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La gloria, la política y el nacionalismo tóxico afectaron a Argüello

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Episodio 2: Audio Imagen - Alexis Argüello: Las Luces y Las Sombras del Legado (21:59)

Bernardo Pilatti investiga el camino hacia la consagración del gran boxeador nicaragüense. (21:59)

En el ajedrez de la política, los ídolos populares han sido, son y serán siempre candidatos a ser las piezas publicitarias esenciales. Cuando esa política es ejercida con autoritarismo, ese destino parece inevitable. Los baños de masas compartidos por los líderes políticos de turno junto a los ídolos deportivos de siempre, muchas veces han servido para confundir el rechazo a los unos con el éxito y la aceptación irrenunciable a la imagen de los otros. Alexis Argüello no estuvo a salvo de ese estigma y el inicio de su camino hacia la gloria boxística se sustentó en la inversión promocional que en su imagen realizó el gobierno somocista de la época.

En medio de la fase más conflictiva de la historia reciente de Nicaragua, Alexis fue un barco a merced de los vientos de su época. Unos vientos que empujaron sus velas hacia el camino de la gloria, pero también sembraron las semillas de su tragedia humana.

EL CAMINO DE LA GLORIA

El 1 de agosto de 1968, con apenas 16 años y sin haber transitado por la escuela del pugilismo amateur, Alexis Argüello se calzó los guantes de boxeo y se subió al cuadrilátero del Estadio Cranshaw para afrontar su primer desafío profesional. Como lo citáramos en el primer episodio de esta serie, Alexis cayó por KO en el mero primer asalto frente a Omar "El Cachorro" Amaya y le pagaron 100 córdobas por ese combate.

Muchas cosas habían ocurrido antes para que aquel espigado jovencito tomara semejante decisión. La necesidad, dijo el algún día, fue la razón para sepultar la meta de una carrera intelectual que su mente despierta le veía como un sueño: ser abogado. El ring fue el camino para superar las adversidades económicas y cumplir con el designio de sus ambiciones.

En la biografía de Alexis Argüello, el veterano Miguel Ángel Rivas, "Kid Pambelé", figura en la lista como su primer entrenador. No obstante, es el propio Eduardo Ratón Mojica (cuñado de Alexis) quien reivindica para sí mismo, la condición de primer entrenador. Así se lo dijo al Nuevo Diario de Nicaragua en el 2009. "Me convertí en el primer entrenador del 'Flaco Explosivo', porque me lo llevé a practicar al Gimnasio Victoria, donde la compañía me había construido un cuadrilátero. Para esa ocasión, el pugilista se había llevado a los entonces chavalos Mike Duarte, Frank Medina, Alexis Argüello y el Zurdo Arias" dijo Mojica, en una entrevista firmada por Edgar Barbarena.

Debemos recordar que Mojica se casó con la hermana mayor de Alexis y como lo atestiguó su hermano Guillermo Argüello en el episodio anterior de esta serie, fue a través de Mojica que el "Flaco Explosivo" conoció el pugilismo. Y en ese reportaje de El Nuevo Diario, precisamente, el propio Mojica lo confirma.

"El "Ratón" conoció a Alexis cuando éste tenía 5 años, y al verle las cualidades boxísticas y cómo se agarraba a golpes con los chavalos de su edad en las inmediaciones de la cantina de 'Cebollón' (el padre de Alexis) se motivó para meterlo en el mundo del boxeo", agrega la nota.

La figura del "Ratón" como entrenador, puede estar en entredicho, no obstante, si bien hay que aceptarle su papel indiscutido de mentor de Alexis, fue Guillermo Argüello quien hizo de juez en nuestra suma de testimonios, ante la duda sobre las primeras influencias boxísticas de Alexis.

"El Ratón Mojica nunca fue entrenador de Alexis", aclaró Guillermo. "Él miraba sus peleas y veía como se entrenaba el Ratón, porque íbamos al mismo gimnasio. Pero el que lo pulió a él, el que le enseñó a tirar golpes, fue Miguel Ángel Rivas, conocido como Kid Pambelé, que fue el primer maestro que tuvo Alexis".

En ese período, hay dos momentos trascendentes en el ring: venció y retiró del boxeo al ex campeón mundial cubano José Legra y ante la creciente posibilidad de disputar su primer título mundial esquivó al peligroso zurdo filipino Bert Nabalatáng, que, curiosamente, hizo fama por ser "el rival que Alexis evitó enfrentar".

Y por más que muchos historiadores alegaron un posible miedo a la derrota, el manejador de Argüello, Eduardo Román - según el libro Alexis, La Leyenda de Miguel Ángel Arcía - aclaró que hubo una poderosa e importante razón para no arriesgar ante el filipino. "La fecha para la pelea contra el campeón mundial pluma, el panameño Ernesto "Ñato" Marcel "ya estaba definida y los promotores no querían correr riesgos. Si Alexis sufría un corte o cualquier otra lesión en esa pelea, se caía la programación con Marcel"

Para esa, que sería el más importante desafío en la carrera de Alexis, llegó a su esquina un nuevo entrenador, el mexicano José "Pepe" Morales que - según lo destaca un pasaje del libro de Arcía - "le enseñó a trasladarse a los lados, avanzar y retroceder de manera sistemática, le puso a trabajar en lo que se conoce como boxeo dirigido y buscó rivales de estatura y condiciones similares a las de Arguello, entre los que estaba yo (Arcía) que recién empezaba. Mi trabajo consistía en tirar tres jabs y una derecha; en tanto, Argüello debía botar los jabs con su derecha y pasar los golpes de derecha con movimientos de cintura. Eso se repitió por muchos días".

La primera pelea titular de Arguello fue el 16 de febrero de 1974 por el título pluma de la AMB contra el panameño Ernesto Marcel y terminó con una victoria ajustada de Marcel que luego de esa pelea colgó los guantes. Más de cinco mil nicaragüenses viajaron a Panamá a alentar a su nuevo ídolo. Eduardo Román, apoderado y figura clave en toda la carrera de Argüello tras la derrota con Marcel, tomó una decisión fundamental para el crecimiento boxístico de Alexis, contrató los servicios del entrenador panameño Ramón "Curro" Dossman, quien pulió el estilo de su pupilo al que le mantuvo la agresividad pero le mejoró la versatilidad y su estrategia técnica.

Ese nuevo Argüello, gracias al "Curro" Dossman, fue definido así por el escritor Edgar Tijerino, en su libro El Ídolo no muere: "Sus combates empezaron a ser resueltos con autoridad. Sus desplazamientos, lentos pero seguros, le permitían siempre conseguir la ubicación adecuada; aprendió a utilizar con la prontitud deseada, su poderoso jab zurdo; ya no permitía que el rival se le escapara por los costados, y sus descargas eran tan veloces como fulminantes. Impresionaba su velocidad de manos".

La confirmación de ese nuevo plano al que había llegado Alexis, se confirmó pocos meses después de la derrota ante Marcel. El 23 de noviembre de ese año, en Inglewood, California, enfrentó al mexicano Rubén "Púas" Olivares al que noqueó en el decimotercer asalto y le quitó el cinturón de campeón mundial AMB de los plumas. Se convirtió así en el primer campeón mundial nicaragüense. En una entrevista con ESPN Deportes, el propio Alexis dio valor a la clase de oposición que le brindó el mexicano. "Olivares era un hombre con un bagaje tremendo en el boxeo y que utilizaba los laterales majestuosamente. En el primer round me entumió, me tambaleó con una derecha que me conectó en la barbilla y eso como que me despertó".


Esa batalla inauguró el gran apogeo de la carrera de Argüello, convertido muy temprano en leyenda e ídolo nacional. Su dimensión internacional, no obstante, no paraba de crecer. Por esos días, la revista The Ring lo incluyó en un exclusivo quinteto llamado "Los Cinco Hombres de Oro" en la década de los 70', junto a Muhammad Ali, Carlos Monzón, Roberto Duran y Antonio Cervantes "Kid Pambele".

Argüello realizó cinco defensas exitosas de su título pluma y el 28 de enero de 1978 subió a los súper plumas para vencer y despojar de su cinturón al monarca CMB, el puertorriqueño Alfredo Escalera en San Juan de Puerto Rico.

El 20 de junio de 1981, en Londres, Inglaterra, Alexis Argüello invadió la división Ligera para desafiar y vencer al campeón mundial CMB de las 135 libras, el británico Jim Watt. Se convirtió ese día en el tercer latinoamericano en ganar tres títulos mundiales en diferentes categorías y el sexto en la historia universal de este deporte.

En 1982, con el boricua Oscar A. Seary (Don Kahn) en su esquina, intentó la entonces inédita hazaña en el boxeo hispano de ganar su cuarta corona en cuatro divisiones. Para ello desafió al campeón welter junior de la AMB, el estadounidense Aaron Pryor. Fueron dos batallas sangrientas, dos derrotas dolorosas para Argüello que marcaron el principio del fin de la carrera del "Flaco Explosivo" y gestaron las mayores depresiones en la intimidad humana del campeón que ya venía castigada por sus problemas fuera del ring.

LA POLITICA Y EL NACIONALISMO TOXICO

Los problemas fuera del ring, fueron el caldo de cultivo para las depresiones agudizadas tras sus dos derrotas ante Aaron Pryor, pero el amanecer de esos problemas, es tan lejano como el mismísimo inicio de su carrera boxística. La clave de esto, es lo citado al comienzo, el inicio, el apogeo y el ocaso de su carrera, transcurrieron bajo el estigma del escenario político de su país: el fin de la dictadura somocista y el triunfo de la revolución sandinista.

Cuando la figura de Argüello fue divisada como una posible estrella boxística de clase mundial se iniciaba la década de los 70, Nicaragua ingresaba a la última etapa del régimen somocista que gobernó el país por cuarenta y cinco años, mientras crecía la influencia de la guerrilla sandinista. En ese escenario, el último exponente de la dinastía somocista, Anastasio Somoza DeBayle, resultó pieza clave junto con Eduardo Román, influyente Gerente de Finanzas de ENALUF (Cía. de electricidad) y persona de confianza del general Somoza. Román fue el que apadrinó el comienzo del futuro campeón y también fue el encargado de trazar una estrategia para llevarlo a los primeros planos. Esa tarea de apoderado no se despegaría ya jamás de Alexis Argüello. Román fue su consejero, su protector, su asesor y su representante.

El propio Román le relató a la Revista especializada Nokcáut de Managua, en noviembre de 1994, la forma en que nació esa relación: "Una vez leí que había un muchacho que peleaba a seis rounds, que ganaba, y que normalmente noqueaba a sus rivales. Le vi pelear, le vi madera de campeón y comenzamos a cooperar con él." La cooperación aludida, es explicada en otro libro, el de Edgard Tijerino: "Eduardo Román trazó un plan para asegurar el desarrollo de espigado flaco en 1973: en primer lugar, asignarle un salario de 1,500 Córdobas que lo tranquilizara, no cobrarle porcentaje por manejarlo, contratarle un entrenador de cierto nivel de competencia, y buscarle rivales adecuados para ir calibrando sus progresos".
Pero, más allá de ser la cara visible detrás del proyecto Argüello, era el gobierno de Somoza a través de Eduardo Román el que empezó a financiar el futuro de su campeón, que pasó a servir directamente a la propaganda somocista, jaqueada por entonces debido al avance de la revolución sandinista.

Según el propio Román le confesó a Tijerino, él (Román) "utilizó sus contactos con militares panameños que habían sido sus compañeros en la Academia Militar, entre ellos el Coronel Rubén Darío Paredes, uno de los responsables del deporte en ese país, y Chito Flores", para conseguir la oportunidad de la primera pelea de título para Argüello contra Marcel. No hay dudas que el manejo del boxeo nicaragüense de entonces era totalmente político y obligaba a tomar partido, algo que Argüello no pudo o no quiso evitar. Los testimonios periodísticos de la época alejan toda duda al respecto. El desaparecido diario somocista Novedades, registró la firma de ese contrato para la pelea de Alexis contra Marcel y en las fotos del evento, la figura del entonces "Jefe Supremo de la Guardia Nacional, General de División Anastasio Somoza Debayle" aparece en los registros gráficos, junto con los dos pugilistas, destacado como el principal gestor del pleito.

A Somoza Debayle, Argüello le dedicó victorias, lo acompañó en actividades proselitistas y en algún momento hasta fue nombrado teniente honorífico de la Guardia Nacional. Fueron episodios que en el futuro, inevitablemente, demandaron aclaraciones y justificaciones ante la inevitable cobranza histórica como directa consecuencia del conflictivo vaivén de la historia nicaragüense de esos días.

Uno de esos episodios ocurrió en junio de 1974, según la reseña que en 2009 realizó el periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro, en homenaje a la trayectoria de Argüello. "Alexis participó en un desfile hípico, durante una manifestación política del dictador Anastasio Somoza y recibió por ello toda clase de críticas". Sobre este asunto, el apoderado del púgil, Eduardo Román, rechazó tener alguna responsabilidad y le achacó las culpas a su protegido. "Yo le dije, Alexis has cometido un error, vos sos el campeón de los nicaragüenses no sos el campeón de un partido político y creo que te están usando. La próxima vez diles que hablen conmigo" recordó Román ese día y agregó que, "Alexis era un muchacho ingenuo, sencillo y no tenía nada que ver con la política".

No obstante, tiempo después y aún en pleno romance con el gobierno, en 1975, se produce un hecho que cambiaría radicalmente esa relación. En el Centro Comercial Nejapa, Eduardo Román había inaugurado un negocio de venta de equipos de oficinas, el que poco tiempo después fue saqueado. Tras las investigaciones se llegó a la conclusión que se podría estar ante un auto robo con la finalidad de otorgar lo hurtado a las células urbanas clandestinas del FSLN. Román perdió su puesto en la ENALUF y Argüello - por indirecta consecuencia - pasó de protegido a sospechoso de trabajar para los enemigos del gobierno.

Para 1979, la relación de Alexis con la agonizante dictadura somocista no existía y tanto a Argüello como a Román, el pasado los condenaba: ninguno de los dos eran bien vistos por la dirigencia sandinista. Tal vez, por esa razón se produce otro momento clave en las "sombras de su legado" El 8 de julio de 1979, cinco meses antes de la renuncia de Somoza Debayle y del triunfo de la revolución sandinista, Alexis Argüello, para la pelea que sostuvo en el Madison Square Garden de Nueva York contra al mexicano Rafael "Bazooka" Limón, subió al ring con una bandera del FSLN. Sobre ese episodio, el propio Alexis dio su versión al libro de Miguel Ángel Arcía (Alexis, la Leyenda) y apuntó a Eduardo Román como el verdadero responsable.

"No me gustaba la izquierda en aquella época, pero el Frente Sandinista representaba una izquierda moderada, a la que luego combatí cuando se volvió comunista."

Alexis Argüello, cerca de 1979

"No me gustaba la izquierda en aquella época, pero el Frente Sandinista representaba una izquierda moderada, a la que luego combatí cuando se volvió comunista" se justificó, aunque también se quitó responsabilidades y acusó a su manejador. "La idea de subir con la bandera fue del doctor Eduardo Román. Él era mi apoderado y él respaldaba eso. Yo siempre hacía lo que me decía mi apoderado. Lo hice con cierto recelo, pero lo hice".

Las intenciones Román no ocultaban su deseo de proteger los bienes de su pupilo. Pero ello no alcanzó para congraciarlo con el nuevo poder en su país. Los sandinistas, en una de sus primeras medidas, cuando asumieron el poder, le confiscaron a Argüello todos los bienes y el dinero en los bancos.
En respuesta a ello, Argüello, exiliado en Estados Unidos, se vinculó por un breve tiempo a los grupos contra revolucionarios (La Contra) que operaban buscando derrocar al régimen sandinista. También en este viaje a los extremos más sombríos de su carrera fuera del ring, tuvo directa incidencia Román, como también se lo confesó Alexis a Miguel Ángel Arcía.

"El doctor Román me presentó a un cubano miembro de la CIA, de nombre Carlos. Éste me dijo que debíamos combatir el Comunismo, que yo podía ayudar en algo. Entonces me organicé con un grupo de solidaridad y recogíamos ropa, medicina, equipos médicos, dinero y todo lo que sirviera para los combatientes. Eso se enviaba para el Sur, en las fronteras con Costa Rica. Esto lo recibía Popo Chamorro. Yo nunca combatí, ni disparé. La CIA me dijo que entrara a las montañas para ver, para comprobar la situación real. Entré a eso con 32 soldados, al volver encontré a Pastora y a Rebelo discutiendo y peleándose por la presidencia. Eso hizo que no quisiera volver más"(sic).

Esos episodios suceden en los meses anteriores a la dolorosa primera derrota frente a Pryor que marcó el inicio de su declive. Tan asociada a "La Contra" se encontraba por entonces la imagen de Alexis, que al día siguiente, uno de los principales diarios de Nicaragua en su principal titular deportivo no dudó en titular la noticia sobre la derrota de Argüello como "KO a la Contra".

El nacionalismo político en la carrera de Argüello transitó por los dos extremos, cosechando amor y odio a partes iguales. En ese capítulo inconcluso de su vida, que veremos más adelante, la pregunta será: ¿Cuál de ellos colaboró más para su muerte? Hasta llegar a ese instante de su historia, es difícil imaginar que haya una respuesta para esa pregunta. Sin embargo, no deben existir dudas de que la denominación de "nacionalismo tóxico" nacida de su inevitable relación con la política, está plenamente justificada.

(Continúa)