La etapa de Gonzalo Quesada al frente de la selección italiana empieza a mostrar señales claras de crecimiento. Desde su llegada, el ex entrenador de Jaguares dirigió 23 partidos, con un saldo de 10 victorias, un empate y 12 derrotas, lo que marca una efectividad del 44%. Para un seleccionado que históricamente sufrió en la élite europea, los números representan un salto competitivo y una base más sólida para pelear de igual a igual.
La comparación con el ciclo anterior refuerza esa sensación. Bajo la conducción de Kieran Crowley, Italia disputó 27 tests y consiguió 10 triunfos contra 17 caídas. Es decir, menos porcentaje de éxito y menor regularidad. Con Quesada, en cambio, el equipo ganó consistencia, se volvió más ordenado en defensa y mostró carácter para cerrar partidos apretados.
El desafío para comenzar este Seis Naciones 2026 fue Escocia, tal como ocurrió la temporada pasada, cuando el Cardo se impuso 31-19 en Edimburgo. Sin embargo, en esta ocasión, los italianos se impusieron 18-15 para empezar con el pie derecho. Ya en 2024, la Azzurra había dado el golpe en Roma con un ajustado 31-29, un triunfo histórico que cortó una racha de 13 victorias consecutivas de los escoceses y era la única alegría ante ese rival en la última década.
Más allá de que el historial general todavía favorece ampliamente a Escocia (29 triunfos contra nueve), el presente de Italia invita a ilusionarse. Con Quesada al mando, el seleccionado dejó de ser un mero participante y empieza a construir una identidad competitiva, respaldada por resultados que marcan el mejor momento del equipo en los últimos años.
