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25 jugadores que podrían ser víctimas de corte por tope salarial

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Patriots en ESPN: Mano a mano con Devin McCourty y Kyle van Noy (2:42)

Hugo Bernal conversa con los campeones del Super Bowl LIII, quienes estuvieron de visita en nuestras instalaciones en Bristol, Connecticut. (2:42)

El Super Bowl LIII no tiene ni siquiera una semana de haberse jugado, pero los equipos de la NFL trabajan ya trabajan arduamente para moldear las plantillas con que competirán en la campaña regular del 2019. Equipos como los Atlanta Falcons y New York Jets han comenzado con cortes que liberan espacio bajo el tope salarial de la temporada entrante.

A continuación, presentamos a 25 jugadores de renombre que podrían convertirse en víctimas de las movidas financieras de sus clubes antes del arranque del periodo de agencia libre.

Dwayne Allen, TE, New England Patriots: Mucho dependerá de lo que suceda con Rob Gronkowski y una aparentemente inevitable decisión de retirarse después de la conquista del Super Bowl LIII. El salario de Allen para el 2019 sería de 7.3 millones de dólares, lo que se antoja demasiado para un ala cerrada que únicamente atrapó tres pases en 13 partidos para New England en el año. La potencial salida de Gronkowski no potenciará esos números demasiado, en mi opinión, y cortarlo no atraería como consecuencia dinero muerto para los Pats. Una extensión con reestructuración contractual no estaría fuera de posibilidad.

Vic Beasley, DE, Falcons: El líder en capturas de la liga del 2016, con 15.5, ha acumulado apenas 10 combinadas en las siguientes dos temporadas. Este año, Beasley se colocó por detrás de Takkarist McKinley, Grady Jarrett y Jack Crawford en ese rubro, y su salario para el 2019 de 12.81 millones de dólares no corresponde a un "especialista en capturas" que termina cuarto en su equipo. La situación mental de McKinley podría salvarle el empleo, pero no se sorprendan si los Falcons le piden un descuento en su sueldo. No habría dinero muerto contra la nómina de Atlanta si cortan a Beasley.

Giovani Bernard, RB, Cincinnati Bengals: Joe Mixon ya se ha establecido como el corredor principal del ataque en Cincy, y eso significa que el impacto contra el tope salarial del 2019 para Mixon de 4.5 millones de dólares es excesivo para un suplente. Cortar a Bernard significaría una cifra de dinero muerto de apenas 750,000 dólares para los Bengals, quienes podrían encontrar a un reserva con cualidades similares en una ronda media o baja del draft a un precio mucho menor.

Blake Bortles, QB, Jacksonville Jaguars: Quizás se trata de la decisión más sencilla en toda la NFL. El dinero muerto contabilizado en contra del tope salarial por cortar a Bortles sería de 16.5 millones de dólares, al tiempo que Jacksonville recuperaría aproximadamente 4.5 millones de dólares en espacio bajo el límite de nómina, pero esta decisión en realidad no se trata tanto de cuestiones financieras. Está claro que Bortles no es el quarterback que esperaban los Jags cuando lo tomaron tercero global en el 2014. Espero ver a los Jaguars reclutando a un quarterback en la parte alta del siguiente draft, pero también reforzándose con alguno de los nombres que aparecen más abajo en esta lista.

Vinny Curry, DE, Tampa Bay Bucanneers: Luego de una temporada de destape en la que inició partidos por primera vez en su carrera --de hecho, inició los 16-- durante la consecución del Super Bowl con los Philadelphia Eagles, Curry se mudó a Tampa, pero no tuvo el éxito deseado. Inició siete de los 12 partidos en que jugó y registró apenas 2.5 capturas. Los Bucs recuperarían 8 millones de dólares para su tope salarial del 2019 y no se verían penalizados con dinero muerto si deciden deslindarse de los dos años restantes de contrato de Curry.

Bud Dupree, LB, Pittsburgh Steelers: Para su quinto año de contrato, el sueldo de Dupree brinca dramáticamente de un promedio anual de 2.3 millones en sus primeros cuatro años, a 9.23 millones para el 2019. ¿Vale Dupree esa clase de dinero? Acumula apenas 20 capturas en cuatro años de trayectoria y en ninguna temporada ha sumado más de seis, pese a ser titular de tiempo completo en las últimas dos campañas. Cortara Dupree no acarrea dinero muerto para Pittsburgh.

Joe Flacco, QB, Baltimore Ravens: Después de Bortles, la decisión con Flacco podría ser la más sencilla. Eso sí, se espera que haya clubes interesados en los servicios del Jugador Más Valioso del Super Bowl XLVII, pero salarios base de 18.5 millones de dólares para el 2019, 20.25 millones para el 2020 y 24.25 millones de dólares se asoman como obstáculos para un traspaso. Para efectos de dinero muerto, los Ravens cargarían con un costo en dinero muerto de 16 millones de dólares, ya sea canjeado o cortado, y recuperarían alrededor de 10.5 millones de dólares para el tope salarial de este año. Lo más importante, recuperarían alguna selección de draft a cambio de un pasador que todavía puede iniciar en esta liga, simplemente ya no en Baltimore.

Allen Hurns, WR, Dallas Cowboys: Hurns respondió a un contrato de dos temporadas y 12 millones de dólares como agente libre en Dallas con la peor campaña estadística de su carrera, iniciando apenas siete partidos de los 16 que jugó en temporada regular. solamente atrapó 20 pases para 295 yardas y dos touchdowns, y una vez que Dallas adquirió a Amari Cooper a media campaña, quedó claro que Hurns tenía un futuro muy limitado en el rancho. Cortarlo ahora significaría para los Cowboys recuperar 5 millones de dólares de nómina a cambio de una factura en dinero muerto de 1.25 millones.

DeSean Jackson, WR, Buccaneers: Me queda claro que los Bucs y Jags están entre los equipos que podrían llevar a cabo las limpiezas financieras más importantes en el receso de temporada. Jackson, a sus 32 años de edad, ha fracasado en su intento de convertirse en una consistente amenaza profunda para Tampa Bay, aunque desde luego se ha visto afectado por el nivel de juego de sus quarterbacks. Nunca ha atrapado más de 50 pases ni ha alcanzado las 800 yardas en dos años con los Bucs, a pesar de que sigue manteniendo un promedio de yardas por recepción que está entre lo mejor de la NFL. Los Bucs recuperarían la totalidad de su salario previsto para el 2019 de 10 millones de dólares, sin penalización por dinero muerto, si deciden cortarlo antes de que comience su último año de contrato.

Malik Jackson, DT, Jaguars: Jackson respondió a su mejor temporada como profesional en el 2017, una que culminó en el Pro Bowl, con una baja de juego que podría llevarlo a la puerta de atrás en la organización. Participó en los 16 encuentros, pero solamente inicio 10 de ellos, y su total en capturas cayó dramáticamente de ocho a 3.5 en un año. Su impacto al tope salarial de 15 millones de dólares se reduciría a un cargo de 4 millones por dinero muerto en el 2019 en caso de ser cortado. Por si fuera poco, los Jags son el equipo con la peor situación de tope salarial, actualmente por encima del límite por alrededor de 6.3 millones de dólares.

Kevin Johnson, CB, Houston Texans: Solamente tres jugadores en la plantilla de Houston tienen un cargo contra el tope salarial más alto que el de Johnson, de 9.069 millones de dólares, para el 2019, y uno de ellos aparece más abajo en esta misma lista. El esquinero reclutado en la primera vuelta ha tenido problemas serios para mantenerse sobre el campo gracias a lesiones, y en el 2018 solamente pudo estar en un partido. Cortarlo ahora significa recuperar ese dinero para la nómina de Houston y su baja no acarrea dinero muerto.

Sean Lee, LB, Cowboys: Como en el caso previo, las lesiones juegan un factor importante en la decisión cuando se trata de Lee. En nueve años en la liga, Lee jamás ha jugado 16 partidos de temporada regular, y el año pasado, el número de juegos que se perdió fue de nueve. Por si fuera poco, los Cowboys cuentan con dos linebackers jóvenes que respondieron con creces durante la ausencia de Lee, en Jaylon Smith y Leighton Vander Esch. Con 32 años de edad y un largo historial de lesiones encima, es difícil esgrimir argumentos a favor de pagarle a Lee un salario base de 7 millones de dólares en lo que sería su último año de contrato. Cortarlo significaría un costo en dinero muerto de 3.075 millones.

Case Keenum, QB, Denver Broncos: Aquí, puede depender mucho de lo que haga Denver de aquí al draft antes de decidir partir caminos con Keenum luego de solamente una campaña con los Broncos. No obstante, nadie puede poner en tela de juicio que se trata de una de las contrataciones de agencia libre más decepcionantes del año pasado. Keenum impacta a los Broncos por 21 millones de dólares si se queda en plantilla, cobrando un salario de 18 millones por la campaña del 2019. Pero, si Denver decide darle las gracias ahora, recuperarían esos 18 millones para su nómina y cargarían solamente con 10 millones de dinero muerto.

Gerald McCoy, DT, Buccaneers: En el caso de McCoy, no se trata necesariamente de que el tackle defensivo haya bajado dramáticamente su nivel de juego. Es cierto, vio cortada una racha de seis Pro Bowls consecutivos, pero jugó un partido menos que el año pasado y sumó el mismo número de capturas (seis). La realidad es que los Bucs están apretados contra el tope salarial proyectado del año que viene, y necesitan crear dinero de algún lugar. Deshacerse de McCoy borraría de los libros 13 millones de dólares de su salario base para el 2019, cifra que automáticamente se ganaría en espacio bajo el límite sin tener que contabilizar dinero muerto. No sería sencillo deshacerse del mejor jugador defensivo para la franquicia en los últimos tiempos, pero no puede descartarse este movimiento.

Jordy Nelson, WR, Oakland Raiders: Entre todas las cosas que salieron mal para Oakland en el año, hay que considerar el fichaje de agencia libre que llevó a Nelson a los Raiders a cambio de un contrato de 14.2 millones de dólares por dos temporadas. A cambio, los Raiders obtuvieron 63 recepciones para 739 yardas y tres touchdowns. Librarse de Nelson significaría para Oakland recuperar más de 3.5 millones de dólares para su tope salarial, a cambio de un cargo por dinero muerto de 1.8 millones de dólares. El puesto de Seth Roberts en plantilla tampoco estaría del todo seguro, con un potencial ahorro de 4.45 millones de dólares contra el tope salarial, sin cargo por dinero muerto, en caso de ser cortado.

Andrus Peat, OG, New Orleans Saints: Los Saints invirtieron la selección N° 13 global del draft del 2015 en un tackle de la universidad de Stanford al cual apostaron cubriría el lado ciego de Drew Brees por largo tiempo. Cuatro años más tarde, Peat juega como guardia izquierdo, una posición que en términos financieros vale mucho menos que la de tackle. Cortarlo significaría recuperar 9.625 millones de dólares para el tope salarial, sin tener que lidiar con dinero muerto.

Nick Perry, LB, Green Bay Packers: El caso de Perry es más complicado que el de otros en esta lista, por el alto costo en dinero muerto que conllevaría su baja. El apoyador externo firmó una extensión de contrato por cinco años y 59 millones de dólares en el 2017. No obstante, en las dos campañas que ha jugado desde entonces, se ha visto afectado por lesiones, y en el 2018 apenas pudo acumular 1.5 capturas en nueve juegos. Su impacto al tope salarial para el 2019 es de 14.437 millones de dólares, y tiene cifras muy parecidas para las campañas del 2020 y 2021. Cortar lazos con él ahora significaría cargar con un costo de 11.1 millones de dólares en dinero muerto, pero los Packers recuperarían aproximadamente 3.337 millones de dólares contra el tope salarial. No se trata de un enorme ahorro, es verdad, pero puede ser la oportunidad para que la franquicia se deshaga de un contrato malo que no resultó como proyectaba.

Robert Quinn, DE, Miami Dolphins: No debió ser sencillo para Quinn ver a su ex equipo en el Super Bowl, sin poder ayudar en la presión sobre Tom Brady. Quinn fue canjeado a los Dolphins para la campaña del 2018, quienes heredaron los dos años restantes de una extensión de contrato por 57 millones de dólares firmada en septiembre del 2014, justo cuando venía de una temporada All-Pro en que lideró a la liga en capturas. En Miami, su producción fue pobre, amasando apenas 6.5 capturas. Con un impacto contra el tope de 12.9 millones de dólares para la temporada que viene, y sin castigo financiero en dinero muerto por cortarlo, sería una verdadera sorpresa verlo un año más con un uniforme de los Dolphins.

Theo Riddick, RB, Detroit Lions: Todo indica que los Lions han encontrado en Kerryon Johnson a su corredor principal para los siguientes años. Eso impacta negativamente a Riddick, quien nunca ha pasado de ser un jugador de rol en el backfield de Detroit. En su último año, tiene una cifra contra el tope salarial de 4.375 millones de dólares que los Lions podrían recuperar en caso de cortarlo, sin necesidad de cargar con dinero muerto.

Austin Seferian-Jenkins, TE, Jaguars: Nuevamente, estamos ante otro jugador de los Jags que no logró colmar las expectativas de su contrato. Seferian-Jenkins acordó integrarse a Jacksonville a cambio de un contrato por dos temporadas y 10.5 millones de dólares. En su primer año con el club, atrapó únicamente 11 pases para 90 yardas y una anotación en cinco partidos. Los Jags recuperarían 4.4 millones de dólares contra el tope salarial a cambio de un cargo por dinero muerto de 1.855 millones de dólares si lo cortan antes del 20 de febrero, cuando se le deba pagar un bono de plantilla.

Jimmy Smith, CB, Ravens: Tratándose de Baltimore, la realidad es que cualquiera de los dos esquineros titulares podría irse por cuestiones de dinero, Smith o Brandon Carr. Veo difícil que los Ravens tiren los dados y se deshagan de ambos al mismo tiempo. Nos enfocamos en Smith porque, aunque es el mejor de los dos jugadores, también es el de mayor impacto financiero y a sus 30 años de edad, no ha jugado una temporada completa desde el 2015. Por ahora, su golpe al tope salarial es de 15.85 millones de dólares. Desprenderse de él significaría recuperar 9.5 millones a la nómina, a cambio de un cargo de dinero muerto por 6.35 millones de dólares. Cortar a Carr significaría recuperar 5 millones contra el tope salarial, y cargar con un costo de dinero muerto de 2 millones. Asumo que ambas opciones estarían en la mesa para la directiva.

Torrey Smith, WR, Carolina Panthers: El veterano Smith no pudo aportar demasiado sobre el campo para los Panthers, un año después de ganarlo todo en el Super Bowl LII. El dos veces ganador del Lombardi acumuló apenas 17 recepciones para 190 yardas y dos touchdowns en 11 partidos. Si los Panthers cortan a Smith a un año de haberlo adquirido en canje, recuperan 5 millones contra su tope salarial sin tener que cargar nada por concepto de dinero muerto.

Ryan Tannehill, QB, Dolphins: Tiene 30 años de edad y ha estado siete campañas en la liga, incluyendo una que se perdió en su totalidad por lesión de rodilla. Sin embargo, hay quienes siguen considerando a Tannehill un "quarterback joven" y en desarrollo. Será interesante ver si los nuevos hombres a cargo en Miami opinan lo mismo. Tannehill acarrea un impacto contra el tope salarial de 26.6 millones de dólares. Cortarlo recuperaría cerca de 13.2 millones de dólares para el límite de nómina del 2019, con un cargo por dinero muerto de 13.4 millones. Cortarlo con designación posterior al 1° de junio, sin embargo, podría ser más atractivo en este caso. Se recuperaría un total de 18.75 millones de dólares contra el tope de este año, y el costo por dinero muerto se repartiría en 7.86 millones para este año, y 5.56 millones para el 2020.

Demaryius Thomas, WR, Texans: Con solamente 23 recepciones para 275 yardas y dos touchdowns en siete partidos, es claro que a Thomas le costó trabajo adaptarse a la ofensiva de Houston tras arribar como canje de media temporada. El receptor abierto ya salió a declarar que no piensa en el retiro todavía, pero los Texans tienen que tomar una decisión: ¿Le dan otra oportunidad a un receptor abierto que les costó una selección de cuarta ronda para adquirir, o recuperan 14 millones de dólares contra el tope salarial si lo cortan antes de comenzar su último año de contrato?

Trae Waynes, CB, Minnesota Vikings: Uno más de los jugadores de primera ronda del draft del 2015 que no ha terminado por responder, Waynes se comería 9.69 millones de dólares del tope salarial si se queda en plantilla para su último año de contrato. Cortarlo no implica un cargo por dinero muerto. Mike Hughes espera su oportunidad y los Vikes siempre pueden volver a recurrir al draft por alternativas adicionales.