World Rugby ya tiene agenda para su próxima conferencia clave, donde dirigentes, entrenadores y referentes del juego analizarán posibles ajustes reglamentarios de cara al Mundial de Australia 2027. El objetivo es claro: introducir cambios con tiempo suficiente para que los equipos puedan adaptarse. Sin embargo, algunos de los puntos más polémicos del rugby moderno, como la cantidad de suplentes o las sanciones en el scrum, no formarían parte de la discusión.
Uno de los focos que quedó afuera es el debate sobre las llamadas “Bomb Squad”, la estrategia popularizada por Sudáfrica de utilizar un banco cargado de forwards para impactar fuerte en el tramo final de los partidos. Pese a las críticas de ex jugadores y dirigentes que sostienen que reduce el espectáculo o genera desventajas físicas, desde World Rugby sostienen que no hay evidencia médica que justifique cambios. “Lo analizamos desde la ciencia y la medicina, y no se comprobó que los jugadores frescos generen más riesgo de lesiones”, explicó el CEO Alan Gilpin. Y remató: “No había razones para modificar el sistema de reemplazos. Hay muchas formas de ganar un partido”.
Tampoco se revisará, por ahora, otro tema que generó controversia en los últimos meses: las tarjetas amarillas a pilares por ser superados en el scrum. La discusión tomó fuerza tras algunos partidos internacionales donde primeras líneas terminaron en el sin bin simplemente por retroceder ante la presión rival. Aun así, el organismo entiende que no es prioritario y que el foco debe estar en otros aspectos del reglamento.
Con el reloj corriendo rumbo a 2027, la idea de World Rugby es evitar cambios drásticos de último momento y mantener cierta estabilidad en las leyes del juego. Mientras tanto, estrategias como el uso intensivo del banco y las decisiones arbitrales en las formaciones fijas seguirán formando parte del debate público, aunque por ahora no tendrían modificaciones oficiales.
