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Coutinho llegó al Barcelona en el momento oportuno

BARCELONA -- Philippe Coutinho fue el primer cambio que decidió Ernesto Valverde en la caseta, al finalizar una primera parte en la que la actuación de André Gomes mereció, en la banda derecha, más críticas que alabanzas. Entró el brasileño, se colocó a la derecha para decepción de no pocos (alejado de Iniesta)… Y tardó apenas 4 minutos en celebrar su primer gol como jugador del Barcelona.

“Me llegó bien el balón de Suárez y la toqué bien”, acertó a decir a pie de campo, apenas acabar el partido, un Coutinho que se reconoció “muy feliz”. Llegar y besar el santo, mostrar que tanto a un lado como al otro, buscándose y encontrándose ahora con Messi, ahora con Suárez, su papel en este Barça se sospecha trascendental en el futuro. A corto, medio y largo plazo.

“Mi primer gol en el Liverpool también fue a un pase de Suárez, como aquí… Ahora a ver cuándo se los doy yo”, se sonrió el brasileño, felicitado por doquier y con una sonrisa indisimulada.

“Es un jugador diferente que viene a sumar y ofrecer un juego que entra muy bien en el equipo”, manifestó cuando se cerró su fichaje Roberto Fernández, secretario técnico del Barcelona y que, huyendo de conceptos financieros (es el fichaje más caro de la historia del club y segundo del fútbol mundial por detrás de Neymar), dio por hecho que Coutinho debe ser un jugador trascendental en el proyecto de Valverde.

Valverde fue ágil y rápido en su decisión de dar un vuelco al partido. No se conformó con mantener un peligroso 0-0 y fue a por la victoria cuanto antes al comenzar la segunda mitad. Y Coutinho no falló. Se vistió como en la selección brasileña, jugando al otro lado de Iniesta como allí ocurre con Neymar, y demostró que la calidad va más allá de las posiciones.

Anotó en su primer remate y convirtió la segunda mitad en un dulce tránsito para el Barça, que encontró una mano espectacular de Cillessen para evitar el empate del Valencia antes del 0-2 definitivo, dio sus primeros minutos a Yerry Mina en la recta final para felicidad completa de la expedición azulgrana y solventó el pase a la final con otra asistencia genial de Luis Suárez.

El uruguayo, amenazado de sanción y que se perdería la final en caso de ver una amonestación, escapó de cualquier polémica y regaló dos goles para tomar el papel protagonista que tuvo en la primera mitad Leo Messi. En este Barça, se comprobó en Mestalla, todos acaban tomando su porción de mando.