Melbourne Park se transformó en 2026 en un escenario prodigioso para los jugadores de “la vieja escuela”. Novak Djokovic (4º del mundo), Marin Cilic (70º) y Stan Wawrinka (139º), todos ellos ex campeones de Grand Slam, se clasificaron para la tercera ronda en el Australian Open 2026 y le enviaron un claro y amenazante mensaje a los más jóvenes: “lo viejo funciona”.
Merodeando los 40 cumpleaños y con todo un recorrido poético por los calendarios de la ATP desde hace más de dos décadas, aunque con presentes diferentes, todos se encuentran en la recta final de sus carreras y quieren dejar la actividad en la cual dejaron huellas doradas dejando su nombre en lo más alto.
Por eso, sorpresivamente, los tres se valieron de su experiencia y superaron sus primeros dos encuentros en el Major océanico, convirtiéndose en los grandes animadores de la edición y en los más alentados por el público.
El serbio, máximo ganador de títulos grandes (24), aún Top Ten y 10 veces campeón en la cita australiana, récord histórico, sigue siendo uno de los favoritos a la conquista y sueña con un nuevo título para su vitrina, aunque ese verosímil anhelo le implique tener que derrotar a los jugadores más ágiles y peligrosos del tour como Carlos Alcaraz (1º) y Jannik Sinner (2º).
Sin trofeos de Gran Slam en 2025, el inoxidable “Nole” se preparó, hizo cambios pensando en ello y ganó sus primeros compromisos sin sobresaltos y ahorrando esfuerzos, condición necesaria para llegar fresco a las rondas decisivas. Sin necesitar de su mejor versión y con marcadores gemelos de 6-3, 6-2 y 6-2, derrotó de forma consecutiva al español Pedro Martínez y al italiano Francesco Maestrelli.
Por su parte, Wawrinka, ganador de tres Grand Slam (AO 2014, Roland Garros 2015 y US Open 2016), se metió en el cuadro principal gracias a una invitación de la organización, ganándosela al local Nick Kyrgios, y está afrontando su última vez en el torneo. El suizo se despide del tenis al culminar la temporada, pero todavía tiene algunas ofrendas para entregar al deporte que lo hizo gigante.
En suelo aussie, el hombre de Laussana -ya con 40 años-, quien había sido eliminado en el estreno en la edición anterior ante el italiano Lorenzo Sonego, regaló -hasta ahora- los principales y más emotivos momentos del certamen: siendo un animador indiscutible y contagiado por las gradas, las cuales permanentemente le expresan cariño, el ex 3º del mundo dio show y consiguió dos memorables victorias.
En el debut superó al serbio Laslo Djere en cuatro apretadas mangas y en segunda instancia festejó un acalorado triunfo ante el francés Arthur Gea, 19 años menor, en cinco parciales que tuvieron de todo. Wawrinka disfrutó, soltó sus clásicos reveses que cautivaron al mundo durante tanto tiempo, se mostró sano desde lo físico pese al desgaste y se regocijó después de cuatro horas y media de juego, transformándose en el tenista más longevo en meterse en la tercera rueda de un GS desde la introducción de los cuadros de 128 jugadores en 1987.
En tanto, el croata Marin Cilic, medallista olímpico de 37 años y proclamado en el US Open 2014 ante el legendario Roger Federer, también quiere más marcas en el Abierto de Australia, donde alcanzó la final en 2018 y protagonizó lindos momentos.
Ausente en Melbourne en 2025, el 21 veces ganador ATP se inició esta vez derrotando al alemán Daniel Altmaier con un resultado elocuente de 6-0, 6-0 y 7-6 (3) y luego se quitó de encima al canadiense Denis Shapovalov en sets corridos en una clara muestra de entereza, quedando a un triunfo de los 600 festejos ATP.
La jerarquía pesa, las experiencias enriquecen y la sabiduría gana partidos. De esta manera, los flashes del campeonato apuntan directamente a ellos: Djokovic, Wawrinka y Cilic, los únicos jugadores mayores de 30 años con títulos de Grand Slam presentes en el main draw, cumplieron con creces en sus presentaciones y van por más.
El Australian Open se puede seguir en vivo por la pantalla de Disney+ Plan Premium.
