Guatemala v México
Burdo, rústico, México es cómplice en el 0-0 ante Guatemala
Rafael Ramos | Enviado
GLENDALE, Arizona -- Tras la euforia, la jaqueca. Del 6-0 sobredimensionado ante Cuba, al 0-0 frente a Guatemala. Y México es segundo del grupo, debajo de la perfección de Trinidad y Tobago.
El dilema más serio del Tri, es que con una jugarreta aritmética y de resultados en los desenlaces de grupos, no tiene ni asegurado su pase a la fase de Cuartos de Final. Lejos pues de su objetivo.
Un equipo vulgar, sin imaginación, repetitivo, eso fue el Tri, ante la desesperación de la mayoría de los 62,910 que poblaron el Estadio de la Universidad de Phoenix.
Desconectados, lentos en la transición, torpes en la elección de la jugada, los jugadores de México, terminaron siendo cómplices de una Guatemala que cumplió su promesa de jugar a no ganar, con la ilusión de no perder.
Los chapines jugaron hurgando en el reglamento, en la paciencia del árbitro hondureño Armando Castro, y hasta reclamando dos penaltis dentro del área. Tal vez la más grave de las torpezas arbitrales, fue tolerar 11 faltas sobre Carlos Vela, y no dar señas de querer frenar la cacería despiadada.
Pero, la realidad, es que más allá de la tolerancia arbitral a la rudeza, y a las faltas no marcadas, porque además implicaban segundas amarillas y tarjeta roja, pero más allá de eso, el futbol burdo y rústico del Tri, encontró su mérito en la pobreza del marcador, un 0-0 que le quita el liderato, y que lo manda a guerra abierta ante Trinidad y Tobago, en las pretensiones de Miguel Herrera de terminar comandando su caravana.
SÓLIDA TRINCHERA...
México comenzó desesperando y terminó desesperado en el primer tiempo. Ante una Guatemala plantada sin recato con cinco en el fondo y dos contenciones merodeando, aprovechó para pasear el balón en total esterilidad.
Iván Sopegno cumplió su palabra. No batallaría por la potestad de la pelota. Sólo por una oportunidad. Guatemala mordió, apretó, metió la pierna, golpeó incluso con faltas marcadas. A su descargo tiene la reflexión: sobre advertencia no había engaño.
Ante ese escenario, México asomó poco al área chapina. Obtusos, limitados, inmediatos, sin talento, terminaban protegiendo la pelota, pero para adormecerla, para esconderla sin convertirla en una amenaza. O no había intención, o no había atención, o no había claridad, o no había atrevimiento.
Y a cada minuto, se agigantaba la ausencia de un jugador como Rafa Márquez, capaz de descifrar y vislumbrar un resquicio, un descuido, una viveza de su compañero, y convertir una jugada y un balón somnolientos en un rompimiento con posibilidades de gol. Pero el capitán ya no está, y en la creatividad, México tiene sólo grumetes, marineritos de aguadulce.
Por eso, en la sobadera insulsa de balón, Guatemala es el primero en de verdad ponerle los recortados pelos de punta a Guillermo Ochoa, quien perdió sus caireles, y por poco la pureza de su portería, cuando el remate de Minor López se escapa a un lado de su poste izquierdo.
México respondía con posesión, porque el rival era condescendiente. Lo había advertido su entrenador: "no entraremos a un tú por tú con México", y reducía esfuerzos, desgaste y angustias.
Disparos lejanos, tropezones en el área, remates insulsos, entregas precipitadas, jugadas mal elegidas, hasta que al minuto 34 un pase de Herrera encuentra limpio el arribo de Andrés Guardado al segundo poste. El remate con desdén y se estampa en el arquero chapín. La única oportunidad tangible en el primer tiempo.
EL QUE NO PUEDE CONTRA EL QUE NO QUIERE
Poco cambió. Guatemala entendió que estaba a 45 minutos del reconfortante empate. Y México asumió que el tiempo se agotaba, peor lejos de apostar la paciencia, apostó por la desesperación.
El diagnóstico seguía siendo él mismo: un Tri con el balón, pero sin claridad, sin imaginación. No aparecía una chispa de creatividad para improvisar en medio del pelotón guatemalteco. México se volvió rutinario.
Y en esa sucesión de obviedades en el intento de atacar, Guatemala se acomodó mejor, especialmente cuando las pocas oportunidades en el área eran desperdiciadas por Paul Aguilar. Carlos Vela, Héctor Herrera, y especialmente Oribe Peralta con un remate tan tibio, que hacía necesario un examen inmediato de testosterona.
En ese trance, Diego Reyes sufre un abrazo en el área, y es derribado, pero quedaba claro, que el hondureño Armando Castro no iba a marcar un penalti en toda la noche.
Luego de una jornada de dureza y rudeza, Contreras se lleva una tarjeta roja, y deja a su Guatemala con diez en la cancha, pero por una jugada teatralizada burdamente por Aguilar que no merecía ni amarilla.
En los últimos ochos minutos, finalmente, Miguel Herrera se decide por Giovani dos Santos en lugar del enfebrecido Paul Aguilar, ya en la desesperación sumaria por sacar una victoria ante una Guatemala que había hecha una tarea estoica para reclamar el 0-0.
Un remate de Herrera al larguero aviva las ilusiones al 86', y como agregado El Piojo manda a Chuletita Orozco, a ver si rescata un remate en la custodiada área de Guatemala.
Al final, el 0-0 parece ser el hijo engendrado entre la confusión y la euforia tremendista del 6-0 ante Cuba. La lógica dice que el Tri está en segunda ronda. Las jugarretas de las matemáticas, dice otra cosa todavía.
Información del partido
Posiciones Copa Oro
| Equipo | J | G | E | P | DIF | PTS |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Panamá | 3 | 3 | 0 | 0 | +7 | 9 |
| Guatemala | 3 | 2 | 0 | 1 | +1 | 6 |
| Jamaica | 3 | 1 | 0 | 2 | -3 | 3 |
| Guadeloupe | 3 | 0 | 0 | 3 | -5 | 0 |

