El ex capitán de Gales Sam Warburton volvió a encender el debate sobre el ritmo del rugby y coincidió con el ex árbitro Nigel Owens en que el juego necesita ser más dinámico. El foco de su crítica apunta a la cantidad de tiempo que se pierde revisando contactos en la cabeza, una situación que, según su mirada, está afectando seriamente el desarrollo y la continuidad de los partidos.
En una columna publicada en The Times, Warburton dejó en claro que entiende y valora el énfasis de World Rugby en el cuidado de los jugadores, pero advirtió sobre las consecuencias. “El bienestar del jugador es clave y los árbitros hacen lo que se les pide, pero el problema es que el ritmo del partido se corta demasiado seguido”, escribió. Para él, las demoras constantes terminan rompiendo la intensidad natural del juego.
El ex tercera línea también puso en duda si las medidas adoptadas lograron el objetivo buscado. “¿De verdad los jugadores cambiaron su comportamiento en los últimos años? No estoy convencido”, afirmó. Y agregó que, aunque los golpes peligrosos deben ser sancionados, “los contactos en la cabeza son inevitables en el rugby”, por lo que también es necesario que los propios jugadores asuman parte de la responsabilidad.
Por último, apuntó a un trabajo más profundo desde la base. Sostuvo que los árbitros quedan expuestos porque muchos tackles siguen siendo mal ejecutados y se preguntó si los entrenadores están haciendo lo suficiente. “En un partido influyen el cansancio, la velocidad y la intensidad, pero hay que ver si se trabaja lo necesario en la técnica para reducir estas situaciones”, concluyó, reforzando la idea de que el cambio no depende solo del reglamento.
