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Lo crucificó

MARACAIBO (EFE) -- El delantero Roque Santa Cruz fue el jueves el verdugo de Colombia y lideró una gala paraguaya que se saldó con una goleada humillante por 5-0, en una noche mágica del delantero del Bayern de Múnich que marcó tres de los cinco goles de su equipo.

Los colombianos ayudaron a su propio desastre. Fallaron un penal, encajaron el primer gol en una jugada de contragolpe que se originó en una pérdida innecesaria de balón y al comenzar la segunda parte parecieron estar todavía ocupados en salir de la cabina cuando fueron sorprendidos por el segundo tanto paraguayo.

La figura trágica de Colombia fue el volante Alvaro Domínguez, que falló el penalti y perdió la pelota en la jugada que generó el segundo gol paraguayo pero Iván Ramiro Córdoba también tuvo una noche negra y gran parte de responsabilidad en los dos primeros goles.

Durante el primer tiempo, Colombia controló más la pelota pero Paraguay parecía tener más llegada con lo que el meta Miguel Calero estaba claramente más ocupado que su colega paraguayo Justo Villar.

Un cabezazo de Oscar Tacuara Cardozo, a centro de Claudio Morel desde la izquierda, un centro de Carlos Bonet desde la derecha y un remate de Cristian Riveros fueron los primeros intentos paraguayos sin que llegasen a llevar realmente peligro a la portería colombiana.

Los colombianos no acertaban a descifrar el esquema defensivo paraguayo y tuvieron que esperar hasta ya entrado el minuto 20 para disparar por primera vez a puerta y fue un remate desde muy lejos de Hugo Rodallega, lo que era un síntoma más de la falta de llegada.

No obstante, a partir de ese momento vino una fase del partido en la que el centrocampista colombiano David Ferreira trató de echarse el equipo al hombro y de acercarlo al área paraguaya.

Primero, una combinación entre Ferreira y Hugo Rodallega culminó con un buen centro que no alcanzó a rematar Edixon Perea pero que causó cierta zozobra.

Luego, el propio Ferreira fue derribado dentro del área generando así el penalti, que desperdiciaría Domínguez con un remate que era una invitación al lucimiento de Justo Villar.

Al penal fallado vino el segundo golpe para Colombia que fue la ventaja paraguaya, lograda por Santa Cruz al capitalizar, en el minuto 30, un contragolpe que se generó en una pérdida de balón de Domínguez que parecía perseguido por una maldición.

Al gol siguió un bajonazo colombiano aunque hacia el final del primer tiempo Colombia, otra vez de la mano de Ferreira, volvió a apretar y estuvo incluso a punto de empatar en una jugada en la que Darío Verón logró bloquear a Rodallega en el último instante.

En el segundo tiempo Colombia no tuvo tiempo de pararse en el campo cuando llegó el segundo gol paraguayo, cuando apenas habían pasado 15 segundos. Santa Cruz fue otra vez quien volvió a marcar y otra vez de contragolpe aunque esta ocasión aprovechando además los efectos del viento a favor que no supo hacer Colombia en la primera parte.

Colombia atacó bastante en la segunda parte y generó algunas ocasiones, que le dieron cierto trabajo a Justo Villar.

Pero la efectividad de Paraguay, y la noche mágica de Santa Cruz, terminaron destruyendo toda ilusión colombiana.

Colombia atacaba insistentemente pero sin éxito. En cambio cuando Paraguay atacaba era letal. Un cabezazo de Santa Cruz y un remate de media distancia de Salvador Cabañas convirtieron la derrota en desastre y harán olvidar de momento el sueño ilusorio de que Colombia estaba para ganar este torneo.