La confirmación de que uno de los partidos entre Sudáfrica y Nueva Zelanda se jugará en Estados Unidos encendió la polémica en el mundo del rugby. El encuentro, correspondiente a la serie Greatest Rivalry, se disputará en el M&T Bank Stadium de Baltimore y fue duramente cuestionado por el periodista neozelandés Gregor Paul, quien calificó la medida como “la maniobra recaudatoria más descarada en la historia del rugby”.
En una columna publicada en el New Zealand Herald, Paul apuntó directamente contra New Zealand Rugby (NZR) y advirtió que el foco excesivo en generar ingresos podría terminar afectando el rendimiento deportivo de los All Blacks. “Se ha llegado a un punto en el que parece que hacer dinero es la única razón por la que los All Blacks juegan”, escribió, dejando en evidencia su preocupación por el rumbo dirigencial.
Además, el periodista sostuvo que la decisión perjudica tanto a los hinchas como a los jugadores. “Esto vende mal al verdadero fanático del rugby, compromete el bienestar físico de los jugadores y rompe con la tradición de una gira histórica”, remarcó. Antes de optar por Estados Unidos, se habían evaluado sedes como Twickenham, el Allianz Stadium o incluso Croke Park, pero finalmente prevaleció la opción norteamericana.
