Innumerables son los casos de tenistas suspendidos por doping por diferentes motivos. Lejos de la polémica alrededor del italiano Jannik Sinner (2°), otros tantos atraviesan complicadas sanciones en silencio como el australiano Thomas Fancutt, el cual prepara su regreso al circuito masculino luego de una temporada fuera de las canchas por no conocer el reglamento.
Aquello que se presentaba como un sueño cumplido terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla para el nacido en Brisbane, de 30 años, que había sido agasajado con una invitación para estrenarse absolutamente a nivel Grand Slam en el dobles del Australian Open 2025 y vería como todo se desmoronaría en un abrir y cerrar de ojos, fallando contundentemente en el debut y recibiendo una inesperada visita de funcionarios de la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA por sus siglas en inglés).
"Me dijeron que necesitaban hablar conmigo y estaba completamente confundido. Pensé que debía ser la investigación de otra persona, pero luego me dejaron muy claro que se trataba de mí", manifestó el nieto de Trevor Fancutt, consagrado en evento en dobles mixto en 1960, en declaraciones al medio de su país The Age.
Posteriormente, el habitual competidor de torneos Challenger, quien había percibido un goteo intravenoso de vitaminas B, C y magnesio para combatir la fatiga unas semanas antes, recordó: "Me daba mucha vergüenza caminar por los vestuarios hasta mi casillero. Caminaba por la misma zona, pasando junto a Alcaraz, Djokovic, Zverev, Sinner, todos esos chicos. Es increíble pensar que el Abierto de Australia era el lugar más feliz para mí y, de repente, el último lugar donde quería estar".
"Odio que esta mancha de estar involucrado en un caso de dopaje me cuelgue para siempre. Es una sensación terrible para mí, pero lo que realmente me dolió fue pensar que había manchado el nombre de mi familia. Recibía mensajes de gente que me decía que era una vergüenza para Australia, una vergüenza para el tenis y una vergüenza para la familia Fancutt. Eso me dolió muchísimo", destac, obviando que cualquier infusión intravenosa de vitaminas que supere los 100 ml en un período de 12 horas es sancionable.
En la misma línea, el oceánico, quien atravesó un caso similar al de su coterráneo Max Purcell, confesó las consecuencias: "Sinceramente ni siquiera lo había pensado. Solo dormí bien una noche gracias a la vía intravenosaProbablemente fue el punto más bajo y el mayor problema de salud mental que he enfrentado en mi vida. Uno simplemente se siente avergonzado. Iba de un estado a otro, preguntándome si todo esto realmente estaba sucediendo".
"He empezado a documentar mi regreso y el apoyo que estoy recibiendo ha sido increíblemente hermoso. No tengo nada que ocultar. Quizás la gente me conozca mejor y cambie de opinión sobre mí. Quizás simplemente piensen que soy 'el tenista australiano al que pillaron dopando' y quizás pueda cambiar la mentalidad de alguien", concluyó Fancutt, que se ilusiona con un retorno estelar para sacarse el peso que carga sobre los hombros.
