Los sueños tienen un precio, económico y personal. Cinco mexicanos cumplen el sueño olímpico en Milán-Cortina 2026
Regina Martínez caminó perros para pagarse el sueño de ser la primera esquiadora mexicana en clasificar a Juegos Olímpicos de Invierno, casi al mismo tiempo que cumplía con su residencia de medicina en Minnesota. Su historia comenzó cuando se puso como objetivo conseguir la plaza olímpica en el maratón de la nieve, una dura prueba de 10 kilómetros que combina técnica, resistencia, ritmo y cadencia.
Cinco deportistas mexicanos clasificaron a los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026: Donovan Carrillo, Sarah Schleper, Regina Martínez, Allan Corona y Lasse Gaxiola desfilarán en la inauguración en el estadio San Siro con la bandera mexicana.
“Posiblemente un año de competencias, viajes, equipos, casi siempre tienes que cambiar esquís, cada temporada, debe de andar por ahí del millón de pesos por año”, comparte Allan Corona, clasificado en la prueba de esquí de fondo, a ESPN.
“Es difícil, porque no es nada más el costo de ir a competir, porque yo estoy pagando mi casa y aparte pago rentas en donde voy a competir o en donde voy a entrenar. Los costos de vida en general, bueno, en ese aspecto se multiplica”, menciona Regina Martínez, quien tuvo que compaginar su profesión como doctora de urgencias en Minnesota con la meta de llegar a Milán-Cortina 2026.
México es uno de los 50 países que asisten a los Juegos Olímpicos de Invierno con cinco o menos representantes. En el argot de los deportes invernales se les denomina países que no tienen nieve, aunque los deportistas mexicanos saben que el término común es países exóticos, porque para practicar alguna de las 16 disciplinas del programa olímpico deben de hacerlo fuera de su país.
Un atleta mexicano que busque llegar a los Juegos Olímpicos de Invierno deberá de invertir entre 58 mil y 155 mil dólares (entre uno y dos millones de pesos) durante el ciclo olímpico. El gasto es relativo, porque todo dependerá del deporte y la dificultad para encontrar las condiciones para entrenar.
Los sueños tienen un precio, económico y personal. Dejar tu país, tu familia, hasta tu trabajo. Emprender y hacer malabares financieros para pagar una clase, un viaje… y hasta una comida.
La ‘doble vida’ de los atletas invernales
Donovan Carrillo tuvo que mudarse de Guadalajara a León a los 13 años, cuando cerraron la pista de hielo donde comenzó en el patinaje artístico. En México no hay instalaciones con medidas oficiales y solo le quedó ajustarse a la pista de un centro comercial.
Lo mismo le pasa a Regina Martínez y Allan Corona, mexicanos que tuvieron que planear campamentos de varias semanas en Noruega para desarrollar la habilidad en los esquís y conseguir la clasificación olímpica. Los costos de vida de los deportistas mexicanos se duplican fuera de su lugar de residencia.
“La verdad trato de no pensar en el número total, porque si ha sido bastante, voy literal paso por paso, gira por gira, no he hecho las matemáticas del número total, pero es porque prefiero no saberlo”, confiesa Regina Martínez en entrevista con ESPN.
Asistir a las competencias para construir el ranking que los lleve a Juegos Olímpicos implica un gasto de mil a dos mil dólares. La cuenta se incrementa si hay que rentar coche, hospedaje y boletos de avión. “Un amigo calculó, pero este amigo es un poco más lujoso, yo vivo mucho más sencillo, pero dijo que en los tres años que él ha hecho este deporte calcula cien mil dólares”, dice Regina Martínez.
En los casos de Regina y Allan, cada esquí tiene un costo entre 300 y 800 dólares. Para alto rendimiento se necesitan ocho pares. Las botas cuestan 900 dólares y deben tener dos pares, para estilo libre y Cross Country.
Para Donovan Carrillo, cada seis meses debe cambiar cuchillas y botas con un costo cercano a los 30 mil pesos. Además de agregar los elegantes trajes que luce en la pista de hielo.
Dejar su lugar de residencia durante un par de meses al año para competencias y entrenamientos duplica el costo de vida. Durante noviembre y octubre los esquiadores hacen campamento de altura, hay lugares en Europa donde se puede tener altitud y nieve, pero en ocasiones los esquiadores mexicanos deben de elegir tener una de las dos condiciones. Por eso, se le vio a Regina Martínez entrenar sobre Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, o en Ciudad Universitaria, con unos esquís con ruedas específicos para el asfalto.
“Muchos pensarían que el financiamiento fue lo más difícil, ciertamente es lo más escandaloso, sentir que te quedaste sin dinero, que ya no tienes para pagar el último boleto, o que tienes hambre y para lo único que te alcanza es para unas galletas y una lata de atún, pero la realidad es que no fue difícil eso, en el momento no era algo que me doliera, no era algo que me hiciera sentir que quizás no lo voy a lograr”, dice Germán Madrazo, esquiador mexicano que participó en los Juegos Olímpicos de Sochi 2014.
La misión ‘casi imposible’ de conseguir entrenadores
Regina Martínez y Allan Corona pidieron apoyo al esquiador más cercano de su entorno para intentar clasificar a Milán-Cortina 2026. Fue lo mismo que hizo Germán Madrazo cuando se puso como objetivo lograr la clasificación 14 meses antes de Sochi 2014: le preguntó al peruano Roberto Carcelén cómo podía construir su sueño olímpico.
“Germán, qué bonita historia tienes, pero yo no tengo tiempo de enseñarle a un principiante de 42 años a esquiar, y me colgó el teléfono” recuerda Germán Madrazo sobre la llamada que tuvo con el entrenador de Roberto.
Germán rompió el ciclo con Regina y Allan, cuando le pidieron consejos y ayuda, se convirtió en su primer mentor.
“Se repitió un 9 de diciembre, me llegó un mensaje de Regina, que me dice: ‘oye, pues soy Regina, mi novio y yo nos inspiramos muchísimo de tu trayectoria, y quisiéramos nosotros también llegar a los Juegos Olímpicos, quisiéramos ver si podemos platicar contigo para que nos des algún tip, algún consejo’”.
Ese mismo día Germán le pidió una llamada telefónica a Regina y 10 días después tomó un avión a Minnesota para conocerla y enseñarle a esquiar. “Darles los planes de entrenamiento y a sentar las bases de lo que hoy fue esta calificación histórica de mi Regi”, expresa Germán.
Regina Martínez señala que para esquí olímpico hay que tener un coach de rendimiento físico y un coach técnico. Un médico, nutriólogo deportivo, fisiatra y psicólogo.
“La hora con el coach técnico son como 130 (dólares) la hora y el plan de entrenamiento es de 150 dólares, se suma. Realmente con entrenador técnico llevo tres años, pero la parte de las clases por hora es sólo cuando voy a la nieve, que son tres meses al año”, dice la esquiadora mexicana.
“Regina tiene un entrenador en Noruega, él mío ha sido muy autodidacta, el tema de acondicionamiento es propio, el de técnica tengo un entrenador en Noruega, y la Federación nos apoya con entrenador austríaco e italiano, y nos apoyan con el 95 por ciento de las competencias”, señala Allan Corona.
¿Qué apoyos reciben los deportistas invernales?
Donovan Carrillo se convirtió en el patinador más destacado de México cuando logró el lugar 22 en la final de los Juegos Olímpicos de Beijing 2022. A su regreso de la competencia, la Conade anunció que mantendría la beca deportiva de 30 mil pesos mensuales.
“Sé que cuando me apunté para esto iba a ser un proyecto propio, de fondear con mis recursos”, señala Allan Corona.
El Comité Olímpico Internacional, a través del programa solidaridad olímpica, apoyó con becas de mil dólares mensuales a deportistas de países sin tradición invernal, también cubre algunos viajes y competencias. Los mexicanos Sarah Schleper y Donovan Carrillo fueron beneficiados para Milán-Cortina 2026, gracias a las gestiones del Comité Olímpico Mexicano.
“Yo desde el primer día les dije: señores, si ustedes no tienen la capacidad de financiar su sueño, ya sea pidiendo o haciendo lo que tengas que hacer, no se merecen cumplirlo”, dice Germán Madrazo sobre cómo se consigue la clasificación olímpica sin el aparato deportivo necesario.
“Yo no creo que a los 42 años merezca que nadie del gobierno me apoye. El dinero, ese dinero tiene que ser para los muchachos de 10, de 12, de 14 años que se están formando”, agrega el esquiador mexicano.
Regina y Allan reconocen que la federación mexicana de esquí y la Conade les brindaron apoyo para cubrir viajes y competencias, además de ofrecer personal especializado para sus entrenamientos. Sin embargo, quedó pendiente ingresarlos al sistema de becas de alto rendimiento.
En Milán-Cortina cinco deportistas le darán forma a la onceava participación mexicana, y entonces confirmarán que valió la pena buscar patrocinadores, pedir préstamos, dar clases o dormir en el auto para poder costear el sueño olímpico.
