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Barça consigue, entre bostezos, su primer triunfo en Champions League ante Dinamo de Kiev

El Barcelona salvó el escollo del Dynamo de Kiev y puede mirar con un respiro evidente... Pero sin perder de vista que sigue lejos, y no poco, de los que deben ser considerados candidatos a un título que se demostró, como avisó Ronald Koeman en la víspera, no es el equipo azulgrana.

Salvó la papeleta un excelente gol de Gerard Piqué, rematando de volea un medido servicio de Jordi Alba en lo que se aventuró, por fin, el acierto en una jugada ensayada a balón parado... Que dejó al descubierto la pasividad de la defensa del Dynamo pero no ocultó que antes y después el juego se está a medio camino entre la esperanza y la decepción permanente.

Georgiy Bushchan, portero del Dynamo, evitó que su equipo se marchase al descanso con un resultado más abultado salvando sendos remates envenenados de Dest y Luuk de Jong, otros dos remates de ellos mismos se marcharon fuera por poco y si fuera por ocasiones el Barça pudo haber sentenciado el duelo en la primera mitad.

Pero ni lo hizo ni, lo más preocupante, dio muestra de ser lo suficientemente superior para dar un golpe sobre la mesa y mostrar que no está en Europa de bulto. No es solo cumplir el expediente de alcanzar los octavos de final, algo que financieramente es poco menos que trascendental para el club, sino, más aún, no mostrar una imagen desangelada en el campo, entrando en pánico a medida que pasan los minutos sin decidir un resultado que provoca que la preocupación se convierta en temor.

Ni la entrada primero de Ansu Fati, recibido con honores por la afición y que provocó el enfado de compañeros y Koeman. El joven atacante quiso abusar de individualismo, tras una asistencia de Memphis que quiso, rematar de espaldas sin atender a Busquets ni Coutinho -ni del Kun Agüero después- otra vez aclamado sin necesidad de haber aún demostrado nada, elevó el tono de un Barça plano y con signos de preocupación.

El equipo azulgrana salvó un match ball pero dejó la sensación de caminar sobre el alambre. Si ante el Valencia se vieron minutos, tramos de buen fútbol... frente al Dynamo acudió más al plano la preocupación de un Barça más ocupado de ganar, como fuera, que de hacerlo con un plan establecido.

Sigue vivo en Europa, pero se entiende que la mejora es tan urgente como necesaria. Primero atendiendo a la visita inmediata del Real Madrid, después por la propia salud futbolística del equipo.