El regreso de Roger Federer a Melbourne Park no solo ha traído nostalgia, sino también una visión clara sobre su futuro fuera de las canchas. En una concurrida rueda de prensa celebrada este jueves, en donde habló de todo y de todos, el genio suizo también abordó los persistentes rumores sobre si seguiría los pasos de leyendas como Stefan Edberg o Boris Becker para convertirse en entrenador de la nueva generación de estrellas.
A pesar de que figuras del tenis como Mats Wilander han sugerido públicamente que Federer sería el mentor ideal para Carlos Alcaraz, el de Basilea fue contundente al poner su vida familiar por delante de cualquier compromiso profesional a tiempo completo. "Tengo cuatro hijos y, por el momento, no hay ninguna posibilidad. Stefan Edberg solía decir lo mismo, pero para mí la prioridad absoluta ahora es verlos crecer y estar presente en su día a día", afirmó Federer con una sonrisa, aunque matizó su postura con un enigmático "nunca digas nunca" que dejó una puerta entreabierta para el largo plazo.
El suizo explicó que, tras décadas de viajes ininterrumpidos y la presión constante del circuito, valora la libertad de controlar su propia agenda. "He pasado demasiado tiempo en hoteles y aviones. Ahora mismo disfruto mucho estando en casa con Mirka y los niños. Es muy fácil quedarse en casa una vez que dejas el circuito, pero significa mucho para mí volver aquí para compartir tiempo con la gente del tenis en eventos puntuales como este", confesó el seis veces campeón del Abierto de Australia.
No obstante, Federer dejó claro que su alejamiento de los banquillos no significa un desinterés por el juego. De hecho, admitió seguir de cerca la evolución de jóvenes como el brasileño Joao Fonseca, a quien ya aconseja de manera informal. "Joao es un poco como yo en el sentido de que necesita algo de tiempo para saber cuándo moderarse y cuándo descargar sus tiros. Una vez que lo entienda, el cielo será su límite. Me impresiona su potencia, pero el tenis también es cuestión de paciencia y timing", analizó el helvético, asumiendo un rol de mentor distante pero atento.
Al ser consultado sobre la posibilidad de entrenar a Alcaraz, Federer se mostró halagado pero realista sobre las exigencias que conlleva un jugador de élite. "Me siento identificado con el estilo y la mentalidad de Carlos, y por supuesto que me encantaría transmitir mis conocimientos, pero ser entrenador hoy en día implica viajar 40 semanas al año. Eso es algo que no estoy dispuesto a hacer de nuevo en esta etapa de mi vida", subrayó, reafirmando que su vínculo con el deporte pasará más por la gestión de su fundación y roles promocionales.
Federer también reflexionó sobre su propia experiencia con entrenadores a lo largo de su carrera, destacando el impacto que tuvo en él tener a un campeón de Grand Slam en su equipo. "Entiendo por qué se especula con que yo podría ayudar a los jóvenes. Yo mismo busqué esa voz de experiencia en Stefan Edberg y fue fundamental. Sé el valor que tiene, pero cada persona tiene sus tiempos y los míos ahora están con mi familia en Suiza", explicó ante los medios en Melbourne.
La leyenda suiza se encuentra en la ciudad para participar en la gala de apertura del torneo este sábado, donde jugará una exhibición junto a Andre Agassi, Patrick Rafter y Lleyton Hewitt. Este evento servirá como un adiós formal ante un público que no pudo despedirlo competitivamente tras su última semifinal en 2020. "Regresar aquí con mis padres y sentir el cariño de los fans australianos es el mejor regalo. No necesito estar en un banquillo para sentirme parte de esta gran familia que es el tenis", cerró.
