El esquiador mexicano sabía desde un inicio que ir a los Juegos Olímpicos de Invierno sería un esfuerzo propio.
El silencio de las montañas de Noruega a veces es interrumpido por la canción “Nueva York” de Bad Bunny, el culpable es Allan Corona, el atleta mexicano que se fue hace cuatro años de Tijuana, Baja California, al país nórdico y utiliza la canción de la figura del Super Bowl para practicar esquí de fondo. Esa es la disciplina que lo llevó a los Juegos Olímpicos de Invierno.
“Mi esposa es el inicio, la continuación y el futuro de la historia, la conocí estudiando en Estados Unidos y terminamos en Tijuana, ahí nos casamos, ella es de Noruega”, reconoce Allan Corona, en entrevista con ESPN. “Ella dejó muchos amigos, se siente muy mexicana, nuestro proyecto de vida fue en Tijuana, iniciamos nuestro negocio y teníamos la idea de ir a Noruega, pensando en ir, pensando en los niños, fuimos y la estancia allá se alargó por la pandemia, primero un mes, luego dos meses, acá todo era incierto y bueno terminamos probando un tiempo”, recuerda el esquiador mexicano.
Allan Corona fue más allá de disfrutar los paisajes nórdicos. En medio de la nieve, comenzó a practicar el esquí de fondo hasta que notó que sus tiempos lo podrían llevar a unos Juegos Olímpicos. Hizo un plan de preparación y se auto fondeó el sueño que nació en el , un aproximado de 58 mil dólares gastó en el ciclo olímpico para ir a Milano Cortina.
Los recursos los consiguió Allan Corona gracias a un emprendimiento que tiene en Tijuana, Sparta 55, y las consultorías que hace en Noruega, todo con el objetivo de probarse así mismo y a su familia, que no hay imposibles.
“Soy un consultor en temas de salud, para personas que quieren optimizar su salud y se puedan asegurar que están haciendo las mejores cosas posibles, dentro de sus posibilidades, para vivir lo mejor posible. También entrenó atletas de triatlón, resistencia, natación, aguas abiertas y demás, es el negocio que dejamos en Tijuana, que sigue funcionando y es la forma mantengo a mi familia”, expresa Allan Corona.
A Corona no le asusta la falta de apoyos. Originario de un país sin nieve, el esquiador mexicano sabía desde un inicio que ir a los Juegos Olímpicos de Invierno sería un esfuerzo propio, un crowdfunding.
“No es un apoyo que esperábamos, sé que cuando me apunté para esto iba a ser un proyecto propio, de fondear con mis recursos, lo fondeó entrenando atletas, ejecutivos de alto nivel, que quieren estar en un buen estilo de vida, lo hago más que nada así”.
A diferencia de la canción de Bad Bunny, Allan Corona no se fue a “vivir un verano en Nueva York”, eligió la nieve de Noruega, porque como tararea el esquiador mexicano cuando escucha al puertoriqueño: “yo estoy en la mía”.
