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El León paga por el Capitán América pero no recibirá ni al Chapulín Colorado

LOS ÁNGELES -- En la ansiedad excéntrica de heroicidades, el León cree que paga por el Capitán América.

En realidad no recibirá ni la versión más próxima al Chapulín Colorado, aunque cabe ese legendario "sálvese quien pueda" sobre la llegada de Landon Donovan al León.

Ícono, líder, motor futbolístico de selecciones nacionales de EEUU desde los 16 años, Donovan llega con diez años de retraso al futbol mexicano, tras desdeñar ofertas eventuales del América.

Aquel Landon Donovan, aquel que la afición de EEUU bautizó genuinamente como Capitán América, hoy a los 37 años, y dos en el limbo competitivo, se acerca más a esa versión chusca de los púberes estadounidenses: el Capitán Calzoncillos.

¿Qué busca el León con ese personaje que un día decidió orinar sobre la cancha del Estadio Jalisco en lugar de tirarse un sprint a los sanitarios de los vestidores?

Aquel, ese Donovan que se convirtió durante lustros en verdugo de solaz sonrisa de la selección mexicana, tendría acomodo en cualquier equipo de la Liga Mx aún con ese suntuoso sueldo de 185 mil dólares mensuales, y que hoy, seguramente llevará a Boselli, Elías Hernández y otros más a reclamar una igualdad salarial.

Hoy, Boselli y Elías mantienen a flote a León. Landon no pudo mantener a flote su carrera ni en el Galaxy ni en la MLS. Eligió retirarse porque ya en la selección estadounidense era menos capitán de ese barco que Juergen Klinsmann ponía a naufragar.

Cierto: 185 mil dólares mensuales es un sueldo irrechazable. Y el no cargará con complejo de culpa por la estrafalaria decisión del Grupo Pachuca, el que, acaso debería prepararle más bien un nicho en su sui generis Salón de la Fama.

A no ser por mero folklore para algunos, a no ser por ese ocioso morbo de pachanga para otros, pero difícilmente Donovan será un imán de taquilla y menos aún un punto referente en la venta de camisetas, para una plaza que ya no se consuela lastimeramente con aquel Bicampeonato con Gustavo Matosas.

Más allá de que el Chavo Díaz, técnico del León, por decisión del mismo Boselli, pretenda maquillar el desliz monumental, ciertamente él podría haber recomendado, por ese salario, al menos 20 futbolistas de mejor nivel vigente en Sudamérica.

Y Díaz lo sabe: por la inversión absurda hecha por sus jefes, tendrá que jugar, sí o sí, este Meando Meonovan, como algunos insolentes le bautizaron tras aquel pasaje úrico en el Jalisco. El técnico lo sabe: pronto serán Donovan y diez más.

¿Cuánto tomará a Landon tomar su ritmo físico para al menos poder jugar un encuentro completo? Porque es evidente que por 185 mil dólares al mes, lo menos que puedes hacer es ser un referente de 90 minutos cuatro veces a la semana.

¿Y cuánto le tomará entrar en ritmo, en el ritmo del León, y en el ritmo veloz de los jugadores? No será fácil, y menos aún con las tristes semblanzas de Landon en sus últimos momentos en 2016 con el Galaxy de Los Ángeles.

Y con estos 37 años, tras aquel pasaje de incontinencia urinaria en el Estadio Jalisco, ¿acaso veremos más pasajes similares en los pocos minutos que tenga en la cancha?

Dejo una interrogante: ¿es acaso una venganza extrema del futbol de EEUU cuando le llegan por otro lado a la MLS los vestigios de Carlos Vela? Cierto: uno tiene 28 años y otro 37, pero...