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Cartas desde Barcelona: Xavi, en los ojos de Riqui

BARCELONA -- En plena temporada 1997-98, la primera en que entrenaba al Barça, Louis van Gaal acostumbraba a charlar con Lorenzo Serra Ferrer, director del fútbol base azulgrana, interesándose por los jóvenes que más se destacaban en la cantera. Fue él, Van Gaal, quien se llevó a entrenar a Xavi y Puyol, a Jofre y Mario Rosas... y quien en marzo de 1998 delegó en Mourinho, su ayudante, para que dirigiera al primer equipo en un partido de Copa Catalunya en Lleida. Allí debutó Xavi.

El hoy entrenador del Al-Sadd acababa de cumplir 18 años y se alineó junto a Puyol y Jofre. Y con Óscar Álvarez, Ferrón y Miguel Ángel en una noche que destacaron los dos goles marcados por Jofre y tras la cual Xavi regresó a su día a día con el filial de Josep Maria Gonzalvo. Hasta que en el verano de 1998, de improviso, la siguiente temporada comenzó con Xavi jugando de titular en la Supercopa de España frente al Mallorca. Y un mes después se vio sustituyendo a Giovanni en Old Trafford. Palabras mayores.

Tozudo por la fidelidad a su idea, Van Gaal tenía en su plantilla a Cocu y a Luis Enrique. Y a Giovanni, Ciric, Roger, De la Peña, Guardiola, Òscar o Celades. Y aún faltaba el fichaje de Ronald de Boer para que la pieza del egarense tuviera un encaje poco menos que imposible en el puzle. Pero su claridad, descaro y ganas de aprendizaje derribó cualquier muralla que se le puso por delante... Y acabó la temporada jugando 26 partidos, 22 como titular y 20 de ellos completos, en el primer equipo.

Riqui Puig tiene por delante un reto tan considerable como el que tuvo hace dos décadas Xavi. Busca su lugar en una plantilla con un centro del campo que podría formar parte de hasta tres alineaciones de primerísimo nivel, tiene la clarividencia, calidad y descaro necesarios para entrar en la rueda y suplica a gritos una simple oportunidad.

La diferencia es que Van Gaal fue impermeable a las críticas de todo tipo (no por su apuesta personal) que padeció en el Barça, apostó por Xavi y en la siguiente temporada, la 1999-2000, ya contó con él en 38 partidos oficiales, 23 como titular, para establecerle de pleno derecho en el primer equipo.

Falta por saber si Valverde es capaz de jugársela con Riqui en la misma medida. Si la presencia de De Jong, Busquets, Rakitic, Vidal, Arthur, Aleñá y hasta, de momento, Rafinha y Coutinho no coartan al entrenador a la hora de darle los minutos que gritando con el balón le reclama el canterano más allá de esta pretemporada.

Johan Cruyff no se despeinó con Guardiola, con Roger, De la Peña o Celades como Van Gaal no dudó con Puyol o Xavi antes de Iniesta; tal como Rijkaard con Bojan o Pep con Busquets... Al cabo de los años Riqui Puig alumbra como el último gran diamante de una cantera necesitada de un nuevo empuje y se supone que merece la oportunidad de demostrar de qué es capaz mucho más allá de partidos de relleno.

Valverde no lo tiene fácil. Pero el recuerdo de Xavi se adivina tan grande que, igualmente, se entiende imposible no atender a la necesidad de darle a Riqui la ocasión de demostrar si de verdad vale o no para ser alguien en el Barça.