que desempeña.