El futuro de Scott Robertson podría haber quedado condicionado por una posible cláusula contractual que limita sus posibilidades laborales durante los próximos 12 meses tras su salida del seleccionado de Nueva Zelanda. El ex entrenador de los All Blacks, uno de los técnicos más prestigiosos del rugby actual, no podría asumir de inmediato en otra selección de primer nivel, una restricción habitual en este tipo de contratos para evitar traspasos directos entre potencias.
La salida de Robertson del cargo se dio luego de un ciclo corto pero de alta exigencia, marcado por la presión constante que implica conducir al equipo más emblemático del rugby mundial. Pese a no haber alcanzado todos los objetivos planteados, su etapa dejó señales claras de una búsqueda por renovar el estilo de juego y sostener la competitividad en un contexto cada vez más parejo a nivel internacional. En cuanto a números, obtuvo 20 triunfos en 27 partidos y un 74% de efectividad.
Mientras se define su próximo paso, la cláusula le impidiría tomar decisiones inmediatas y lo obliga a esperar antes de volver a dirigir en la élite. Aun así, su nombre sigue siendo uno de los más valorados del mercado y todo indica que, una vez cumplido el plazo establecido, Robertson volverá a estar en el centro de la escena del rugby internacional.
