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Princesa Sugehit, sacrificio personal a cambio del éxito sobre el cuadrilátero

MÉXICO -- En pleno siglo XXI, en la era de los Millenials, las redes sociales, los teléfonos y relojes inteligentes, las mujeres padecen de un mal anacrónico y, al parecer, incurable, llamado machismo. Una conducta inexplicable que se repite una y otra vez en todos los ámbitos de la vida. El deporte no es la excepción sin importar la latitud del mundo de la que se hable.

Y la lucha libre es un ejemplo representativo en México.

Destacar en un ambiente rudo e inminentemente masculino se convierte en todo un desafío para aquellas mujeres que se atreven a cruzar el límite de lo que 'permite' su género.

"LA LUCHA EMPEZÓ CON MI FAMILIA"

"Siempre ha sido muy díficil, hasta la fecha", reconoce Princesa Sugehit, una de las luchadoras mejor establecidas en el elenco femenino del Consejo Mundial de Lucha Libre. "El machismo es muy grande en México, en el deporte mexicano y en la lucha libre en México; lo que me ha ayudado ha sido la preparación, la constancia, la dedicación, la pasión por el deporte, por querer ser alguien y por demostrar que las mujeres tenemos la fuerza, las agallas y las cualidades para sobresalir en muchos ámbitos, como lo hemos estado haciendo en la lucha libre".

La historia profesional de la gladiadora, originaria de Monterrey, Nuevo León, inició como la de la mayoría de sus compañeras, en secreto, a espaldas de una familia tradicional, negada a que la 'frágil' jovencita se expusiera en un deporte reservado para los más fuertes, para los más machos.

"Me he enfrentado al machismo desde siempre. La lucha empezó con mi familia porque no tenía su permiso para dedicarme a la lucha libre, por ser mujer, no podía entrenar un deporte de hombres, agresivo, de contacto, peligroso; mi madre me dio un rotundo 'no', pero creo que cuando más se te niegan las cosas es cuando más te aferras a ellas, a querer hacerlas.

"Me propuse ser luchadora profesional y tuve que hacerlo a escondidas. Fui a una escuela municipal en la que había arriba de 30 caballeros y yo era la única mujer, es de imaginarse cómo me trataban, la fuerza que utilizaban en los ejercicios. Sí fue difícil, porque eran entrenamientos muy fuertes en los que, además, me tenía que enfrentar a puros caballeros, sabía que la carga iba a ser difícil, pero me aferré en este deporte y aquí estoy, con constancia, con preparación, para demostrar que las mujeres tenemos las cualidades suficientes para sobresalir", recalca.

"EL MACHISMO SE EXPRESA DÍA A DÍA"

Decidida a hacer una carrera profesional en los cuadriláteros, Sugehit desafió las prohibiciones familiares y salió de su natal Monterrey, antes de cumplir 18 años, en busca de abrirse camino en la Ciudad de México. Ya establecida en la capital mexicana, la regiomontana se encontró con el mismo panorama, los prejuicios de los compañeros de profesión que anteponían su género a sus cualidades sobre el cuadrilátero.

"El machismo se expresa día a día, en el ring, en los gimnasios. Los compañeros te ven con cara de 'tú qué haces aquí entrenando lucha, tú no perteneces a este medio', se siente esa vibra de los compañeros desde que llegas a la arena, pero creo que eso sólo sirve para que te aferres más a querer ser quien eres, a lo que te gusta, a olvidar las críticas. Eso es difícil, la mala vibra de los compañeros y a veces hasta de algún aficionado".

¿Cómo sorteas ese machismo?

"En lo personal, me preparo diario, incluso para el público machista. A muchos no les gusta ver a una mujer y nos quisieran tener haciendo las tareas del hogar, por ejemplo. Yo baso todo en mi preparación física, en mi preparación en la lucha libre, tengo mucha confianza en lo que hago y lo demuestro arriba del ring. La afición me regala un grito, un halago, una bulla y a veces también quienes son machistas te gritan, porque sabes hacer tu trabajo bien, y todo eso es resultado de la preparación.

Sugehit se somete a una recia disciplina física. Las sesiones incluyen una hora y media de entrenamientos de lucha libre, una hora y media adicional de trabajo de levantamiento de pesas y una hora de actividad cardiovascular. La exigente rutina física va de la mano de la alimentación de la regiomontana que sigue una dieta balanceada en la que consume alimentos de los cinco grupos básicos, sin permitirse la ingesta de carbohidratos después de las 18:00 horas.

"Siempre me ha gustado el ejercicio, desde muy chica, ése fue un punto a favor porque me ayuda mucho en la condición física. Cuando comencé a entrenar lucha libre, no me costó tanto trabajo, así que estoy acostumbrada, el día que no entreno lucha libre o gimnasio siento que a mi día le hace falta algo, así que el día a día es estar arriba de un ring, hacer fortalecimiento físico, tengo una alimentación adecuada y creo que todo eso se ve arriba del ring. Es un estilo de vida".

¿Hay conductas machistas entre las mismas luchadoras?

"Entre nosotras nos apoyamos bastante para dejar eso a un lado, creo que por eso estamos aquí (en el CMLL) desde hace diez años, no es fácil mantenerse durante ese tiempo en el elenco femenil de una empresa como el Consejo Mundial de Lucha Libre y creo que en conjunto lo estamos logrando, estamos dejando de lado el machismo y nos estamos preparando para merecer mejores lugares, lo hemos hecho poco a poco, olvidando que somos mujeres, que existe ese machismo y dando el ciento por ciento arriba del ring".

¿Cómo es la convivencia con los compañeros en vestidores y tras bambalinas antes de una función?

"Normalmente, no acostumbro salir a donde están los compañeros, si lo hago, es el saludo y no mucho más, lo evito por el machismo. A veces no quieren ver a una mujer si están anunciados en un viernes espectacular o en una función importante, no faltan las indirectas, así que trato de evitarlo, saludo a mis compañeros con gusto, no tengo problema, pero evito esas cosas, vengo a luchar, termino y me retiro".

"EN LO PERSONAL, HAN SIDO MUCHOS SACRIFICIOS"

La regiomontana está próxima a cumplir 21 años de carrera en la lucha libre profesional. A su llegada a la capital mexicana, siendo una jovencita, sus cualidades sobre el ring le abrieron las puertas de la Triple A y, más tarde, se incorporó al Consejo Mundial de Lucha Libre, empresa en la que actualmente milita y en la que es Campeona Nacional.

Para abrirse paso y destacar, la luchadora ha asumido que el camino se anda en medio de sacrificios, especialmente, en el plano personal. La lejanía de sus seres queridos en los momentos de éxito y más aún en los de tristeza, ha sido sólo una de las duras cuotas a cubrir a lo largo de su carrera.

"En lo personal, han sido muchos sacrificios. El primero, hacer esto a escondidas, lavaba mis equipos en la madrugada y los recogía antes de que amaneciera para que no se diera cuenta mi familia; tener que salir y mentir para hacerlo, porque sabía que de otra manera no me iban a dejar, yo comencé a los 16 años, era menor de edad y ellos podían impedirme que lo hiciera, yo no quería tener problemas y quería dedicarme a la lucha libre, era muy fuerte mentir para poder irme a luchar, tenía que decir que iba a jugar voleibol y que me iban a pagar para que mi familia me dejara", relata. A pesar de que tiene una vida hecha en la Ciudad de México, Sugehit añora los momentos en familia, la convivencia con los suyos, el arraigo que se tiene a la tierra en la que se nace y crece.

"Yo soy de Monterrey, mi familia está allá y a veces no puedo ir en Navidad, en Fin de Año o fechas especiales. Me piden a gritos que me regrese, que me retire de la lucha libre para estar con ellos y ese aspecto también ha sido difícil; sé que a regañadientes tengo su apoyo, que no es total, porque quieren que rehaga mi vida al lado de ellos, no quieren verme lastimada o en una silla de ruedas.

"Hay días en los que estoy muy adolorida y no tengo quién me vea o me cuide, tener triunfos en los que no está tu familia es doloroso y difícil, pero son los sacrificios que se tienen que hacer como mujer y como deportista para poder ser alguien en la lucha libre", reconoce.

Las privaciones en el renglón personal van más allá e involucran temas de trascendencia definitiva que marcan un punto de inflexión en la vida. Postergar la maternidad --al menos hasta ahora-- con plena conciencia de que el tiempo no detiene su marcha y de que pone en peligro su integridad física cada vez que sube a un cuadrilátero, es otro de los sacrificios que la profesión le ha exigido a la menudita luchadora regiomontana.

"A mí, por ejemplo, por las lesiones que he tenido en este deporte se me desvía la cadera. Debo tener un descanso y cuidados para cumplir con ese proceso de maternidad, para tener una familia o un hogar. En ese aspecto, me siento preparada, ya le dediqué 21 años a la lucha libre, más adelante, en dos o tres años, me voy a dedicar a ser madre de lleno, son etapas y más adelante me dedicaré a ella".

"NO QUIERO ARREPENTIRME DE DEJAR PASAR COSAS"

Avalada por más de dos décadas de trayectoria y en plenitud de facultades físicas, Princesa Sugehit tiene claro que cada vez está más cerca el momento de enfrentarse con una disyuntiva de vida. Por ello, disfruta al máximo cada oportunidad que tiene de subir a un cuadrilátero.

"Sí, lo tengo en mente, porque en la lucha libre no sabes cuánto tiempo puedes durar o si vas a bajar del ring con una lesión que te dañe; quiero aprovechar el tiempo, retirarme en el momento preciso y lo menos lastimada posible, lo menos afectada física y moralmente, no quiero arrepentirme de dejar pasar cosas y decir, por qué no lo hice a tiempo. Quizá en uno o dos años (me retire), es lo que tengo en mente, pero vamos a ver cómo suceden las cosas".

¿Qué tanto intimida a un hombre tener una relación sentimental con una luchadora, también hay machismo?

"Mis relaciones siempre han sido fuera de la lucha libre, no por machismo, pero no me gustaría tener una relación en la misma profesión. Ha sido difícil para mis parejas verme como luchadora, no es muy 'normal', pero lo aceptan y así evito tener problemas de profesión con alguien que se dedique a lo mismo. Cuando han querido algo mucho más formal, me han pedido que me retire de la lucha libre, pero no estoy para aceptar una propuesta así y retirarme de algo que me ha costado tanto trabajo".

¿Cómo conviven sobre al cuadrilátero la rudeza de una luchadora y la femineidad que posee toda mujer?

"Lo femenino surge arriba del ring. El gusto por dar una buena imagen y tener una buena presentación están ahí, te esmeras en lograrlo, con el ejercicio, la dieta, los vestuarios. Y notas la respuesta del público que valora cómo sales al ring, bien peinada, bien maquillada, bien vestida, aunque a los cinco minutos ya te tengan 'deschongada', el público se fija mucho en ese aspecto y es muy agradable. Algún tiempo usé diseños de súper héroes y a la gente le gustó mucho, siempre trato de dar de qué hablar también con eso, no pasar desapercibida".

Sugehit comparte la opinión de la mayoría de sus compañeras; arriba del ring, todas olvidan que están etiquetadas con la leyenda del ‘sexo débil’ y ofrecen un espectáculo tanto o mucho más intenso que cualquiera en el que se anuncie como protagonistas a sus compañeros hombres.

"Arriba del ring, no te cuidas. Yo tengo 20 años en este negocio y me duele todo el cuerpo, pero subo al ring y se me olvida que se me mueven la quijada, la cadera, el codo, todas las lesiones se me olvidan y disfruto lo que hago porque no sé qué pueda pasar mañana. Uno sabe que sube bien a luchar, pero no sabe cómo va a bajar; arriba del ring, no te cuidas ni tú misma, menos a la rival".

"Quiero retirarme en el momento preciso y lo menos lastimada posible, lo menos afectada física y moralmente, no quiero arrepentirme de dejar pasar cosas y decir, por qué no lo hice a tiempo" Princesa Sugehit

"ME FALTA APOSTAR LA MÁSCARA EN EL ANIVERSARIO DE LA LUCHA LIBRE"

Sin tocar aún techo en el mundo de la lucha libre profesional, Princesa Sugehit se plantea las metas pendientes por cumplir antes de que llegue el momento de centrar sus energías en su realización personal. Disfruta de importantes conquistas en el mundo de la lucha libre, pero aún hay una meta pendiente.

"Voy a cumplir 21 años como profesional en septiembre y quizá lo único que me falta es apostar mi máscara en la función de aniversario de la lucha libre. He estado en esas carteleras, en eventos importantes, he obtenido copas, cabelleras, máscaras, en ese aspecto no me falta nada, me gustaría sólo apostar mi máscara en un aniversario de la lucha libre".

¿Ser protagonista de luchas estelares es todavía un reto en tu carrera?

"Sería genial que un grupo estuviera en mejores carteleras, sería motivante. Sobre todo, ahora para las compañeras más jóvenes hay que procurar que no dejen caer el lugar que se ha ganado".