Cruz Azul v Toluca
Cruz Azul fue eliminado
MÉXICO -- La Máquina Celeste de Cruz Azul no pudo con el "paquete", los tres goles de la "ida" de los cuartos de final le pesaron en demasía, pues carecieron de la contundencia que los caracterizó durante toda la campaña y no supieron cómo meterla, en en encuentro que terminó con un zafarrancho de los hinchas cruzazulinos, que violaron el enrejado y terminaron invadieron la parcela celeste, aunque afortunadamente los rijosos fueron controladda por las fuerzas policiales y la situación no pasó a mayores.
Todavía al finalizar el encuentro en el Estadio Azul, el portero Alfredo Talavera se dio el lujo de mandar a las tribunas el balón en el cobro de un penalti que se presentó a favor de su escuadra después del tiempo reglamentario, pero que aún así no cambió las cosas para los cementeros, que fueron eliminados en su parcela por el Toluca, tras el empate a un gol y un global de 4-1.
El primer tanto se derivó de una jugada donde el Cata Domínguez defendió y terminó agenciándose una pelota por izquierda, para meter el centro, y en el área el Chaco, que había hecho un recorte hacia atrás, fue derribado por Ríos. Ramos Palazuelos decretó penalti sin dudar. El Chaco llegó al cobro, se plantó sobre el manchón penal y se encaminó lentamente para sacar de concentración a Talavera, que intento hacer su labor de desconcentración en contra de sus contrincantes, pero finalmente admitió el gol.
Pavone había dejado ir el segundo al 73', pero lo que él no hizo lo hizo Toluca, luego que en una jugada de Brizuela por la banda, metió el centro, el balón le pegó a Pereira para que el esférico terminara techando a Corona, que aunque vio cómo se iba metiendo a su meta, llegó Velázquez para firmar la anotación.
La figura: Christian Giménez, quien se la "partió" en todo el partido, no sólo generando al frente, empujando a sus compañeros, tratando con tiros de media y larga distancia, sino que también defendió y peleó pelotas atrás, aunque para su desgracia el esfuerzo resultó infructuoso.
El villano: Jair Pereira, quien tal como pasó en el primer juego, en La Bombonera, también contribuyó de manera fundamental en el derrumbe de la Máquina, esta vez en su campo. Primero confundiendo a Corona, en el que a la postre sería el tanto "choricero" y después ocasionando el penalti que terminaría fallando Talavera.
Cruz Azul: Mostró mucha movilidad, con Chaco como artífice del ataque, intentando con tiros de media y larga distancia. Fue un equipo que buscó variantes especialmente por los costados, pero que todo desperdició. Memo se la jugó con Nápoles por el extremo izquierdo y dejó en la banca a Emaná. Pavone finalmente estuvo para el segundo tiempo y luego Amione le hizo compañía en punta, para que la Máquina terminara jugando con dos "nueves" y un solo contención, Torrado, lo que a la postre tampoco le funcionó.
Toluca: Sin mucho "punch" en la primera parte, donde únicamente se dedicó a sobrellevar al rival y cuidar el marcador a su favor, los escarlatas finalmente hicieron lo que quisieron con los celestes, manejando el encuentro, jamás saliéndose del "librito" y con la tranquilidad de saberse arriba en el marcador por una diferencia considerable.
Lo que deja: El boleto para los "Diablos" a semifinales, muy merecido, porque supieron sacar claramente ventaja de su condición de locales y liquidaron el encuentro desde el primer juego.
Incidencias: Los "tolucos" sacaron a relucir el "colmillo" y utilizaron toda clase de artimañas para sacar de concentración a Cruz Azul. Cardozo se la pasó reclamando al árbitro y al juez de línea, presionando para que le sacaran tarjetas al rival por cualquier cosa, mientras que Talavera, también experto en estas lides, intentó robar tiempo, lo cual le hizo ganarse una amarilla en el primer tiempo.
Para twittear: Cruz Azul se quedó otra vez en la orilla, esta vez ni la final alcanzó a llegar. La frustración de sus seguidores provocó que al finalizar el encuentro rompieran el enrejado y se colaran a la cancha amenazantes, cuando aún había ahí jugadores cruzazulinos que se echaron a correr hacia el vestidor para no arriesgar el "físico".

