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Laurie Hernández, plata estadounidense con sabor latino

RÍO DE JANEIRO - Todo el esfuerzo que Laurie Hernández ha puesto en la gimnasia desde que tenía cinco años se vio retribuido este lunes en Río 2016.
La gimnasta estadounidense de origen puertorriqueño ganó la medalla de plata en la prueba de viga de equilibrio frente a más de 10 mil aficionados que le aplaudieron y corearon su nombre en la Arena Olímpica brasileña.

Al menos por día en Río de Janeiro, Hernández robó la tarde entre las gimnastas estadounidenses a Simone Biles, a quien un error costó el bronce. La prueba fue coronada por la holandesa Sanne Wevers.

"Estoy en realidad feliz", dijo Hernández orgullosa con su medalla al cuello. "Estoy muy satisfecha de que todo el trabajo de estos años en el gym me redituó. Creo que hice lo que quería hacer, exactamente como he estado entrenando en los ejercicios y eso es algo grande para mí".

Hernández salió a competir en sexto sitio; apenas unos minutos antes, Biles había cometido un error que casi la manda al piso.

"Lauren estaban un poco nerviosa desde esta mañana", consideró su entrenador, Maggie Haney. "Era ansiedad. Ya queríamos que llegara la prueba. Ha sido una semana tenga, con presion. Este es el gran escenario y ella es apenas una chica de 16 años en sus primeros Juegos Olímpicos".

Haney ha estado con Hernández desde hace más de 10 años; nunca antes tampoco había entrenado a una gimnasta de alto perfil. Las dos se desarrollaron juntas y pudieron caminar hasta la medalla de plata.

"Lauren practica la gimnasia desde que tenía cinco años", recordó la entrenadora. "La conocí casi como una bebé y ahora estamos aquí. Es algo grandioso. Tuvo el carácter para desarrollar las cosas y realizar una gran rutina".

Hernández ya sabía prácticamente lo que tenía que remontar de Wevers y Biles. Fue la antepenúltima de la competencia y las dos últimas representaban menos peligro.
"No tengo ninguna queja sobre mi rutina", dijo Hernández. "Creo que es una de las mejores que he mostrado en Río. Estoy feliz por la manera en que me desempeñé. Estuve tranquila y eso fue importante".

La apariencia de Hernández es muy hispana. Es nieta de puertorriqueños y aunque su español es limitado dijo estar orgullosa del apoyo que ha recibido de los latinos, antes, durante y después de sus dos competencias olímpicas.

Tampoco es que grite a todos los vientos sus raíces. Al parecer, como muchas jóvenes de su edad se intimida cuando se le cuestiona sobre su origen boricua.
"Estoy feliz de que mucha gente de cualquier nacionalidad y muchos lados me muestre apoyo", dijo. "Eso me motiva a seguir con esto, que no ha sido nada fácil".
Lauren ganó su segunda medalla en los Juegos, aunada al oro en el all-around por equipos.

Fue descartada por la entrenadora Martha Karolyi del all-around individual, donde pensaba que tenía posibilidades de competir por el podio.

Karolyi argumentó problemas físicos, que la propia Hernández minimizó. Pero al final de todos modos tuvo que conformarse con sólo dos competencias finales en Río 2016.
"Todo pasa por una razón", consideró. "Simplemente estoy súper feliz de tener una medalla de plata bajo mi cinturón".

Hernández ha sabido controlar la presión y desilusión, como cuando le avisaron que no competiría en el all-around individual.

Durante el 2013 y 2014, Hernández sufrió por las lesiones. Regresó en el 2015, pero antes de las eliminatorias nacionales en Estados Unidos, pocos confiaban se quedaría en el equipo olímpico.

"Hace un año, ni siquiera hubiera pensado que conseguiría una medalla", reconoció. "Mi entrandora tenía altas expectativas para mí. Creo que vio algo en mi pero yo no ví nada en mi misma. Siempre he pensado que las barras y el piso son mis eventos más fuertes".

"Ganar una una medalla individual en un evento como la viga, es como una sorpresa para mi", agregó. "Cuando era más pequeña, recuerdo que competía y sentía como que ni siquiera podía subir a la viga de los nervios".

Al final de los Juegos, Hernández regresará a su casa en New Jersey, donde, según su entrenadora, descansará unos meses, antes de volver a competir en noviembre, ya rumbo a Tokio 2020.

"Ella quiere seguir en la gimnasia", dijo Haney. "Los próximos Juegos tendrá apenas 20 años. Tendrá más experiencia. Su vida es la gimnasia. Ahora sólo el cielo es su límite".

La gran diferencia a partir de hoy es que Hernández ya no competirá más como amateur, se convertirá en profesional, gimnasta de tiempo completo.

El papá de Hernández, Anthony Hernández, dijo que su hija había desechado cualquier cantidad de ofrecimiento de becas universitarias para empezar una carrera en la gimnasia de paga.

"No fue una decisión fácil, pero ella la tomó y vamos a apoyarla", agregó Wanda Hernández, mamá de Laurie. "El primer centavo va para el colegio".