Durante años, Malakai Fekitoa fue sinónimo de potencia y talento en el centro de la cancha para los All Blacks. Integró el plantel campeón del mundo en 2015, disputó 24 partidos internacionales y también fue protagonista del histórico título de Highlanders en el Super Rugby de ese mismo año, el primero en la historia de la franquicia.
Cuando estaba en pleno auge, tomó una decisión inesperada: dejar Nueva Zelanda y continuar su carrera en Europa. Ese giro marcó un antes y un después tanto en lo deportivo como en lo personal. Su recorrido por clubes como Toulon, Wasps, Munster y actualmente Benetton, en Italia, lo transformó en un jugador con otra mirada del juego y de la vida.
Con el paso del tiempo, aquella determinación que describió como la más dura de su carrera se resignificó por completo. "Al principio fue bastante aterrador y no sabía si había tomado la decisión correcta al dejar Nueva Zelanda. Pero ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. Probablemente lo mejor que salió de eso es mi familia", confesó al Herald.
Lejos del sistema neozelandés, Fekitoa construyó una nueva identidad. Se convirtió en padre, asumió un rol de liderazgo dentro de los planteles europeos y se volvió un referente para los jugadores del Pacífico que buscan abrirse camino fuera de sus países de origen.
"Llevo ocho años aquí. Crecí mucho, entiendo mejor el juego y tengo otra perspectiva. También puedo disfrutar la vida fuera del rugby y conocer diferentes culturas", explicó.
Ese proceso también lo llevó a cambiar de camiseta internacional. Tras su etapa con los All Blacks, decidió representar a Tonga, la tierra donde nació, y ya acumula 12 presencias con el seleccionado isleño, incluyendo el Mundial de Francia 2023.
Mundial de Rugby 2027: una meta que sigue vigente para Malakai Fekitoa
El próximo gran desafío que aparece en su horizonte es el Mundial de Australia 2027, que sería su tercera Copa del Mundo y la segunda defendiendo a Tonga. El grupo que compartirá con Inglaterra, Gales y Zimbabue será exigente, pero Fekitoa considera que su selección puede competir de igual a igual.
Sin embargo, mantiene una postura clara sobre su futuro: "Tendré 35 años y quiero asegurarme de que mi cuerpo esté bien y que sea el indicado para el puesto. No quiero sacarle el lugar a nadie si no estoy a la altura". Su presente en Benetton alimenta esa ilusión. Si logra sostener su nivel, se pondrá a disposición del staff técnico tongano.
"Jugar para Tonga siempre fue un honor enorme para mí y para mi familia. Representar a los All Blacks fue un sueño que parecía imposible. Ahora hay otra oportunidad con Tonga en un Mundial. Si soy lo suficientemente bueno, estaría orgulloso de volver a representarlos", concluyó.
