Barcelona avanza con susto en Linares

(Jordi Blanco, ESPN Digital) -- El Barça superó la prueba de Linares con sufrimiento y tomó billete para los octavos de final de la Copa remontando (1-2) un partido incómodo en el que la puesta en escena de Dembélé tras el descanso fue trascendental para explicar su victoria. Si hubo momentos en los que sobrevoló el fantasma de Figueres, Novelda o Gramanet, noches de pesadilla en las que el Barça fue eliminado por rivales de inferior categoría, al final existió la lógica y el campeón consiguió la clasificación.

Hugo Díaz avanzó al Linares en la primera mitad y Dembélé y Jutglà, en la segunda, le dieron la vuelta al marcador, cuando el equipo de Xavi mejoró ostensiblemente con los cambios, entre los que destacó la prestancia de Dembélé a pesar de que el equipo local, de tercera categoría, nunca se rindió y a pesar de su eviente inferioridad jugó con todo el atrevimiento del que fue capaz.

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No fue la noche esperada pero tampoco fue un escenario desconocido para el Barça. Avisado por el sufrimiento el día antes del Espanyol en Ponferrada y las sorpresas que se vienen repitiendo en el torneo, Xavi, que dio la oportunidad de jugar a Neto en lugar del intocable Ter Stegen e hizo debutar a Dani Alves, quiso que su equipo tomase el protagonismo desde el primer momento y así salió el Barça, dispuesto a someter al animoso Linares.

Pero que querer no es siempre poder quedó demostrado casi inmediatamente. Sí dominaba el juego el equipo azulgrana pero no lo hacía de una manera ordenada. La segunda titularidad consecutiva de Riqui Puig no le ofreció la solvencia esperada por el entrenador, convirtiéndose el centro del campo en un galimatías en el que no tenía el mando el Barça y el Linares, paciente y ordenado en defensa, entendió que podía buscarle las cosquillas a la contra.

La lentitud del Barça favoreció al equipo local y en una rápida transición por banda le dio el golpe, poco antes de los veinte minutos y en un centro lateral que tomó despistada a toda la defensa, lento de reacción a Mingueza y atento a Hugo Díaz, cuyo remate de cabeza sorprendió a Neto, significó el sorprendente 1-0 y convirtió en un manojo de nervios al favorito, que de pronto se veía por debajo en el marcador y sin capacidad futbolística para voltear ese marcador.

De ahí al descanso quiso pero no pudo un Barça que puso cerdo al área local pero nunca encontró la manera de asustar verdaderamente a un Linares que alcanzó el descanso con más comodidad de la esperada.

REVOLUCIÓN

Tan disgustado debió acabar Xavi la primera mitad que en el vestuario decidió revolucionar su equipo sin disimulo. Piqué entró por Araújo atrás, Frenkie de Jong sustituyó a Riqui en el centro del campo y Dembélé tomó el puesto de Ilias en ataque. El joven canterano fue una sombra en el extremo, el uruguayo se marchó con molestias y Riqui... Volvió a ser señalado, una vez más y quien sabe si de manera demasiado directa.

El triple cambio del entrenador cambió la imagen del partido y la personalidad de un Barça que tuvo en De Jong, de entrada, a su principal protagonista. Aumentó su presión y su dominio y, por fin, mostró una idea más clara de juego, aunque a medida que iban pasando los minutos se adivinaba una urgencia cada vez más evidente para marcar.

Le costó algo más de un cuarto de hora recuperar la calma y lo hizo gracias al latigazo de Dembélé, con un extraordinario disparo desde la frontal del área que se coló ajustada al palo para dar el empate y abrir un nuevo partido. Aún tuvo arrestos el Linares para asustar, con un gol anulado por fuera de juego (en una jugada que dejó en muy mal lugar a Neto), pero la superioridad del Barça ya se fue haciendo evidente, desembocando poco después en el 1-2 de Jutglà, en una magnífica definición.

Un remate al palo de Carracedo, con Neto mirando el balón, puso en guardia otra vez a un Barça que había rebajado la intensidad coincidiendo con la salida del campo de Frenkie de Jong, dolorido muscularmente, y que dio paso poco después a una excelente jugada de Dembélé, principal protagonista en el renacer del equipo de Xavi, que trenzó una excelente jugada que desembocó en su disparo al travesaño, conduciéndose el partido a un final lógico... Aunque para nada cómodo para el Barça.