El Transylvania Open 2026 en Cluj-Napoca ha concluido con una jornada histórica para el tenis rumano, culminando en una final que cumplió con las expectativas del público local.
El torneo, de categoría WTA 250, vio enfrentarse en el último partido a la favorita de casa, Sorana Cirstea, contra la británica Emma Raducanu, quien buscaba su primer título desde su irrupción en Nueva York hace cinco años.
La victoria final fue para Cirstea, quien se impuso con una superioridad aplastante. Con un marcador contundente de 6-0 y 6-2, la rumana necesitó apenas poco más de una hora para sellar su triunfo y levantar el cuarto trofeo de su carrera profesional.
Este resultado subraya el excelente estado de forma de la jugadora de Bucarest, que no cedió ni un solo set durante toda la semana de competición.
“Que alguien me pellizque, por favor, porque esto es un sueño hecho realidad”, dijo la campeona. “Todavía no puedo creer que esté sosteniendo el trofeo de campeona aquí en Cluj. Estoy tan, tan feliz, que no puedo describirlo con palabras. Estoy muy agradecida por todo lo que viví esta semana”, admitió con emoción.
Emma Raducanu, que llegaba a su primera final desde el US Open 2021, mostró signos de fatiga acumulada tras su exigente victoria en semifinales contra Oleksandra Oliynykova. Durante el encuentro, la primera cabeza de serie tuvo que solicitar asistencia médica.
Para Raducanu, el torneo deja un sabor agridulce. Si bien la derrota en la final fue dolorosa por la contundencia del resultado, la semana en Cluj supone un regreso exitoso a la élite competitiva. Haber alcanzado una final de la WTA tras años de lesiones y altibajos en su ranking representa un avance significativo.
Con este resultado, Sorana Cirstea no solo suma puntos valiosos para ascender en la clasificación de la WTA, sino que también reafirma su veteranía y capacidad para competir al más alto nivel en superficies rápidas. Desde el 36° actual, subirá unos cinco puestos.
