Roger Federer aterrizó en Melbourne y reapareció, después de 6 años, en el Australian Open. El suizo, retirado desde 2022, brindó una conferencia de prensa y habló de varios temas del momento, como por ejemplo la rivalidad entre Jannik Sinner y Carlos Alcaraz o la posibilidad de ser coach de algún jugador en el futuro. Sin embargo, también tuvo tiempo de recordar su "Happy Slam" más singular.
En la temporada 2017, el ex número uno del mundo volvió al circuito tras estar seis meses inactivo a causa de una operación en la rodilla izquierda. A causa de este parate, su ranking descendió bastante hasta el punto de casi salir del Top 20 (estuvo N°17). Con ese panorama poco alentador, sus expectativas para ser campeón eran prácticamente nulas.
"Fue surrealista. Llegué sin expectativas... quizá me habría conformado con los cuartos de final. Pero mi entrenador me convenció de que podía hacerlo. Fue uno de los éxitos más especiales de mi carrera" confesó Federer a los periodistas presentes en la rueda de prensa. Y vaya si fue especial: en la gran final derrotó nada más ni nada menos que a su archirrival, Rafael Nadal.
Pero no nos adelantemos. Su camino en el Australian Open 2017 dio inicio con una buena victoria ante el qualy Jürgen Melzer (7-5, 3-6, 6-2 y 6-2) para luego darle paso a dos triunfos más cómodos aún. Primero ante otro qualy, Noah Rubin, por 7-5, 6-3 y 7-6 (3) y posteriormente frente a Tomas Berdych por 6-2, 6-4 y 6-4.
La senda de victorias continuó con un ajustado partido frente a Kei Nishikori en la cuarta ronda (6-7, 6-4, 6-1, 4-6 y 6-3), un rápido triunfo ante la cenicienta de ese torneo, Mischa Zverev, por 6-1, 7-5 y 6-2 y un clásico suizo ante Stan Wawrinka, que se definió en el quinto set: 7-5, 6-3, 1-6, 4-6 y 6-3.
Clasificado a la gran final, lo esperaba nada más ni nada menos que su gran rival: Rafael Nadal, que venía de superar en cinco sets a Grigor Dimitrov. El español, noveno preclasificado en ese entonces, dio batalla hasta el final en un encuentro que fue una montaña rusa, pero que finalmente cayó del lado de Roger Federer. Fue 6-4, 3-6, 6-1, 3-6 y 6-3 después de tres horas y 40 minutos de juego y un match point al fleje que terminó siendo validado por el ojo de halcón.
