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¿Cómo enfrentar el juego 163?

Mientras no se han definido los equipos que disputarán el juego de los comodines de la Liga Nacional el 2 de octubre, los Yankees de Nueva York y los Atléticos de Oakland celebrarán el correspondiente al de la Americana un día después.

Muchos consideran que el también llamado juego 163 no debe tomarse como parte de la postemporada y entienden que los playoffs comienzan realmente con las series divisionales.

Por eso abogan por que el duelo de los wildcards sea de tres encuentros, a ganar dos, por aquello de que "un juego lo gana cualquiera".

Pero mientras las cosas sigan como están ahora y entretanto en el viejo circuito aún hay varios equipos con posibilidades de avanzar (Cerveceros de Milwaukee , Cardenales de San Luis, Rockies de Colorado o Dodgers de Los Angeles , en dependencia de quién gana o no el Oeste), enfoquemos la atención en el juego de vida o muerte entre Yankees y Atléticos.

A ciencia cierta, todavía no está claro si el escenario será el Yankee Stadium o el Oakland Coliseum. Los Mulos tienen una ventaja de juego y medio, pero dado el complicado final de calendario que tienen, ante los increíbles Rays de Tampa Bay y sus archirrivales Medias Rojas de Boston , es perfectamente factible que las cosas cambien de la noche a la mañana.

Los Atléticos, por su parte, tienen una última semana menos difícil, con series ante los eliminados Marineros de Seattle y Angelinos de Los Angeles.

Pero sea donde sea, habrá que encararlo con la filosofía de que no hay mañana.

El juego de los comodines es una especie de séptimo juego adelantado de la Serie Mundial e incluso, más difícil, porque apenas hay descanso entre el último día de la temporada regular y la fecha de la muerte súbita.

Todo el esfuerzo a lo largo de seis meses se pone a prueba en nueve episodios, quizás algunos más si hay entradas extra.

Y como, tanto Yankees, como Atléticos, tendrán que jugárselo el todo por el todo hasta el domingo 30 de septiembre en busca de ganar la ventaja de la sede, ninguno podrá acomodar demasiado a sus lanzadores para guardar deliberadamente a uno de ellos para el partido en cuestión.

A menos que un manager se resigne de antemano actuar como visitante y prefiera salir a morirse con todas sus armas en el juego 163.