Valencia empata en el Bernabéu y arrebata media liga al Madrid

MADRID (Paola Núñez, corresponsal) -- Real Madrid se desmorona. Se aleja más de un título de Liga que dejó servido al Barcelona. Apenas alcanzó a sacar un empate 2-2 con el Valencia en el partido disputado este sábado en el Santiago Bernabéu y se queda a tres puntos del archirrival, con sólo dos jornadas restantes. Y aún está por verse si se juegan debido a la huelga convocada por la Asociación de Futbolistas Españoles para el próximo fin de semana.

Valencia se comportó como un digno equipo europeo desde que saltó a la cancha. Práctico, eficiente y con nervios de acero. Demasiado tarde se dio cuenta el Real Madrid, consumido por la angustia de ver que el campeonato se le iba de las manos. A la primera de cambios, Alcácer amenazó con un remate que Casillas tapó casi por casualidad. En esa jugada se consumió la suerte del cuadro merengue y la fragilidad defensiva que tanto preocupa a su técnico quedó retratada en las limitaciones de Coentrao y Arbeloa, que dejaron las bandas libres para que Valencia hiciera lo que quisiera. Un dulce para los de Nuno. Dos veces dispararon en la primera parte. Ambas concluyeron en gol.

El Madrid se mantuvo a flote durante 20 minutos antes de sucumbir ante sus propios errores, cuando Piatti se aprovechó de la lentitud de Arbeloa, rezagado varios metros, para centrar al área a placer. Pepe siguió la trayectoria del balón e intentó cortar en vano el pase, medido milimétricamente para que con la punta del pie Alcácer la empujara a la red.

El intento de reacción quedó en dos disparos de Bale que pegaron en la escuadra. Poco después, la situación cobró tintes de tragedia para los de blanco. Toni Kroos enmudeció al Bernabéu cuando de golpe frenó la carrera para acercarse al área técnica, tocándose la parte posterior del muslo. El alemán no pudo seguir y Ancelotti tuvo que gastarse el cambio para enviar a Asier Illarramendi en su lugar, para mayor angustia de la afición al ver que la ya de por sí frágil media quedaba totalmente al descubierto. Treinta segundos después, Javi Fuego puso el 0-2 en el marcador.

De nueva cuenta la jugada encontró a Arbeloa lejos de su parcela y Dani Parejo, el hombre más efectivo de los valencianos, lo aprovechó al máximo para poner un centro al área que Javi Fuego peinó hacia atrás para marcar sin la menor perturbación ya que Cristiano, que marcaba, no levantó ni la ceja.

El partido se convirtió en una tortura para los de blanco, que buscaban el del descuento fuera como fuera -incluso reclamando cada resbalón como si de falta se tratara. Hasta que una confusión en el área terminó con Bale en el suelo. El árbitro Clos Gómez concedió el tiro penal, pero vivo reflejo de los nervios merengues, Ronaldo dudó y Diego Alves detuvo el cobro sin mayor contratiempo.

Real Madrid mejoró en defensa en la segunda parte gracias a que Ancelotti corrigió enviando a Marcelo y Dani Carvajal, dueños de las bandas, a sus puestos. Intensificó, además, el asedio a la puerta de Alves, que con cada disparo merengue se hacía gigante. Costó lo indecible al cuadro merengue, sobre todo a Chicharito y Gareth Bale, que una y otra vez veían sus intentos frustrados, pero en un golpe de suerte, un cobro de esquina de James encontró a Pepe, que ganó en el salto a la marca para poner el 1-2.

El gol calmó los nervios de los locales, que tenían media hora por delante para intentar la remontada y con la cabeza más fría trabajaron a fondo en ello. Pero Diego Alves había acudido al Bernabéu con ganas de ser portero de Champions y frustraba una y otra vez a los de blanco y si no se atravesaba el arquero, Madrid fallaba por pura falta de tino.

Se comenzó a desmoronar el cuadro merengue al ver que el tiempo no los perdonaba cuando apareció Isco cargado de magia y puso el 2-2 en el marcador. De frente al marco, el malagueño recibió el balón para disparar con efecto y clavarlo en la portería pegado al poste derecho. La grada, usualmente silenciosa, se desató en un grito de aliento pues quedaban cinco minutos para que el Madrid completara la hazaña. Pero el equipo se había quemado lo poco que le quedaba de magia y suerte para rescatar un empate que les sirve de poco y nada y acerca, aún más, el título a Barcelona.