La figura de Craig Tiley rápidamente se la asocia al Australian Open o, mejor dicho, a la asociación que nuclea y organiza el primer Grand Slam del año. Sin embargo, esa foto junto a los campeones ya no sería en enero y se trasladaría a septiembre.
Según se informa, el director ejecutivo de nacionalidad sudafricana que representa los intereses de Tennis Australia desde 2013, está ahora un paso más cerca de convertirse en el nuevo director ejecutivo de la USTA (organizadora del US Open, por ejemplo).
Aún sin confirmación oficial, esta transición representaría uno de los cambios más significativos en el mundo del tenis de los últimos años.
Tiley había desestimado públicamente los rumores semanas atrás, en Melbourne, pero una buena propuesta laboral lo llevará a intentar ese mismo modelo de crecimiento al otro lado del mundo: el US Open y el tenis estadounidense, en general.
En los últimos años, la federación de EEUU buscó revitalizar su influencia política y comercial en el circuito global: llevar a Nueva York al hombre que convirtió el Abierto de Australia en uno de los eventos más avanzados en cuanto a experiencia para los fans implicaría importar un modelo marcado por el éxito.
