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Djokovic amplió la maldición de los número uno en los Juegos Olímpicos

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Zverev dio el golpe: eliminó a Djokovic y es finalista en Tokio (0:48)

El alemán venció al serbio por 1-6, 6-3 y 6-1 y buscará la medalla dorada ante Khachanov. (0:48)

Con la eliminación de Novak Djokovic (1°) en las semifinales de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 a manos de Alex Zverev (5°) volvió a aparecer la "maldición" que privó a muchos del oro olímpico: la de ser número uno a la hora de disputar la mayor cita deportiva.

Desde que el tenis comenzó a disputarse en este evento, a partir de Seúl 1988, ningún tenista ubicado en la cima del ranking ATP (instaurado el 23 de agosto de 1973) pudo alcanzar el oro. Allí, en los Juegos disputados en Corea del Sur, quien llegaba como el líder del ranking mundial era Mats Wilander. Pero el sueco anunció su baja de la competición a causa de una periostitis. ¿El campeón? Miroslav Mecir (12° en ese entonces).

Para Barcelona 1992 arribó como rey indiscutido Jim Courier. El estadounidense venía de ser campeón en Australia y Roland Garros. Pero en los octavos de final fue sorprendido por el suizo Marc Rosset (44°) y se despidió de manera temprana de la cita olímpica. El fin de la historia tuvo al susodicho helvético con la presea dorada.

Tanto para Atlanta 1996 como para Sídney 2000 quien llegaba como número uno del ranking ATP era Pete Sampras. Pero el nacido en Washington no pudo asistir a ninguno de los dos eventos. Las razones fueron que, para el primero argumentó una inflamación en su tendón de Aquiles derecho y luego al calendario ajustado. De haberse presentado lo hubiese hecho en un gran momento de gracia, porque en 1996 había levantado cuatro trofeos (San José, Memphis, Hong Kong y Tokio) y en 2000 dos (Miami y Wimbledon). Finalmente, en terreno norteamericano se consagraría el local Andre Agassi (6º) y en el oceánico el ruso Yevgeny Kafelnikov (8º).

Para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, Beijing 2008 y Londres 2012, el número uno era Roger Federer. El suizo, que siempre es candidato para todos los eventos que disputa, tampoco pudo romper este maleficio. En 2004, pese a que venía de ser campeón en Australia y Wimbledon, cayó en segunda ronda ante el checo Tomas Berdych. Cuatro años después, perdió en cuartos de final frente al estadounidense James Blake y por último, en la cita británica, perdió en la final ante Andy Murray llevándose la medalla de plata.

En Río 2016, el número uno del mundo, al igual que en la actualidad, era Novak Djokovic. Sin embargo, el nacido en Belgrado caería en primera ronda ante el argentino Juan Martín Del Potro y se despediría rápidamente. El escocés Murray (2º) se volvería a colgar la presea deseada por todos, al superar al tandilense en la final.

Djokovic, que tiene un 2021 sensacional y ya lleva ganados tres de los cuatro majors de la temporada (Australian Open, Roland Garros y Wimbledon) tampoco pudo romper el maleficio. Esta racha negativa para los mejores jugadores del mundo ya lleva 33 años de existencia y se extenderá hasta los Juegos Olímpicos de París 2024. ¿Podrá algún número uno sortear la maldición del oro?