Atlas sigue invicto tras vencer 4-2 a Jaguares en gran duelo

GUADALAJARA (ESPN.com/Omar Fares) -- El Estadio Jalisco era una locura. Más de 20 mil aficionados brincaban, bailaban, y desgarraban sus gargantas entre gritos y cantos mezclados alrededor de las tribunas.

El "¡Vamos rojinegro que esta noche tenemos que ganar!" "¡Te amo!" y el "¡Poropopo, este es el equipo del Jefe Boy!", se escuchaban cada vez más fuerte en el torbellino de emociones.

Y al minuto 58, cuando Enrique el 'Paleta' Esqueda, anotó el cuarto gol detonó la fiesta. Tan inmersos estaba el público rojinegro en su celebración que les fue indiferente el festejo desafiante del 'Paleta' con manos en la cintura y segundos después en las orejas haciendo alusión que no escuchaba los abucheos que recibió 15 días atrás en el empate 0-0 ante Tigres.

Pero esta noche la historia fue diferente no solo para el controvertido delantero, sino para el Atlas.

Había motivos para gritar el 4-2 sobre Jaguares. No era un simple triunfo que otorgaba tres puntos, sino el que rompía con un maleficio prolongado desde el año pasado en el que en un periodo de dos torneos cortos solo se sumaban dos triunfos (en la fecha 15 del Apertura 2013 a Querétaro, y en la 16 al Toluca en el Clausura 2014).

Y además representó ligar dos victorias consecutivas que lo mantienen invicto en el arranque del Apertura.

Pero el partido no comenzó de la manera esperada. Inclusive amenazaba con convertirse en una pesadilla.

El comienzo fue de titubeos con un Jaguares que exhibía la fragilidad de la defensa rojinegra con Erpen, Venegas y Pérez que no se coordinaban, y apenas al minuto 7 explotó la crisis.

El 'Rifle' Andrade en media cancha mandó a la derecha a Arízala, desbordó y cedió a Matías Vuoso, quien cerró por izquierda. El 'Toro' alguna vez, ídolo rojinegro, se mostró respetuoso, no festejó y juntó sus manos dirigiéndose a la Barra 51 ofreciendo disculpas.

Pero Atlas estaba decidido a cambiar el rumbo de este partido y entrar en un ir y venir vertiginoso en el que el gran beneficiado fue el público.

Al 17 se presentó el cobro de un tiro libre directo que ejecutó el joven Alfonso González. Sacudido de la presión por la disputa de sus derechos federativos de parte de Tigres, el novato tocó el balón con maestría, pegó en el poste y picó hacia dentro para el 1-1.

Sin embargo, el camino que tomaría el juego sería el de la angustia y el drama para los Zorros.

Otra vez, los de Chiapas aceleraron su aparato ofensivo para enseñar aún más las debilidades de la parte baja rojinegra.

Arizala y Armenteros ingresaron al área, triangularon tranquilos, sin presiones, y Daniel concluyó con un disparo que dejó paralizado a Vilar para el 1-2.

Cuando todo indicaba que Jaguares terminaba el primer tiempo con la victoria parcial para manejar mejor la ventaja en el segundo tiempo, Atlas recuperó su memoria futbolística y recurrió a lo que tanto lo ha caracterizado desde sus orígenes en 1916.

Medina, Leite, y Caballero tocaron de pared, y Millar firmó en el centro del área al tocar por arriba a la salida del 'Chícharo' Lozano y anotar el 2-2 al 45.

El segundo tiempo fue totalmente del Atlas. No pasaron demasiados minutos para reflejar en el marcador la superioridad en la cancha.

Leite volvió a manifestarse como lo hizo por algunos lapsos de la temporada pasada, y por la derecha mandó un centro que cerró el paraguayo Luis Caballero al 52.

Y al 58, el 'Paleta' Esqueda puso el punto final del triunfo definitivo de 4-2 para abrir la puerta al festejo delirante en el Jalisco.

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