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La última lucha de Jackie Robinson: Abogar por afroamericanos en puestos gerenciales de Grandes Ligas

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El legado de Jackie Robinson sigue intacto en la MLB (4:27)

Aún con la importancia de esta gran figura del béisbol, la participación afroamericana en las Grandes Ligas ha disminuido en las últimas dos décadas. (4:27)

Jackie Robinson se fue a la tumba sin ver complacida su última petición al Béisbol de las Grandes Ligas. La leyenda de los Dodgers de Brooklyn falleció desalentado y frustrado con los equipos de las Mayores debido a la forma como se demoraron en la contratación de mánager y personal gerencial de raza afroamericana.

Algunos llegaron opinar que no se contrató a mánager negro alguno en los 25 años posteriores a la integración del béisbol en el terreno, iniciada por Robinson, porque los peloteros blancos no estaban preparados aún para recibir ordenes por parte de afroamericanos y los aficionados blancos serían sumamente crueles con estos. Otros especularon que un grupo de peloteros negros se preparaban como coaches y mentores en ligas menores para eventualmente asumir puestos como estrategas.

Esta explicación, obviamente, dejaba mucho que desear, considerando que Buck O'Neil había roto la barrera racial para los entrenadores negros en 1962 con los Chicago Cubs y, en los 10 años posteriores a la contratación de O'Neil, nueve afroamericanos, a saber, Gene Baker (Piratas de Pittsburgh), Jim Gilliam (Dodgers), Ernie Banks (Cachorros), Larry Doby (Expos de Montreal), Elston Howard (Yankees de Nueva York), Satchel Paige (Bravos de Atlanta), Luke Easter (Cleveland), Osvaldo Virgil (Gigantes de San Francisco) y John Roseboro (Senadores de Washington, Angelinos de California), habían fungido como coaches para el momento en el cual Robinson aprovechó su aniversario de plata para desafiar al béisbol mayor en su escenario más importante.

"Estoy sumamente orgulloso y complacido de estar aquí", dijo Robinson previo al inicio del segundo juego de la Serie Mundial de 1972, nueve días antes de fallecer. "Sin embargo, debo admitir, me voy a sentir mucho más complacido y más orgulloso cuando vea hacia la línea de tercera base y vea a un rostro negro como mánager en el béisbol".

"Es una vergüenza que no haya un mánager negro en el béisbol. Frank Robinson tiene experiencia como mánager en el Caribe. Jim Gilliam sería un mánager ideal. Tenemos a Elston Howard y a otros".

Robinson aspiraba ver una liga que le daría oportunidades iguales a negros y blancos en cuanto a empleos gerenciales, de oficina y ejecutivos. Sin embargo, los problemas denunciados por Robinson días antes de morir persisten 46 años después. Al celebrarse el Día de Jackie Robinson y el 71 aniversario del debut de Robinson, que marcó la integración racial en el béisbol, The Undefeated y ESPN Stats and Information Group asumieron un proyecto de cuatro meses de duración a fin de determinar cómo se ha cumplido el último deseo de Robinson de ver afroamericanos como mentores en Grandes Ligas.

Desde el 15 de octubre de 1972, cuando Robinson habló frente a 53.224 personas en el Riverfront Stadium de Cincinnati, se han producido 224 vacantes gerenciales en las Mayores. Apenas 16 de dichas vacantes han sido cubiertas por afroamericanos. Se han contratado dirigentes de color para 38 de las 224 vacantes.

El béisbol mayor llegó a contar con un mánager negro a tiempo completo dos años después del fallecimiento de Robinson, cuando los Indios de Cleveland designaron a Frank Robinson para el puesto en 1974. Técnicamente hablando, Ernie Banks fue el primer afroamericano en ser mánager en un encuentro de Grandes Ligas cuando suplió al mánager de los Cachorros Whitey Lockman tras su expulsión el 8 de mayo de 1973.

"Mientras sigan buscando y contratando gente que ya ha fracasado en una ciudad, no me siento entusiasmado" declaró Robinson al Baltimore Afro-American el 16 de septiembre de 1972.

Robinson fue invitado al Juego 2 para lanzar el primer pitcheo en los actos protocolares, pero la leyenda de 53 años decidió rechazar el ofrecimiento, debido a su molestia con la liga por no contratar dirigentes de color.

Por ende, le expresó al comisionado Bowie K. Kuhn que no asistiría. Kuhn le preguntó si cambiaría de opinión si se le mostraba que el mundo del béisbol estaba trabajando para cambiar esta tendencia. Robinson cambió de opinión y dijo que asistiría.

Sharon Robinson, hija de Jackie, recuerda que su padre reunió a la familia para decirle que necesitaba que todos confiaran en él y que asistieran al evento a acompañarle. Aceptaron sin saber que esta sería la última ocasión en la cual todos estarían juntos. Quería que su familia estuviera con él en el terreno porque estaba consciente que ellos serían quienes tomarían el testigo de la lucha por causas que él apoyaba.

Robinson, veterano de 10 años en Grandes Ligas, seis veces invitado al Juego de Estrellas, Novato del Año en 1947, Más Valioso y Campeón Bate de la Liga Nacional en 1949, campeón de la Serie Mundial en 1955 y miembro del Salón de la Fama, murió de un ataque cardíaco el 24 de octubre de 1972 en su hogar de North Stamford, Connecticut.

"Iba a formar parte de nuestro legado también", expresó Sharon en el segmento "Jackie Robinson: Últimas palabras" de Biography.com. "El mundo del béisbol tiene una responsabilidad. Ayudaron a cambiar a Estados Unidos, ahora debes asegurarte que permanezcas activa en ese rol y apoyando dentro de él".

Un esfuerzo coordinado para denunciar la hipocresía existente dentro de las Mayores ya se encontraba en pleno desarrollo al momento cuando Robinson y su familia se pararon en medio del terreno.

La prensa negra comenzó a abogar por el cambio a finales de los años 60, con varias columnas, artículos y testimonios en primera persona en los cuales se expresaba molestia por la lentitud con la cual se estaban produciendo los cambios con respecto a oportunidades dentro y fuera del terreno. Varios peloteros expresaron la falta de comprensión de los gerentes del béisbol en cuanto a sus peticiones de ser considerados por aspectos que van más allá de sus meras habilidades atléticas.

"Estoy orgulloso y satisfecho por los logros obtenidos por la población negra en el béisbol", escribió Joe Black en el Chicago Daily Defender el 20 de julio de 1968. "Sin embargo, mi integridad como persona me obliga a admitir que estos avances, primordialmente, se han limitado a la actuación dentro del terreno y los incrementos salariales. Creo que ha llegado la hora de que se le ofrezcan empleos de mánager, coach y gerente en las oficinas a personas negras".

"Estoy decepcionado al ver que el béisbol ha fallado sin comprender su responsabilidad para con el atleta negro. Cuando un negro termine su carrera como jugador, deja de ser productivo en el béisbol. Esto se produce, no porque él lo desee así; por el contrario, es el resultado de que el béisbol no tenga otros puestos para él. Por favor, no me malinterpreten, no estoy abogando para contratar negros para empleos dentro del béisbol por el simple hecho de ser negros".

Maury Wills hablaba con frecuencia sobre su deseo de convertirse en el primer mánager negro en las Ligas Mayores. Howard, quien rechazó una oferta como mánager del equipo en Doble-A de la organización de los Yankees para asumir un puesto de coach con el equipo grande, debió sucumbir a la presión de los medios para confesar su aspiración de tener la oportunidad de llegar a ser estratega en el Bronx.

Gilliam, Roseboro y Frank Robinson llegaron todos a expresar que no querían esperar que un dueño de equipo decidiera que, finalmente, estaba dispuesto y preparado a contratar un mánager afroamericano cuando sus resúmenes curriculares contaban con credenciales suficientes en ese momento. Quizás pensaron que si seguían hablando al respecto llegarían a acelerar la llegada de un mánager de color.

"Claro que sí quiero ser mánager de un equipo de Grandes Ligas", dijo Wills a Claude E. Harrison Jr. del Philadelphia Tribune, el 27 de mayo de 1969. "Pero, no quiero esperar cuatro o cinco años. No veo motivo alguno por el cual deba tener miedo o carecer de suficiente confianza para asumir el puesto. Estoy seguro de que nadie contratará a Maury Wills solo porque se convertiría en el primer mánager negro en Grandes Ligas".

El 9 de agosto de 1970, el Race Relations Information Center publicó su informe en dos partes, titulado "El Atleta Negro", con esta predicción: "El primer mánager negro en el Béisbol de Grandes Ligas probablemente será designado en los próximos tres años, posiblemente para 1971".

Bernard E. Garnett y Frye Gaillard, exreporteros de la prensa negra, escribieron el extenso informe para la agencia de investigación periodística privada y sin fines de lucro. Willie Mays, Banks, Howard, Wills, Doby, Gilliam, Bill White y George Crowe fueron nombrados en el informe como aquellos con mayores probabilidades de romper la barrera racial para los dirigentes afroamericanos.

"Los aficionados romperían las puertas de los estadios solamente para poder ver cómo un mánager negro termina manejando la presión", expresó Paige al Philadelphia Tribune el 8 de abril de 1969. "Miren cómo subieron las cifras de asistencia tras la contratación de peloteros negros por parte de los clubes de Grandes Ligas. Lo mismo ocurriría si se contrata a un mánager negro".

"La mayor barrera la representa el dueño de equipo. Tiene miedo de lo que dirían los aficionados blancos. ¿Qué pueden decir que no se haya dicho antaño? No creo que los aficionados serán más difíciles con un mánager negro que con uno blanco".

Garnett, quien cubría deportes profesionales para el Washington Afro-American y la revista Jet, informó que Kuhn estaba encabezando un movimiento tras bastidores que trataría de resolver el problema que representaba la carencia de afroamericanos no sólo como coaches y dirigentes. También enfrentarían la poca presencia de personal de color como coaches y ejecutivos.

"Se dieron cuenta del hecho que los peloteros blancos reciben ofertas laborales dentro de la estructura de poder, una vez que ya no pueden batear o correr. Sin embargo, peloteros negros como George Crowe y Gene Baker y, sí, Jackie Robinson han quedado fuera del mundo del béisbol para nunca volver", escribió George Vecsey en el New York Times. "Si los negros son lo suficientemente buenos para sudar, entonces, algunos de ellos deben ser lo suficientemente inteligentes para ser scouts, dirigentes o administradores. Tras ser bien remunerados por sus cuerpos, quieren ser apreciados por sus cerebros, también".

El exjardinero de los Gigantes de Nueva York, Monte Irving, miembro del staff del comisionado, era el afroamericano de mayor nivel gerencial en el béisbol al momento de la publicación del informe en 1970. Jesse Owens, medallista de oro olímpico en atletismo era relacionista público de la Liga Americana en Nueva York. Bill Lucas, cuñado de Henry "Hank" Aaron era administrador de los Atlanta Braves. Bill Yancey, de los Filis de Filadelfia, era uno entre una docena de scouts de color, aproximadamente. Emmett Ashford era el único árbitro negro.

Kuhn, según las fuentes de Garnett, giró instrucciones a todos los 24 equipos que entonces conformaban las Grandes Ligas, a fin de contratar y entrenar candidatos pertenecientes a minorías y luego informarle de sus avances a más tardar, durante la primavera siguiente.

"Entiendo que ya es hora de que los negros sean más que meros jugadores en el béisbol", expresó White a Harrison el 27 de mayo de 1979. "Sin embargo, se requerirá que un dueño de equipo tenga agallas suficientes como para designar a un mánager negro. No podrá convocar a una reunión con el resto de los dueños de equipo. Podría perder".

"Y no debe tratarse de un puesto decorativo. El primer mánager negro debe ser escogido porque se trata del hombre más calificado. No como negro, sino como hombre capaz de ganar".

White expresó lo siguiente en una entrevista con el New York Times el 6 de abril de 1969: "Miren alrededor del estadio. ¿Ustedes ven porteros negros? ¿Acomodadores? ¿Scouts? ¿Publicistas? ¿secretarios de viajes? De hecho, ¿ven muchos periodistas negros? Ser mánager es sólo un empleo. Hay muchos más".

Hace dos años, el excolumnista del New York Times, William Rhoden, quien ahora forma parte del staff de la web hermana de ESPN.com The Undefeated, recordó cuando habló en una ocasión con Rachel Robinson, viuda de Jackie y fundadora de la Fundación Jackie Robinson, con respecto al desánimo que sentía Jackie cerca del final de su vida porque éste no creía que se producirían los cambios ansiados por él y que éstos pudieran ser amplios o permanentes.

Jackie no sentía amargura con la liga, indicó Rachel a Rhoden. Se sentía sumamente decepcionado del hecho que las Grandes Ligas sólo habían hecho avances que beneficiaran a la competición en sí, o "la contratación de peloteros negros", como lo denominó. Estos mismos temas que peloteros y periodistas se atrevieron a denunciar hace 50 años siguen vigentes hoy en día.

Tony Clark, director ejecutivo de la Asociación de Peloteros del Béisbol de Grandes Ligas, indicó que la falta de progreso en este ámbito fue uno de los motivos que le impulsó a proponer el denominado "Proyecto para la preparación para carreras", dedicado a atraer mayor cantidad de afroamericanos a este deporte e incrementar la cifra de peloteros de habla hispana que hagan la transición después de su retiro como deportistas activos, para ocupar puestos en otras áreas dentro de las distintas organizaciones.

"A pesar del paulatino progreso, se sigue evidenciando la carencia de diversidad dentro de los distintos rangos gerenciales en el béisbol", expresó Clark en su propuesta.

"El hecho de que el negocio del béisbol no refleja la diversidad de quienes lo juegan o incluso la propia diversidad social en Estados Unidos perjudica las posibilidades de crecimiento de este deporte, creando la impresión de que los personeros que lo manejan se encuentran cada vez más aislados de sus jugadores y la afición".

Cuarenta y seis años después, la familia Robinson sigue su marcha, recordándole a todos los genuinos deseos de Jackie: cambios duraderos que cambiaran a la sociedad para mejor. Robinson sabía, mejor que nadie, que el deporte sirve de vehículo para progresos de amplia repercusión. En sus últimos comentarios en público, aprovechó su tribuna para exigirlos.

"Las preguntas fundamentales que Jack debió enfrentar en 1947 siguen presentes hoy, en abundancia", escribió Rachel en un ensayo. "Debemos ir más allá de celebrar el pasado y utilizar nuestras emociones, sentimientos, ideas y análisis para avanzar hacia adelante. Ese sería el mayor homenaje que le podemos hacer a Jackie Robinson".