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Víctima y victimario...

Nuestra sentencia es casi definitiva. Nos invade, enseguida, un comportamiento de índole maternalista: defender al futbolista mexicano en contra de todas las “injusticias” e “inmundicias” que le rodean, pero nadie se ha puesto a pensar que, durante el último año, el futbolista enfrentó un cambio de nivel de juego, entre Holanda e Italia, y que ello pudo haberle afectado en muchos sentidos. No, nuestra capacidad de raciocinio se nubla completamente y entonces buscamos y encontramos a un “victimario”, Gennaro Gattuso, y a una “víctima”, Hirving Lozano, y el caso está casi cerrado...

SAN DIEGO, California.- El nuestro, es casi un comportamiento maternal. Cuando sentimos o presentimos que un futbolista mexicano no está triunfando como debería ser, buscamos cualquier pretexto y también a un personaje propicio para cargar con él. Los “actores”, esta vez, son Hirving Lozano, en el papel de “víctima” y Gennaro Gattuso, en el papel de “victimario”.

Mucho antes de que comenzar “el juicio”, ya sabíamos la sentencia.

Hirving Lozano, uno de los jugadores con mayores habilidades que ha producido el futbol mexicano en la ultima época, ha visto como su trayectoria europea se ha atorado. Justo en el momento menos propicio, cuando había escalado de un nivel a otro, de Holanda a Italia, y cuando el club que lo adquirió, el Nápoles, había pagado la cifra más alta que jamás ha desembolsado por un jugador de futbol. A la historia, habría que agregar el inobjetable hecho de que el entrenador que levantó la mano y pidió la operación del futbolista mexicano ya no esta más. Carlo Ancelotti dejó su sitio a Gennaro Gattuso y este, bien o mal, ha tratado de mantener a flote el ambicioso proyecto inicial del club napolitano. Hoy, el equipo del sur de Italia es finalista de la Copa, que deberá jugar ante la Juventus, esta en octavos de final de la Champions League, empató a uno, en casa ante el Barcelona y debe jugar la vuelta en una fecha por determinar en el Nou Camp, y se mantiene en una posición en la “Serie A” donde en la recta final podrá “atacar” posiciones para meterse a los próximos torneos europeos.

Pero lo que verdaderamente nos debe importar es si el cambio de una liga a otra y por ende de un nivel futbolístico a otro, también han colaborado para que Lozano no haya tenido más minutos sobre el césped. Lo más sencillo supone cargar con el entrenador y, sin embargo, yo todavía no conozco a una persona en el futbol que le guste perder y estoy seguro de que Gattuso, aún con su evidente inclinación defensiva por el juego, sigue creyendo, como lo hizo el Nápoles en su momento, que el llamado “Chucky” es una respuesta apropiada para ganar partidos.

Habrá que hurgar en la misteriosa mente del futbolista mexicano y entender porque Hirving Lozano no ha podido adaptarse plenamente al futbol italiano. Sé que muchos tendríamos por respuesta del hecho de que le han faltado oportunidades en el campo, pero también debe existir espacio para una autocrítica y para entender que una parte importante de la profesión significa la adaptación, a nuevas canchas, compañeros, rivales, entrenadores e incluso situaciones extra-futbol. Yo no sé qué tan listo esta, en términos generales, el futbolista mexicano para afrontar esos retos. Son tan escasas las experiencias y también los resultados a lo largo de la historia que es difícil llegar a una conjetura definitiva. El futbolista mexicano no tiene “garantías” todavía. Es un producto, perdón por referirme así a un ser humano, pero es un producto que se vende y cotiza muy poco en los mejores niveles del mundo. Hoy, no podemos estar tan seguros de que el problema no sea Hirving Lozano y un año de adaptación infructuoso a un escalafón que es superior al que dominaba con lujo en Holanda.

Y sin embargo, nuestra cultura maternalista nos conduce a defender al jugador y a señalar al entrenador. La víctima es Hirving Lozano. El victimario es Gennaro Gattuso. Caso cerrado.

@Faitelson_ESPN