Lo que significa: Los Clippers ganan por quinta vez consecutiva en Chicago, donde se sienten como en casa y no pierden desde el 17 de diciembre del 2008. La victoria los acerca a medio juego de los Portland Trail Blazers en la batalla por el cuarto puesto de la Conferencia Oeste.
Los Bulls cuentan con una marca de 18-13 en casa, acumulando casi la misma cantidad de derrotas como locales que en toda la temporada pasada (14) y caen del segundo lugar de la Conferencia Este.
Angustia en Chicago:

Butler chocó con DeAndre Jordan cuando quedaban nueve minutos por jugar en el tercer cuarto y no regresó a la acción, aunque todavía no se sabe que tan serio sea el esguince y si este lo marginará de las canchas por algún tiempo.
El suplente de Butler es un veterano como Kirk Hinrich, quien promedia 6,5 puntos por encuentro durante la actual campaña.
Mirotic notable: Si Butler se ve obligado a ausentarse por algunos días, lo más probable es que Pau Gasol se convierta en el foco ofensivo de Chicago y que Nikola Mirotic, quien anotó 26 puntos contra los Clippers este domingo, adquiera más protagonismo.
Mirotic anotó 16 puntos en el último cuarto para unos Bulls anémicos en ataque que solo tuvieron 17 en todo el parcial. Ninguno de sus compañeros anotó una mísera canasta y solamente Noah se anotó en la pizarra con un tiro libre.
DeAndre Jordan, el rey de los rebotes :

Jordan superó a otro gran rebotero como Joakim Noah como si fuese una pelea entre David y Goliat, bajando 26 rebotes y otorgándole segundas oportunidades a los Clippers en ataque durante una tarde en la cual sus francotiradores andaban con la puntería torcida (Siete de 27 en triples como equipo).
Además, sus pantallas fueron tan efectivas como dolorosas mientras su energía en defensa mermaba constantemente a la energía de sus oponentes, quienes debieron haber sentido como que chocaban con una pared de ladrillos cada vez que se topaban con él, sino pregúntenle a Butler.
Rose, enfocado en regresar: El base de los Bulls tendrá los meniscos rotos, pero su ánimo y sus ganas de regresar a la duela siguen intactas. Su tenacidad es tal que él comenzó su rehabilitación, la cual duraría entre cuatro y seis semanas, este domingo un día después de su tercer cirugía en la rodilla en menos de tres años.
El partido al que todos apuntan para su regreso sería el 11 de abril en Chicago contra los Sixers, luego quedarían dos partidos más el 13 contra los Brooklyn Nets y el 15 contra unos Atlanta Hawks que probablemente no utilizarán a sus titulares para el último partido de la temporada regular.
La primer pregunta del millón es si Rose, notorio por tomarse su tiempo para recuperarse de lesiones, regresará para ese entonces y estará a punto para los playoffs. La segunda será ver cuantos minutos jugará en ese caso y si su titularidad indiscutida no se verá puesta en jaque por un rol más limitado como sexto hombre tras su lesión.
Lo que viene: Los Bulls se preparan para una seguidilla brutal de partidos que incluyen recibir a los Washington Wizards, el Oklahoma City Thunder y los Memphis Grizzlies y visitas a los San Antonio Spurs e Indiana Pacers.
Cinco de esos seis equipos están entre los ocho mejores de sus respectivas conferencias, mientras que los Pacers van novenos en el Este a medio juego de los Nets y ganaron siete de sus últimos 10 partidos.
Los Clippers tampoco la tienen fácil pero manejan su propio destino, ya que reciben y visitan a los Minnesota Timberwolves y se enfrentan a rivales directos en el Oeste como los Portland Trail Blazers (Miércoles 4, 10:30 PM ET por ESPN), Golden State Warriors, Dallas Mavericks y Houston Rockets durante la primer quincena de marzo.
Brian Babineau/NBAE/Getty ImagesPaul Pierce y los Boston Celtics no se pueden dar el lujo de perder esta noche ante el HeatHogar, dulce hogar. Eso es lo que deben estar pensando los Boston Celtics en estos momentos mientras se preparan para enfrentar a un Miami Heat que posee una ventaja de dos juegos a cero en la serie y va a intentar liquidar una serie que llega al mítico TD Garden esta noche (8:30 p.m. ET ESPN/ESPN Deportes). El Garden es uno de los reductos más intimidantes del deporte, ya que es el hogar de 16 campeonatos, del robo de Larry Bird, de las canastas de Bill Russell y de un público que hace tanto ruido como una banda de metal pesado que está particularmente entusiasmada ese día. La combinación de todas esas cosas explica en parte la marca de 6-1 de los Celtics como locales esta temporada.
Sin embargo, el Heat es uno de los pocos equipos que puede decir que no se achica ante este tipo de circunstancias, ya que sabe muy bien lo que es ganar partidos importantes en territorio hostil. Eso es fácil de recordar ya que el conjunto de Erik Spoelstra llegó a Boston bajo circunstancias idénticas en la segunda ronda del año pasado con una ventaja de 2-0.
En ese entonces, Miami recibió una paliza por 97-81 en el tercer encuentro antes de ganar un cuarto juego absolutamente vital en tiempo suplementario. El Heat se terminó llevando esa serie en cinco partidos y acabó cayendo en las Finales de la NBA.
Los Celtics volvieron a perder un choque que pudo haber cambiado el rumbo de la serie en tiempo suplementario este año, pero esta vez fue el de hace dos días en Miami que los obliga a ganar o ganar esta noche.
La historia indica que el equipo dirigido por Doc Rivers jamás ha remontado un 0-2 en la serie desde que Paul Pierce, Kevin Garnett y Ray Allen están juntos. Mientras tanto, el Heat posee una marca de 7-0 en su historia cuando ganó los primeros dos juegos de la serie. Lo que mantiene viva a la esperanza de torcer el asunto en Boston es su experiencia y por sobre todo el gran nivel de un tal Rajon Rondo, el base fenomenal de los Celtics que es parte de nuestras tres claves del partido.

1. 44 Puntos, 8 Rebotes y 10 Asistencias = Rondo y su Ballet.
La grandeza no se define, simplemente se atestigua, y es difícil no pensar que todo Miami fue testigo de ella el miércoles cuando vio como Rondo jugó 53 minutos (así es, no descansó ni un segundo en todo el partido) y dio cátedra sobre como maximizar sus habilidades al despacharse con los números mencionados en el título de esta categoría.
El Heat intentó desafiar al jugador de 26 años a ganarles con su tiro desde media y larga distancia dándole espacio. Rondo respondió encestando 16 de sus 24 tiros de campo, incluyendo dos triples. Luego Miami trató de detenerlo al cometerle faltas y forzarlo a lanzar tiros libres, y Rondo respondió encestando 10 de sus 12 intentos (su promedio de efectividad esta postemporada es de un 73%).
Rondo no es LeBron James y no va a anotar 44 puntos nuevamente este viernes, eso fue más casualidad que causalidad. Eso no quiere decir que no sea capaz de jugar a un nivel excepcional, ponerse al equipo al hombro y conseguir el décimo triple-doble de su carrera, siempre y cuando las piernas le respondan 48 horas después de uno de los partido más memorables de la historia de los playoffs de la NBA.

2. ¿No hay Bosh, no hay problema?
Chris Bosh viajó con el equipo a Boston pero todavía no está recuperado de una lesión abdominal que lo tiene a maltraer desde hace rato y ya le hizo perderse siete partidos. La cosa no está por ponerse mejor este fin de semana, ya que Spoelstra descartó a su ala pivote para el tercer y cuarto juego de la serie, lo que significa que Bosh estará poniéndose el traje y no la camiseta número 1 del Heat esta noche.
Sin embargo, el Heat no parece estar muy afligido al respecto, ya que se ha adaptado a jugar sin él y ha ganado sus últimos cinco partidos por un promedio de 14 puntos tras haber perdido aquellos primeros dos hace lo que ya parece una eternidad y varios se deleitaban imaginando el principio del fin para Miami.
La razón principal de esta remontada es que sus jugadores complementarios están jugando a un nivel muy bueno que ninguno de ellos había desplegado al mismo tiempo esta temporada.
Mario Chalmers jugó 45 minutos el miércoles y contribuyó 22 puntos y seis asistencias a la causa. Shane Battier fue una presencia en defensa y encestó tres triples, la misma cantidad de canastas que tuvo un Mike Miller cada vez más consistente. Tampoco hay que olvidarse de Udonis Haslem, sus 13 puntos, 11 rebotes y esa intensidad defensiva que lo caracteriza.
Boston no tiene ese tipo de recambio, y eso está marcando una gran diferencia en la serie hasta ahora. La combinación de todas esas partes suple de gran manera a la ausencia de Bosh y permiten que LeBron y Dwyane Wade no tengan que ser Superman para rescatar a su equipo partido tras partido.

3. La disparidad de tiros libres
La NBA probablemente sea la liga más criticada y sospechada del mundo cuando se trata de sus referís y la posibilidad aparentemente constante de conspiraciones, arreglos, etc. Esto se exacerba cuando hay dos equipos de alto perfil como los Celtics y el Heat en escena.
Las estadísticas nos dicen que Miami dispuso de 47 tiros libres durante el segundo juego de la serie, 24 de ellos propiedad de LeBron James, y que los Celtics tomaron 31. Si sumamos al primer juego a todo esto, el total es de 70 tiros libres para el Heat y 52 para los Celtics en la serie hasta ahora.
Yo personalmente no creo que haya arreglos como lo que se investiga actualmente y también ya ha sucedido en el pasado del fútbol italiano ni que los árbitros tengan algo en contra de Boston. El Heat simplemente fue más agresivo que su rival al atacar el aro y fue recompensado por ello.
Si los Celtics hacen las cosas bien la disparidad de tiros libres no será tan larga esta noche. Dwyane Wade y LeBron James van a atacar el aro como lo hacen todos los días, pero quizás algunas faltas que les cobren en Miami no se las van a cobrar en Boston. La clara infracción no cobrada a Rondo en el tiempo suplementario del miércoles no será pasada por alto en casa.
Los árbitros son humanos y el ambiente a su alrededor los afecta como a cualquiera, pero eso no quiere decir que tengan una vendetta personal contra Doc Rivers y compañía. Dejémosle las conspiraciones a los OVNIs y a los que no creen que el hombre aterrizó en la luna.
Predicción: Celtics 95-Heat 90. Boston no baja los brazos y se mantiene con vida gracias al aliento de su gente y un partido tan efectivo como balanceado de su quinteto titular.
Tom Pennington/Getty ImagesManu y los Spurs buscan seguir celebrando esta noche en casa ante el ThunderGanar 19 partidos consecutivos no es cosa de todos los días, pero de alguna manera los San Antonio Spurs están logrando que así parezca gracias a su ya conocido perfil bajo y carácter de equipo laburante que no es solo una colección de estrellas, sino que está un escalón por encima del resto al ser un conjunto que mejora día a día gracias a la suma de sus partes.
La excelencia constante de los Spurs durante los últimos 13 años siempre ha sido casi como que tomada por segura, reconocida pero no apreciada de la manera que sería con otros equipos de perfil más alto. Sí el Miami Heat tendría esa racha, SportsCenter estaría en South Beach cubriendo cada ángulo de ella y preguntándose si LeBron James y Dwyane Wade son el mejor dúo de la historia de la NBA. Si los Lakers serían los de la racha, el mundo del básquetbol estaría rendido ante el altar de Kobe Bryant. Sin embargo, cuando los Spurs lo logran, la reacción colectiva parece ser de admiración pero no apreciación.
Es casi como que desde el año 2000 en adelante ha habido tres cosas inevitables en la vida: La muerte, los impuestos y que San Antonio va a llegar a los playoffs ganando al menos 50 juegos.
El sentido común dictaba que la impresionante racha de los Spurs llegaría a su fín el domingo por la noche frente al formidable Oklahoma City Thunder. 14 balones perdidos en el primer tiempo y una desventaja de nueve puntos tras tres cuartos eran la receta perfecta para recibir su primera derrota de la postemporada, la primera en total desde el 11 de abril contra los Lakers.
Pero luego llegó la charla motivacional de Gregg Popovich, el último cuarto sensacional de Manu Ginóbili, el Thunder regalando el balón y de repente la racha sigue viva y los Spurs van ganando la serie por 1-0.
Ahora toda la presión es de Oklahoma City, ya que si San Antonio pierde es capaz de recuperarse como visitante, pero si el Thunder llega a perder sería casi catastrófico para sus aspiraciones de llegar a las Finales de la NBA. O sea, 1-1 y la serie está más abierta que nunca. ¿0-2? La verdad que ganarle cuatro de los próximos cinco a esta versión de los Spurs es prácticamente imposible.
Es por eso que esta noche el Thunder se respalda más que nunca en Kevin Durant, su gran figura y jugador más talentoso de la serie que también es una de las tres claves de este segundo encuentro de las finales de la Conferencia Oeste.
1. Durant debe comportarse como un MVP
Russell Westbrook y Durant se llevan de maravilla. Es más, el alero del Thunder casi siempre es el primero en saltar a defender al base de su equipo cuando es criticado por su manera de jugar.
Westbrook seguramente siente que está al mismo nivel que Durant, y eso está perfecto, pero esta noche él debe dejar de lado su faceta de anotador y convertirse en un verdadero armador. El domingo por la noche Westbrook tomó más tiros (21) que cualquiera de los 10 titulares de ambos equipos, pero Durant fue el máximo anotador del encuentro con 27 puntos al encestar ocho de sus 19 intentos.
Durant intenta aplacar a Westbrook de una manera similar a la de Wade con su amigo LeBron James, pero es hora de que Durant se ponga a su equipo al hombro y tenga un partido similar al de los 41 puntos de Wade en la serie contra los Indiana Pacers.
Durant no va a lanzar 50 tiros a lo Kobe, esa no es su forma de ser, pero no hay razón por la cual debería tomar menos tiros que su base. No hay excusa alguna para tener apenas dos intentos en el último cuarto. Este es el momento indicado para ser más agresivo y desplegar el talento que lo supo convertir en candidato a MVP esta temporada.
2. Duncan/Manu/Parker (SAS) vs. Durant/Westbrook/Harden (OKC)
El primer juego, y quizas la serie entera, cambió durante un último cuarto que pareció salir de otro partido con un parcial tremendo de 39-27 a favor de los Spurs. Manu anotó 11 de sus 26 puntos en ese periodo (Durant tuvo seis) y se lució con esa capacidad tan innata que posee de jugar a su mejor nivel cuando los Spurs o la Selección Argentina más lo necesitan.
James Harden ha sido comparado a él como sexto hombre, pero Ginóbili pareció decir "me están comparando al jugador equivocado" con su cuarto periodo fenomenal.
Sin embargo, la victoria de los Spurs no fue solo mérito de Manu, sino que de los tres mosqueteros de San Antonio. Como podrán ver en la tabla, el trio de los Spurs superó al del Thunder tanto defensiva como ofensivamente cuando al menos uno de ellos estaba en la cancha, y eso debe cambiar para Oklahoma City este martes si es que esperan empatar la serie.
3. El efecto de Serge Ibaka
Cuando uno piensa en el Thunder se tiende a referir a Durant y Westbrook, lo que es razonable ya que ellos son sus dos máximas figuras. Sin embargo, Oklahoma City extraño a Ibaka más que a nadie durante aquel último cuarto fatídico para el conjunto de Scott Brooks.
Ibaka no tuvo números excepcionales ni mucho menos, pero su mera presencia defensiva en la zona pintada cambia la forma en que sus rivales juegan en ofensiva. San Antonio anotó 16 puntos en el tercer cuarto con el ala pivote congolés-español en la cancha y 39 con un 80% de efectividad en tiros de cancha con Ibaka en el banco durante el cuarto. Eso no es casualidad.
Los entrenadores generalmente no admiten sus errores, menos que menos cuando se trata de poner o sacar a alguien, pero hasta el mismo Brooks admitió que "(Deseó) que hubiese puesto a Ibaka (el domingo)". Habrá que ver si Ibaka juega más esta noche y si eso cambiará en algo al rumbo de una serie que tendrá su primer momento esta noche en Texas.
Predicción: Spurs 103-Thunder 100. Me tienta elegir al Thunder,toda racha debe llegar a su fin despues de todo, ¿no?, pero la verdad que sería estúpido de mi parte ir contra un equipo que no pierde desde mediados de abril y además juega en casa, donde solo ha sido derrotado cinco veces esta temporada.
Steve Mitchell/US PresswireRondo y Chalmers protagonizarán uno de los duelos más intrigantes de la serieLos Boston Celtics tuvieron que sudar la gota gorda para eliminar a los Philadelphia 76ers en siete juegos hace apenas 48 horas, pero Paul Pierce, Kevin Garnett y compañía no tienen tiempo para celebrar. No señor, no cuando visitan al Miami Heat esta noche para lo que será el comienzo de una Finales de la Conferencia Este que tienen mucho más en juego que un pasaje a las Finales de la NBA.
El consenso popular parece ser que Miami no solo es el favorito para volver a ganar su conferencia por segundo año consecutivo, sino que también carga con el peso de las expectativas que conlleva tener a LeBron James, el rey sin corona, en su plantel.
Asumir que los Celtics no tienen nada que perder y solo están contentos de estar ahí no sería lo correcto. Primero que nada, esta temporada posiblemente sea la última oportunidad del trío de Pierce, Garnett y Ray Allen de ganar un título juntos. Es más, ese sería el final ideal para el "súper trío" que comenzó su camino con un anillo y podría terminarlo con otro.
Los Celtics ganaron tres de sus cuatro choques contra el Heat durante la temporada regular, aunque en realidad solo vale la pena tener en cuenta los primeros tres porque Wade, James, Garnett y Rajon Rondo no jugaron en el cuarto encuentro. Sin embargo, vale la pena recordar que Boston también supo dominar a Miami en la temporada regular durante la campaña pasada y después el Heat los dominó y eliminó en cinco juegos cuando se vieron las caras en los playoffs. Las cosas son un poco distintas este año, ya que Miami no sabe cuando podrá contar con un Chris Bosh lesionado.
Es hora de hacer borrón y cuenta nueva, olvidarse del pasado, concentrarse en el presente y en las cinco claves de un partido que promete ser cerrado, dominado por las defensas y sumamente físico.
1. Rajon Rondo (BOS) vs. Mario Chalmers (MIA)
Chalmers ha madurado un montón durante estos playoffs y se ha convertido en una tercera opción viable para Miami ante la ausencia de Chris Bosh. Sus 25 puntos en la debacle del segundo juego contra los Pacers y sus 15 en el sexto consagratorio fueron testamento de ello.
Sin embargo, el base del Heat no se compara a Rondo, un jugador de otro planeta que puede atacar el aro con facilidad, hacer pases con ángulos imposibles, conseguir rebotes y hasta encestar triples cuando su equipo más lo necesita. Además, el 9 de Boston lidera a su equipo en robos con 2.7 por partido.
Él es el jugador que marca la diferencia, el que le da el salto de calidad a un equipo que no estaría en esta instancia sin sus triples-dobles constantes. Chalmers no se va a achicar, ya que la temporada pasada todos decían lo mismo sobre él contra Derrick Rose y el Heat terminó ganando, pero sin lugar a dudas este será uno de los grandes exámenes de su carrera.
Ventaja: Rondo. La diferencia entre ambos es evidente, aunque lo más probable es que LeBron lo marque cuando el juego esté en sus instancias decisivas.
2. Kevin Garnett y la ausencia de Chris Bosh
No cabe duda que la serie contra los Indiana Pacers reflejó lo importante que Bosh es para el Heat en la zona pintada. Miami va a necesitar cuatro noches superlativas de parte de Wade y/o James para ganar la serie sin él si es que no regresa a tiempo, ya que ni Ronny Turiaf ni Udonis Haslem ni mucho menos Juwan Howard te pueden ofrecer consistentemente lo que Bosh si puede debajo del aro.
El aspecto defensivo también preocupa en South Beach, ya que Garnett está rejuvenecido y promedia 19.2 puntos y 10.8 rebotes durante esta postemporada. El pivote de los Celtics podría hacerle mucho daño al Heat ante las opciones limitadas que este tiene para detenerlo.
3. LeBron James (MIA) vs. Paul Pierce (BOS)
David Dow/NBAE/Getty ImagesLeBron está inspirado, pero Pierce espera tener la receta para poder detenerlo James está simplemente on fire y no hay nadie que lo detenga, aunque Pierce ha sido uno de los pocos que ha podido frustrar a LeBron consistentemente a través de los años. Sin embargo, no hay defensa que valga en este momento para detener a un anotador nato como LeBron hoy por hoy.
Repasemos las estadísticas de ambos durante la segunda ronda:
1er juego - James: 32 puntos, 15 rebotes, 5 asistencias. Pierce: 14 pts, 6 reb, 6 ast
2do juego- James: 28 pts, 9 reb, 5 ast. Pierce: 7 pts, 5 reb, 3 ast.
3er juego- James: 22 pts, 7 reb, 3 ast. Pierce: 24 pts, 12 reb. 4 ast.
4to juego- James: 40 pts, 18 reb., 9 ast. Pierce: 24 pts, 6 reb, 1 ast.
5to juego- James: 30 pts, 10 reb, 8 ast. Pierce: 16 pts, 4 reb, 3 ast.
6to juego: James: 28 pts, 6 reb, 7 ast. Pierce: 24 pts., 10 reb, 3 ast.
7mo juego - James: No tuvo. Pierce: 15 ptss, 9 reb, 3 ast.
Ventaja: James. Los números de Pierce son más que decentes, pero los de LeBron son testamento de un nivel todavía más alto al que habrá que ver si puede sostener en esta instancia de los playoffs.
4. La ofensiva de los Celtics vs. La defensa del Heat
Boston no se destaca por ser un equipo particularmente bueno en ataque, pero sí supo vulnerar a la aguerrida defensa de Miami con 107, 91 y 115 puntos respectivamente en sus los tres compromisos iniciales entre ambos. Eso será difícil de repetir durante esta serie ya que los Celtics han anotado más de 100 unidades apenas tres veces esta postemporada, incluyendo 82 y 85 en sus últimos dos partidos de la serie contra los Sixers.
El Heat, por otro lado, ha sido asfixiante en defensa permitiendo un promedio de apenas 85.5 puntos por partido en sus series contra los New York Knicks y los Pacers y no ha recibido más de 94 puntos en ningún partido de la postemporada hasta ahora. Su única debilidad en defensa es su tendencia a dejar que los tiradores de triples queden solos, y en ese caso un Ray Allen que viene torcido será su principal amenaza.
Ventaja: Heat. La capacidad de Miami para presionar y atrapar a quien tenga el balón y también de robarlo cuando se presenta la oportunidad es demasiado para la ofensiva limitada de los Celtics.
5. La ofensiva del Heat vs. la defensa de los Celtics
Nathaniel S. Butler/Getty ImagesRay Allen y Wade se verán las caras en los playoffs una vez másLos Celtics han tenido a la defensa más efectiva de la liga en la segunda mitad de la temporada y tampoco ha permitido que ninguno de sus dos oponentes les anote 100 puntos en los playoffs hasta ahora. Es más, Boston limitó a los Sixers a un 35 por ciento de efectividad en tiros de campo en el partido o todo o nada del sábado.
Sin embargo, la ofensiva de Miami no es la de los Sixers, Wade no es Andre Iguodala y LeBron James no es Evan Turner. Habrá que ver cuánto afectará la ausencia de Avery Bradley por lesión, ya que Bradley fue un verdadero dolor de cabeza para Wade durante la temporada regular.
El gran problema de Miami, como mencionaba anteriormente, es su falta de variantes si Wade o James andan apagados. Mike Miller tuvo cuatro triples contra Indiana, quizás ese sea el comienzo de la resurrección del supuesto francotirador del Heat al que le duele todo y encesta poco y nada últimamente. Las contribuciones de Chalmers y Haslem también serán clave, mientras que los triples de Shane Battier también serían más que bienvenidos en el sur de la Florida.
Ventaja: Boston.Predicción: Heat 88-Celtics 85. La localía del Heat y el cansancio natural de unos Celtics que lo dejaron todo en la cancha hace dos días inclinan la balanza a favor de Miami.
Marc Serota/Getty ImagesJames y Granger no se quieren nada y reeditan su duelo esta noche en IndyLa serie entre el Miami Heat y los Indiana Pacers nos ha enseñado varias cosas hasta el momento, pero hubo una lección en particular que refleja exactamente lo que esta serie representa para ambos equipos tanto basquetbolística como psicológicamente. Esto afecta su presente y su futuro en una mezcla brutal de emociones que saldrán a la vista esta noche durante lo que será el sexto juego de la serie entre un Heat en alza y unos Pacers cuya confianza va disminuyendo poco a poco.
Justamente, la falta de confianza (o el exceso de ella) en sí mismos de los Pacers es la primera y quizás más importante lección de todas. ¿Se acuerdan cuando los Pacers tomaron una ventaja de 2-1 en el tercer juego de la serie y todos elogiaban a la garra de Danny Granger, la gran capacidad de Roy Hibbert y el genio de su entrenador Frank Vogel? Indiana parecía dispuesta a llevarse al mundo por delante y liquidar a su rival de una buena vez, demostrando que los equipos se construyen y no se compran.
Bueno, la cosa es que los Pacers no supieron noquear a Miami cuando lo tenía contra las cuerdas en la primera mitad del cuarto juego, y desde ese entonces el Heat los abrumó de tal manera que deben ganar o ganar esta noche para no ser eliminados de los playoffs.
La lección, señoras y señores, es bastante simple: La postemporada es una montaña rusa de emociones, pero los equipos que llegan lejos son los que mantienen un balance y no permiten que esa montaña rusa les quite el balance que necesitan para ser exitosos.
El conjunto de Erik Spoelstra jamás entró en pánico y eso le permitió dar vuelta la serie. Indiana, por otro lado, está sufriendo un bajón tras haberse ilusionado demasiado prematuramente y ahora debe volver a creer en sus posibilidades para empatar una serie que se le ha puesto cuesta arriba.
A continuación, les presento las claves de un partido de alto voltaje que promete ser dramático de principio a fin en una de las canchas más difíciles de la NBA.
1. La suspensión de Udonis Haslem
El Heat se verá diezmado en una zona en la que no se puede dar el lujo de estarlo, ya que Haslem se verá forzado a ver el partido de esta noche desde la tribuna tras ser suspendido por un encuentro debido a una falta cometida contra Tyler Hansbrough en el quinto juego de la serie.
Lo raro es que todos conocen el valor fundamental que Haslem tiene para sus compañeros y para Spoelstra, pero las estadísticas parecen reflejar todo lo contrario e indican que el Heat rinde mejor cuando él no juega.
Dwyane Wade y LeBron James son las dos figuras indiscutibles de Miami, pero no hay que olvidar que Haslem es su alma y corazón. El ala pivote de 31 años es uno de los capitanes del Heat y representa fielmente a la filosofía del Heat al sacrificarse por el bien supremo del equipo dejando el ego de lado para conseguir una falta ofensiva clave o marcar a un oponente más alto y más fuerte.
Roy Hibbert y David West ya han sido un verdadero dolor de cabeza para LeBron y compañía al no poder contar con un Cheis Bosh lesionado, y ahora los Pacers tendrán una ventaja todavía mayor en la zona pintada sin Haslem en la cancha. No se sorprendan si James termina jugando por 45 minutos de alero, base, ala pivote y pivote, todo en un mismo partido.
2. La importancia de la velocidad
El Heat y los Pacers han estado tan parejos durante esta segunda fase porque son dos equipos cuyos contrastes son tan evidentes como el agua y el aceite. A Indiana le conviene jugar a un ritmo lento y deliberado haciendo daño con Hibbert y West como referentes debajo de la canasta. Miami, por otro lado, se potencia cuando puede salir en velocidad tras un robo o un tiro fallido del rival para que Wade y James hagan lo suyo con sus volcadas.
Los Pacers ejecutaron su plan a la perfección a la perfección en el tercer juego, cuando limitaron al Heat a ocho puntos en transición. Esa fue su última victoria en la serie. Miami se llevó los próximos dos con 16 unidades en velocidad en el cuarto choque y una ventajade 29-6 en ese rubro en la paliza del quinto. ¿Coincidencia? No lo creo.
3. La prueba de fuego de Danny Granger
El alero de 29 años está intentando ser relevante en una liga dominada por las estrellas, pero hasta ahora su misión ha tenido resultados bastante mixtos. Dejemos algo bien en claro, Granger es la figura de los Pacers, pero no es ninguna estrella.
Sin embargo, Granger tendrá la gran oportunidad de impresionarnos a todos esta noche si se pone a su equipo al hombro con un tobillo maltrecho que se torció el martes y lo limitó a 20 minutos en cancha en el quinto juego. El número 33 de Indiana no practicó el miércoles pero debería estar en condiciones de jugar este jueves, aunque lo más seguro es que no esté al 100%.
Granger tiende a agrandarse cuando juega frente a su gente, ya que durante esta serie ha tenido un promedio de 18.5 puntos como local, lo que contrasta con sus pálidos 9.3 como visitante. Habrá que ver si el aliento del público puede más que cualquier infiltración y lo inspira a ser clave para mantener a su equipo con vida en la postemporada.
4. LeBron y Wade al rescate
James tiene la oportunidad de quedar en la historia grande del básquetbol esta noche, ya que él lleva dos partidos consecutivos con al menos 30 puntos, 10 rebotes y ocho asistencias. Nadie nunca ha tenido tres de esos en la historia de la NBA en los playoffs. Ni Michael Jordan, ni Magic Johnson, ni Kobe Bryant. Nadie.
Wade, por su parte, anda imparable y anotó 30 y 28 puntos respectivamente en los últimos dos juegos de la serie. Estos dos jugadores van a tener que esforzarse todavía más en todos los aspectos del juego ante la ausencia de Haslem, aunque las chances de ganar para el Heat se incrementaran considerablemente si anotan 60 puntos o más entre ambos.
Predicción: Pacers 95-Heat 93. La localía de los Pacers y la ausencia de Haslem pesan más que la inspiración de Wade y LeBron. Granger cumple con 15 puntos y siete rebotes.
AP Photo/Charles KrupaLa ventaja local es un alivio para los Boston Celtics"El quinto y el séptimo juego son básicamente lo mismo...Es un partido vital, pero es vital para ambos equipos". Estas fueron las palabras de Doc Rivers, el entrenador de los Boston Celtics que sabe bien de que se trata el juego de esta noche contra los Philadelphia 76ers ya que tiene experiencia de sobra en situaciones como esta como jugador y técnico.
Doug Collins, el entrenador de los Sixers que generalmente es uno de los más verborrágicos de la NBA, tampoco se queda atrás, pero esta vez pareció entender que las palabras sobran y que la única manera de hacerse escuchar es ganando uno de los compromisos más importantes de la historia de la franquicia con la serie empatada 2-2 y el quinto juego tomando lugar esta noche en Boston.
"Solo vamos a seguir dando pelea, eso es lo que hacemos" Collins dijo tras haber ganado el cuarto juego de la serie el viernes por la noche, el mismo encuentro que los tenía casi dados por muertos cuando los Celtics ganaban por 18 puntos y la pulseada parecía estar prácticamente decidida.
Ahora todo está igualado y el choque de esta noche es clave para el futuro de ambos equipos en esta contienda al mejor de siete. Boston cuenta con un equipo experimentado y las piernas les están empezando a pesar, pero todo va a doler un poco menos si logran asegurarse el regreso a casa para un hipotético séptimo y definitivo partido con una victoria esta noche.
Por el lado de Philadelphia, el asunto es simple: Si ganan hoy tendrán la inmejorable oportunidad de liquidar la serie frente a su gente en el sexto juego, tal y como lo hicieron frente a los Chicago Bulls en la primera ronda. La gran incógnita es como harán ambos equipos para prevalecer en una noche en la cual uno podría cortar la tensión en el estadio con un cuchillo, pero para eso tenemos las claves de un partido con sabor a final.
1. Cuerpos maltrechos, corazón intacto
Así se sienten los Celtics tras unas 48 horas de descanso entre compromisos que les ayudaron a recuperarse tanto anímica como físicamente de una derrota que fue como un golpe directo al estómago. No los noquearon ni mucho menos, pero ahora la serie se alarga más de lo deseado y este equipo repleto de veteranos parece estar pasando más tiempo en la enfermería que cualquier otro con la posible excepción del Miami Heat.
Paul Pierce viene arrastrando una lesión en la rodilla y Ray Allen una en su tobillo que aunque él no quiera admitirlo seguramente lo limitó al intentar detener a Andre Iguodala en la canasta ganadora que concretó la remontada histórica de los Sixers.
Pierce y Allen preocupan pero no tanto como Avery Bradley, quien es el jugador más joven de los cinco titulares de Boston a los 21 años pero que irónicamente también es el que más preocupa, ya que se dislocó el hombro izquierdo por cuarta (si, cuarta) vez esta temporada durante el partido del viernes. Bradley no entrenó el domingo pero todo parece indicar a que no piensa quedarse afuera del choque de esta noche. Los Celtics cruzan los dedos para que permanezca saludable, ya que la versatilidad defensiva de Bradley es más importante que nunca para ellos.
2. íQue alguien me detenga!
Los Sixers siempre han sido un equipo al cual le faltaban cinco para el peso, el que iba a la fiesta grande pero se volvía a casa sin la chica, pero todo eso está empezando a cambiar gracias a Iguodala, el jugador que solía representar las ilusiones y esperanzas frustradas de una ciudad entera que ya tiene suficientes decepciones hoy en día con los Phillies en el último lugar de su división en el béisbol, los Flyers eliminados en el hockey sobre hielo y los Eagles siendo los mismos Eagles ineptos en el fútbol americano.
Toda Philadelphia estaba esperando por este momento, el momento en el que Iguodala se consolidaría como el digno heredero de Allen Iverson como jugador emblema de la franquicia. El escolta de 28 años no será tan espectacular o brillante como A.I., pero Iguodala ya metió los dos tiros libres que sellaron la victoria en la serie contra los Bulls y fue el líder indiscutido de la remontada que mantuvo a los 76ers con vida en la serie el viernes por la noche.
Su impacto en el equipo fue mucho mayor que lo que indicaron sus 16 puntos y siete rebotes, y tanto su doble como su triple en el minuto y medio definitivo reflejaron una sangre fría admirable que no había demostrado tener hasta ese entonces.
Este es el momento que el veterano proveniente de la Universidad de Arizona ha esperado toda su vida, y tal y como dijo "La Máscara" alguna vez, que alguien lo detenga.
3. La disparidad de tiros libres
Esta serie ha sido impredecible desde el comienzo y predecir quien la ganará es como intentar ganar la lotería, pero si ha habido una constante en ella es que los Sixers ganan cuando su agresividad atacando el aro desborda a la de Boston, mientras que los Celtics prevalecieron en dos ocasiones justamente porque minimizaron la diferencia de tiros libres entre ellos y su oponente.
Philadelphia tuvo una ventaja de 57-28 en este rubro durante sus dos victorias hasta el momento, y eso fue especialmente clave durante la remontada de un cuarto encuentro que vio a los Sixers lanzar 36 tiros libres comparados con los 19 del conjunto de Doc Rivers en el partido. Por otro lado, el margen en las dos victorias de los Celtics fue de apenas 48-41 en favor de su rival.
La principal razón de la disparidad tan llamativa en el cuarto juego fue el bajo nivel de Kevin Garnett, quien encestó solo tres de sus 12 canastas y tuvo apenas nueve puntos en el partido tras poseer una efectividad de un 63.3% en tiros de campo durante los tres primeros encuentros de la serie. El nivel que KG despliegue esta noche podría ser lo que incline la balanza no solo en este compromiso, sino que también en la serie entera.
Predicción: Celtics 87-Sixers 84. La localía y la experiencia de los Celtics pesan más que nunca en este encuentro.
Steve Mitchell/US PresswireLa capacidad de LeBron James como líder está siendo cuestionada durante los playoffs una vez más Basta, ya basta de tratar a LeBron James de esta manera. Esto ya no es crítica constructiva, es abuso prematuro de un gran jugador que se ha convertido en el blanco predilecto de periodistas, analistas, hinchas del Heat, hinchas de otros equipos y hasta de gente que ve más Glee que básquetbol pero quiere ser parte de la conversación.
Cuando el Heat gana y LeBron la rompe en el último cuarto como durante gran parte de la serie contra los New York Knicks o 10 minutos de dicho período del fatídico segundo juego contra los Indiana Pacers, nadie dice nada. Se supone que el MVP de la temporada y auto-proclamado "rey" tiene que hacer ese tipo de cosas. Como si fuese fácil, casi un requisito para graduarse como gran jugador y leyenda de la liga. Como si el resto del equipo estuviera libre de cualquier obligación.
Una de las jugadas más criticadas del "colapso" del alero del Heat fue la que selló la derrota de Miami con 21 segundos por jugar y el marcador 77-75 a favor de Indiana. James estaba apenas fuera de la llave y comienza la jugada con un pase a Shane Battier en la esquina. Páusenlo ahí. ¿No es eso lo que uno quiere ver a esa altura, movimiento del balón y no a LeBron picando la pelota de manera predecible hasta que quedan tres segundos para tirar?
La jugada continúa y Battier vuelve a pasársela a James, quien ve nada menos que a Dwyane Wade, uno de los supuestos liquidadores de elite de la NBA, pidiéndole el balón desde la zona pintada. LeBron no duda y se la entrega para que Wade ataque la canasta agresivamente y luego se quede corto al intentar una bandeja. Perdónenme, ¿pero no es esta el tipo de jugada que le venimos pidiendo a Miami que ejecute cuando tiene que empatar o ganar un partido? Rápida, eficiente, espontánea y con el balón en manos del jugador indicado, en este caso Wade. Pero no, como Wade se erró la bandeja todos dicen que LeBron no podía lidiar con la responsabilidad de tomar el último tiro y es un cobarde por no intentarlo.
Por cierto, Kobe Bryant tuvo un colapso todavía peor al de James en los últimos dos minutos de la derrota de sus Los Angeles Lakers anoche contra el Oklahoma City Thunder con tiros bloqueados, balones perdidos y un triple tan egoísta como estúpido con 36 segundos por jugar y no tuvo nada que ver con la jugada que acabó con las esperanzas angelinas. No señor, Kobe estaba del otro lado de la cancha cuando Metta World Peace se la entregó a Steve Blake para que este intente un triple que no pudo ser y selló la caída de su equipo.
Ah, es verdad, me había olvidado que cuando eso le sucede a LeBron es cobardía y esconderse del momento, pero cuando Kobe y sus cinco anillos lo hacen es simplemente la jugada correcta en ese momento.

La gran mayoría de periodistas y expertos -incluyéndome a mi durante el principio de la temporada regular- se convierten en tiburones en busca de sangre cuando el jugador más intimidante de la NBA demuestra que es humano y falla en situaciones críticas que generalmente culminan en derrotas dolorosas que lo dejan expuesto tanto a él como a su equipo ante la atenta mirada deL mundo entero. Es tan fácil criticar a alguien que no puede, o directamente parece no querer, defenderse de los ataques hacia su persona.
Eso sí, LeBron tiene que dejar de actuar tan desafectado por la situación y reconocer que no hay excusa alguna para errarse dos tiros libres clave con 40 segundos por jugar o no intentar ni un solo tiro de campo en los últimos tres minutos y 35 segundos del partido. Una cosa es ser inteligente, la otra es ser pasivo.
Esto pudo haber sido lo mejor que le haya pasado a James, ya que sucedió en el segundo partido de la serie y no en el séptimo. LeBron tiene la gran oportunidad de redimirse con una actuación sublime en el tercer juego de la serie y recordarles a todos que solo tres jugadores en la historia de los playoffs han podido emular a sus 28 puntos, 9 rebotes , 6 robos y 5 asistencias olvidadas del partido anterior: Gary Payton en el año 2000, Michael Jordan en 1989 y 1990 y Patrick Ewing en 1990.
LeBron a veces parece solo querer divertirse y jugar bien cuando las cosas van bien, pero la verdadera fortaleza mental de un gran jugador aparece cuando todo va mal y nadie parece querer darte una mano para levantarte del suelo. Solo el puede lograrlo, y de esa determinación depende la vida del Miami Heat en una serie que de repente tiene a los Indiana Pacers intentando sorprender a un rival que no tenía pensado estar en apuros a esta altura de la postemporada.
Elsa/Getty ImagesKevin Garnett y Rajon Rondo se llevan mejor que nunca como compañeros en los playoffs Los playoffs de la NBA continúan este lunes con el segundo partido de una serie que ya ha llegado a un tramo clave, ya que los Boston Celtics intentarán tomar una ventaja de 2-0 frente a unos Philadelphia 76ers que no se pueden dar el lujo de perder esta noche. Sí, lo sé, los Sixers todavía no jugaron como locales y la serie no "comienza" de verdad hasta que alguien gana como visitante, pero la verdad que Philadelphia es un equipo tan capaz como limitado al que probablemente lo costaría una enormidad ganar cuatro de los próximos cinco juegos.
El conjunto de Doug Collins ya sabe lo que es estar en desventaja, después de todo ya estuvieron 0-1 contra los Chicago Bulls en la primera ronda, pero esta vez la gran diferencia es que no hay una nueva versión de la lesión de Derrick Rose, ya que Rajon Rondo está enterito a pesar del susto sufrido el sábado cuando hizo su mejor imitación de un gimnasta y casi se parte la ingle en dos.
Los Sixers necesitan "robar" una victoria esta noche para obtener la ventaja de la localía y conseguir el tipo de envión anímico que lo propulsó a imponerse frente a unos Bulls diezmados en la primera ronda. Los Celtics, por su parte, tiene la gran oportunidad de tomar las riendas de la serie y ponerse a dos triunfos de regresar a las Finales de la Conferencia Este por segunda vez en las últimas tres temporadas.
Los 76ers quieren que la constelación de estrellas caiga a la tierra en Boston, aunque eso dependerá en gran parte de las claves de un choque que promete tres cosas: Defensa, intensidad y un promedio de 10 insultos por minuto de un Kevin Garnett que parece haber encontrado la fuente de la juventud.
1. El nivel inesperado de KG
"Vamos a utilizar a Garnett hasta que se le caigan las ruedas". Estas fueron las palabras textuales de Paul Pierce sobre uno de los jugadores más consistentes de la NBA y el termómetro del estado anímico de Boston, ya que su intensidad al borde de la locura contagia a sus compañeros e intimida a los rivales cuando es genuina y aporta un plus que muy pocos pueden imitar o igualar.
El nivel actual del pivote de los Celtics desafía a todos los preconceptos sobre un jugador al que todos asumían que iba a terminar hecho picadillo al tener que jugar 66 partidos en 123 días a los 35 años, 17 de ellos como profesional.
Sin embargo, Garnett no solo jugó 60 de los 66 partidos de su equipo durante la temporada regular, sino que es líder de su equipo en puntos (20.1), rebotes (10.6) y bloqueos (2.0) durante una postemporada que lo tiene como figura casi excluyente a la par de LeBron James y Kevin Durant. Según ESPN Stats & Info, KG ha acumulado cuatro juegos con al menos 20 puntos y 10 rebotes durante estos playoffs, uno más que su total de las últimas dos temporadas.
Su elixir rejuvenecedor ha sido su eficiencia tanto debajo del aro como con la jugada de la cortina y giro, la cual fue producto de 21 de sus 29 puntos en el encuentro del sábado. La cuestión es simple: Si Garnett sigue jugando a este nivel, los Sixers no tienen posibilidad alguna de ganar la serie.
2. Los rebotes, los malditos rebotes
Si ganas la pelea por los rebotes, vas a tener más posibilidades de ganar el partido. Los 76ers en teoría son mucho mejores que los Celtics en este rubro, ya que fueron el séptimo mejor equipo de la NBA recuperando el balón durante la temporada regular mientras su oponente de esta noche salió último tanto en los rebotes defensivos como ofensivos.
Los números nos dicen una cosa, pero el pasado reciente nos dice otra. Es inexplicable como Philadelphia perdió la batalla de los rebotes el sábado por 45-41, algo que además ya ha sucedido cinco veces en siete encuentros esta postemporada.
Un equipo que tiene a tres jugadores que promediaron más de seis rebotes por partido como Spencer Hawes, Andre Iguodala y Elton Brand no pueden permitir que Rondo consiga 12 rebotes y que cinco de ellos ocurran en ofensiva bajo sus propias narices.
Este asunto es una cuestión de actitud y de querer obtener el balón con más intensidad que tu rival, y hasta ahora los Celtics poseen mucho más de ella que unos Sixers que necesitan recobrar su identidad.

3. La falta de líderes en ataque de los 76ers
Tanto Boston como Philadelphia se respaldan en su defensa y estuvieron firmes entre las 10 peores ofensivas de la liga durante la temporada regular, pero los Celtics poseen una ventaja importantísima sobre los Sixers que marcó la diferencia en el partido inaugural de la serie: La certeza de que tienen a los jugadores indicados para anotar cuando es verdaderamente necesario.
Ambos equipos son capaces de no encestar una mísera canasta por cinco minutos o más, y eso es exactamente lo que le sucedió a Philadelphia un par de veces durante el choque del sábado. La gran diferencia es que los Celtics disimulan esa falencia al contar con algún desborde de Rondo, triple de Ray Allen, canasta oportuna de Garnett o doble de Pierce cuando más lo necesitan.
Los Sixers no tienen a esa superestrella, a ese líder nato que dice "denme el balón, yo me encargo de anotar". Por eso perdieron esa ventaja de 13 puntos que supieron tener en el segundo cuarto. Andre Iguodala es el que más cerca está de ser ese jugador para ellos en teoría, pero el alero de 28 años todavía no se ha afirmado como tal. El tendrá la gran oportunidad de demostrar que estoy equivocado esta noche al ponerse al equipo al hombro en territorio hostil.

4. Doc Rivers (Entrenador de Boston) vs. Doug Collins (Entrenador de Philadelphia)
Tanto Rivers como Collins son dos estrategas muy capaces, pero Rivers marcó la diferencia al diseñar una jugada tan inspirada como genial sobre el final del juego del sábado.
Rivers sabía que los Sixers estaban obligados a cometer una falta perdiendo por uno con tres segundos por jugar, así que le pidió a Rondo que se desmarque y corra lo más rápido posible hacia su lado de la cancha. Una vez que su base recibió el balón en movimiento, el defensor rival ni siquiera pudo tocarlo antes de que suene la chicharra.
Por cierto, la NBA debe solucionar un problema que es una cuestión de sentido común. Philadelphia tenía un foul para "conceder" en ese entonces, ya que no estaban sobre el límite y no habían cometido ninguna infracción en los últimos dos minutos del partido.Así que bajo esas circunstancias primero debían cometerle una falta a Rondo y luego hacerlo de vuelta, lo que hubiese dejado a los Celtics lanzando dos tiros libros con entre 0.5 y 0.7 segundos por jugar aun si Rondo no se escapaba como lo hizo.
La regla de la falta para conceder es útil en los primeros tres cuartos o si vas ganando en los segundos finales, pero perjudica al equipo si está en desventaja por el simple hecho de que jugó limpio durante todo el cuarto. Mi solución: Denle al equipo en cuestión la opción de desprenderse de ese foul adicional en los últimos 10 segundos y asunto arreglado. Es lo más justo.
Predicción: Celtics 90-Sixers 78. Pierce es el que marca la diferencia esta vez al ganarle el duelo a Iguodala mientras Garnett se despacha con otro sólido doble-doble.
Dennis Wierzbicki/US PresswireLuol Deng y los Bulls buscan devolver la serie a Chicago con una victoria esta nocheLa NBA suele ser la liga más predecible de las cuatro más "grandes" de los Estados Unidos (MLB, NBA, NHL y NFL). Por más corazón y garra que tengas, en la NBA el equipo más talentoso casi siempre prevalece.
Sin embargo, a veces los planetas se alinean y el equipo al que todos daban por muerto nos sorprende con el batacazo frente al todopoderoso oponente al que todos ya daban por descontado que iba a llegar como mínimo a las Finales de su conferencia. Eso es lo que podría suceder este viernes, cuando los humildes Philadelphia 76ers intenten eliminar a los Chicago Bulls en el sexto juego de una serie que podría quedar inmortalizada para siempre en la historia grande de la NBA.
Es que claro, los Sixers podrían convertirse en apenas el quinto equipo en eliminar al líder de su conferencia en la primera fase de los playoffs, algo que solamente los Denver Nuggets (1994), New York Knicks (1999), Golden State Warriors (2007) y Memphis Grizzlies (2011) habían logrado hasta ahora.
No cabe duda de que esto no sería posible si Derrick Rose y en menor medida Joakim Noah no se hubiesen lesionado durante la serie, ¿pero saben qué? Andre Iguodala, símbolo de los Sixers, tiene razón cuando dice que las lesiones son parte de la vida en el básquetbol y que no se le debería quitar merito a la hazaña de su equipo por eso.
En sus propias palabras, ¿pondrías un asterisco al lado de los dos títulos de Hakeem Olajuwon con los Rockets solo porque Michael Jordan estaba temporalmente retirado? No. Olajuwon y los Rockets supieron adaptarse a las circunstancias presentadas ante ellos mejor que nadie y eso es lo mismo que los Sixers están haciendo hoy por hoy.
Ojo, los Bulls no están muertos ni mucho menos. El conjunto de Tom Thibodeau debe ganar esta noche para sobrevivir y forzar un séptimo y definitivo juego el sábado en Chicago. Rose seguramente va a ver el partido desde un palco y Noah está en duda por el esguince en tobillo izquierdo y está en duda para jugar este jueves, pero Chicago se ilusiona por una defensa que es fuerte gracias a la suma de sus partes y que también es una de las claves de este partido a vida o muerte.
1. ¿Podrá Philadelphia vulnerar a la defensa de los Bulls?
El quinto juego de la serie fue sumamente ofensivo, pero no por la gran cantidad de puntos anotados, sino que cualquiera que haya pagado cientos de dólares para ir a ver ese encuentro debió haberse sentido ofendido por la ineptitud de ambos equipos para lograr que la pelota atraviese la red.
El primer tiempo de ese partido terminó con un pálido marcador de 35-26. Consideremos que Kentucky le iba ganando a Kansas 41-27 en el entretiempo de la final del torneo universitario y ellos tienen 20 minutos por tiempo y 35 segundos para tirar en vez de los 24 en ambos rubros que posee la NBA.
El total de 69 puntos de Philadelphia fue el segundo más bajo de la historia de la franquicia desde que se implementó el tiempo límite de 24 segundos para anotar. La marca más baja, por cierto, fue en la temporada 1954-55, cuando no existían las canastas de tres puntos.
Los Sixers encestaron apenas un 32% de sus intentos y dos de sus 11 triples, así que deben volver a las fuentes y respaldarse en Lou Williams y Jrue Holliday para generar una chispa en ataque.

2. Williams/Holliday (PHI) vs. C.J. Watson/John Lucas III (CHI)
No es ninguna sorpresa que esta serie sea predominantemente defensiva y que los puntos sean un lujo más que un derecho, pero los Sixers pueden quebrar esa tendencia cuando sus bases se inspiran.
Williams y Holliday promedian 27 puntos entre sí en las dos derrotas de su equipo, pero ese promedio se incrementa a 34.6 en sus tres victorias de la serie. Es más, Holliday fue el máximo anotador del encuentro con 26 unidades y Williams aportó otros 20 en lo que fue el mejor partido de los Sixers hasta ahora al prevalecer por 109-92.
Lucas y Watson, mientras tanto,tuvieron apenas un 25% de efectividad en tiros de campo y 10 puntos entre sí en el quinto juego de la serie, pero su situación es diferente ya que Luol Deng y Carlos Boozer son los que cargan con la responsabilidad de anotar y ellos solo deben complementarlos de la mejor manera posible.

Los 76ers son un equipo que se ha reconstruido exitosamente bajo la tutela de Doug Collins pero que también está acostumbrado al fracaso, ya que no han ganado siquiera una serie en los playoffs desde que Allen Iverson todavía estaba en Philly y Larry Brown era su entrenador.
No importa lo que diga Andrew Bynum, liquidar una serie es una de las cosas más difíciles de hacer en cualquier deporte y mucho más cuando no has tenido la experiencia de hacerlo previamente. El ser locales puede ser favorable para los Sixers gracias al aliento de su gente, pero también puede ser un obstáculo psicológico debido a la presión agregada de darle una alegría a una hinchada que no ha tenido demasiadas durante la última década.
Los Bulls, por su parte, tendrán el gran desafío de mantenerse con vida en territorio hostil. Chicago todavía no ha podido ganar como visitante durante esta serie y ha promediado 77.6 puntos en sus últimos tres encuentros. Esa cantidad fue suficiente en el partido del martes, pero dudo de que vuelva a serlo en un choque a vida o muerte como este.
Deng, Boozer o quien sea que se anime va a tener que ponerse al equipo al hombro a pesar de la ausencia de su gran figura y silenciar a un público que está ansioso por festejar tras nueve años de tristezas.
Predicción: Philadelphia 87-Chicago 81. Los Sixers se hacen fuertes como locales y dejan su marca en la historia de la liga frente a unos Bulls demasiado diezmados como para remontar una situación sumamente adversa.
Mike Ehrmann/Getty ImagesLeBron James y Carmelo Anthony escriben un nuevo capitulo de su duelo esta nocheLas luces de South Beach van a brillar más intensamente que nunca esta noche, la intensidad del quinto juego entre el Miami Heat y los New York Knicks se va a sentir por todo el estado de la Florida, ya que este no es ningún partido ordinario, no señor, esto tiene la tensión de un séptimo juego para dos equipos que necesitan ganar sea como sea.
El Heat va ganando la serie 3-1, pero LeBron James, Dwyane Wade y compañía saben mejor que nadie que el asunto no solo puede, sino que debe acabar esta noche. Una derrota en casa significaría poner la serie en riesgo y regresar a un Madison Square Garden eléctrico que se convertiría en el escenario de las peores pesadillas de la constelación de estrellas a la que gran parte del país quiere ver caer a la tierra.
Los Knicks, por su parte, no tienen absolutamente nada que perder. Si pierden era de esperarse, ya que el Heat se hace fuerte como local y el conjunto neoyorquino no estuvo cerca de darle pelea a su rival en territorio ajeno durante los primeros dos encuentros de la serie.
Pero si ganan, si Carmelo Anthony vuelve a inspirarse y Amar'e Stoudemire repite su actuación del domingo, los Knicks se convertirían en el octavo de 101 equipos en la historia de la NBA en forzar un sexto juego y tendrían la gran posibilidad de ser el cuarto en empatar la serie. Sin embargo, ya lo he dicho antes pero vale la pena repetirlo: Ninguno de esos otros 101 equipos pudo dar vuelta la serie del todo y avanzar a la próxima fase tras ir perdiendo 3-0.
Sin embargo, si somos realistas y dejamos de lado a toda la histeria que generan estos dos equipos, el Heat tuvo un tropezón que no fue caída el domingo en Nueva York y es el amplio favorito de un partido que dependerá de las siguientes claves.
1. Carmelo y Amar'e al rescate
Las dos grandes figuras de los Knicks jugaron muy pero muy bien en la victoria de los Knicks en el cuarto juego de la serie. Ese triunfo no solo mantuvo a los Knicks con vida, sino que cortó una racha de 13 derrotas al hilo en los playoffs que era como una mochila pesada cargada con once años de frustraciones y ambiciones postergadas.
Anthony fue el más destacado de los dos con 41 puntos y un 52% de efectividad en tiros de campo, aunque pocos parecen acordarse de que también se erró dos tiros libres clave con 25 segundos por jugar que le podrían haber costado el partido a su equipo. Memoria selectiva, que le dicen.
Stoudemire, por su parte, impresionó a todos al acumular 20 puntos y 10 rebotes durante sus 34 minutos en cancha a pesar de verse obligado a jugar prácticamente con una mano nada más tras su ya famoso incidente del matafuegos.
Carmelo y Amar'e son los dos ases de un equipo diezmado y sin muchas otras cartas en su mazo. Ellos anotaron 61 de las 89 unidades de su equipo hace tres días y van a tener que volver a salvar a los Knicks si pretenden seguir con vida en estos playoffs. Las carreras de jugadores como ellos son recordadas por lo que lograron, o no lograron, conseguir en noches como esta.
2. El Heat debe establecer un ritmo frenético
Nueva York quiere un maratón. Miami prefiere una carrera de 100 metros llanos.
El conjunto neoyorquino prefiere jugar un partido lento y predecible como el del domingo en el que se mantiene a tiro de Miami hasta que logra tomar la delantera y se aferra a ella con uñas y dientes.
Por otro lado, una de las grandes fortalezas del Heat desde que LeBron James llegó a Miami ha sido su gran habilidad para agarrar un rebote o robar el balón y salir corriendo a 220 kilómetros por hora para conseguir una volcada que hace temblar al estadio entero y en algunos casos cambia el clima del encuentro.
Los Knicks han hecho un gran trabajo en neutralizar ese aspecto de su juego y ha limitado a su rival a siete, ocho, 18 y 16 puntos en transición respectivamente en los primeros cuatro choques de la serie. Esto se debe en parte a que todo se hace más lento y premeditado en los playoffs, pero si el Heat quiere conseguir una victoria contundente va a tener que dictar un ritmo sumamente veloz al que los Knicks no puedan igualar.
3. ¿Quién gana la batalla de los triples?
Esta serie se ha caracterizado por un factor muy particular que ha sido absolutamente vital en el resultado actual de la serie: El que encesta más triples, se lleva la victoria. ¿No me creen? Solo fíjense en la cantidad de triples encestados en cada juego (en paréntesis).
Primer juego: Miami 100 (8)-Knicks 67 (7). Segundo juego: Miami 104 (9)-Knicks 94 (5). Tercer juego: Miami 87 (11)-Knicks 70 (4). Cuarto Juego; Knicks 89 (5)-Heat 87 (3).
Uno de los pocos puntos débiles del sistema defensivo del Heat es su propensidad a dejar a tiradores estacionados en las esquinas absolutamente solos mientras rotan en sus marcas, lo que los convirtió en el quinto peor equipo de la NBA en el rubro de prevenir triples durante la temporada regular.
Los Knicks limitaron al Heat a un 15% de efectividad en triples durante el partido del domingo, pero vale la pena recordar que ese porcentaje saltó a un 38% (16 de 42) cuando estos dos equipos se vieron las caras en Miami. Algo me dice que Steve Novak, J.R. Smith, Mike Miller Shane Battier y Mario Chalmers, los especialistas de esta serie, van a tener un rol importante en la resolución de esta serie.

4.¿Qué tanto podrá hacer Mike Bibby?
Las bajas de Baron Davis, Iman Shumpert y Jeremy Lin han forzado al base de 33 años a pasar de ser el cuarto base en la rotación del equipo y jugó un total de 68 minutos en 17 encuentros durante el mes de marzo a ser el armador titular de un equipo que está absolutamente diezmado en esa posición.
Mike Woodson, el entrenador de los Knicks, consideró poner al talentoso pero inconsistente J.R. Smith como base tras la lesión de Davis el domingo, pero Woodson terminó respaldando a Bibby y este no lo decepcionó al encestar un triple clave que le dio una ventaja de 84-81 a los Knicks con poco más de un minuto por jugar.
Bibby ya no es ni será aquel gran jugador que nos supo maravillar con los Sacramento Kings hace una década, pero si puede proveer la experiencia y sangre fría en los momentos clave que los Knicks podrían aprovechar en territorio hostil.
Predicción: Heat 101-Knicks 90. La localía del Heat es clave ya que potencia al rendimiento de LeBron y Wade y limita a un Carmelo inconsistente para que el Heat avanze a la segunda ronda, donde los Indiana Pacers ya esperan al ganador de esta serie.
Michael Hickey/US PresswireAl Horford espera poder marcar el camino de la remontada para los HawksCuatro partidos, cuatro cupos disponibles a las semifinales de las respectivas conferencias. Eso es lo que hay en juego esta noche en los playoffs de la NBA, a los que se podría decir que les falta algo de suspenso con dos series que terminaron 4-0 y seis que van 3-1 y podrían acabar en las próximas 48 horas.
Este martes veremos cuatro choques con distintos ingredientes pero el mismo concepto vital: Ganar o irse a casa. La pregunta del millón es cuál de todos ellos podrá lograrlo: ¿Serán los Denver Nuggets en Los Angeles frente a los Lakers? ¿Los Bulls diezmados frente a los Philadephia 76ers? ¿O quizás el Orlando Magic frente a unos Indiana Pacers enrachados?
Puede ser, pero sí tendría que apostar por uno de los cuatro lo haría por los Atlanta Hawks, un equipo que comenzó su serie contra los Boston Celtics ganando el primer juego con autoridad pero luego fue perdiendo su identidad y confianza poco a poco hasta parecer unos zombis en la paliza que los Celtics les otorgaron el domingo por 101-79.
Sin embargo, no todo está perdido para el conjunto del sur de los Estados Unidos, ya que los Hawks son el único equipo de los que están en desventaja que tendrá el privilegio de jugar frente a su gente, algo que debería renovar las energías de un conjunto que debería estar furioso y con el orgullo herido.
Los Hawks jamás han llegado a las Finales de la Conferencia Este en su historia y tampoco han estado cerca de lograrlo recientemente a pesar de que esta sea su quinta temporada consecutiva en la postemporada. Es más, la gente ve a Atlanta perdiendo 3-1 en la serie y errándose volcadas ridículas como la de Josh Smith en el segundo juego de la serie y dice "¿Qué esperabas? Son los Hawks".
Esta es la primera de tres oportunidades que el conjunto de Larry Drew tendrá para revertir esa imagen y demostrar que no son simplemente un equipo formidable en la temporada regular que se achica en los momentos clave. Sin embargo, tampoco hay que olvidar que Boston posee la experiencia necesaria para liquidar la serie en un partido que tendrá las siguientes claves.
1. El efecto de Al Horford
El jugador oriundo de la Republica Dominicana aprobó su primer gran examen domingo en términos de salud el domingo durante su regreso a la cancha tras cuatro meses de inactividad por lesión. Horford aportó 12 puntos y cinco rebotes en 20 minutos como suplente pero no pudo hacer mucho para evitar la paliza propinada por los Celtics. Lo más importante para los Hawks a corto y largo plazo es que Drew afirmó que el pivote de 25 años se sentía bien y que no hubo señal alguna de un posible resentimiento de la lesión en su pectoral.
Ahora habrá que ver cuál será el efecto de un Horford que obviamente todavía no está al 100% en el quinto partido de la serie. Eso sí, todo Atlanta sabe que un Horford al 60 o 70% puede ofrecer tanto o más que cualquier pivote ordinario en la misma situación. Su corazón y su garra habituales van a estar presentes, pero enfrentarse a un Kevin Garnett que luce formidable no le va a ser nada fácil.

2. Paul Pierce anda imparable
Hay muy pocos jugadores que tienen el privilegio de poder ser definidos como un verdadero Celtic, el fiel reflejo de lo que representa la franquicia. Pierce es uno de ellos, y el alero adorado por todo Boston nos demostró porque el domingo al anotar 24 puntos en 17 minutos a pesar de tener una rodilla maltrecha y solo intentar un tiro libre en todo el partido.
Pierce es un jugador formidable que a los 34 años de edad suplanta a la agilidad que el tiempo le ha quitado con una manera tan sutil y a su vez tan efectiva de estar en el lugar correcto y en el momento preciso para encestar una canasta clave.
El tipo es capaz de jugar en una pierna con tal de ganar y sacarlo de la cancha es casi imposible si el partido está peleado, ya que Pierce promedió 44.3 minutos en cancha durante los primeros tres encuentros de la serie, decididos por nueve puntos o menos.
Pase lo que pase esta noche, lo único que está prácticamente garantizado es que Paul Pierce va a influenciar el resultado del partido de una u otra manera y que toda la NBA sabrá cuál es "La Verdad" cada vez que Pierce ataque la canasta durante el partido.

3. El bajón pronunciado de Joe Johnson
Johnson apuntala a los Hawks en el rubro de puntos (17.3) y robos (1.3) durante esta postemporada hasta ahora, pero las estadísticas globales no están contando toda la historia de una "estrella" de 30 años que no termina de justificar los más de 18 millones de dólares que cobró este año.
La precepción sobre Johnson, equivocada o no, es la de un jugador que gana más dinero que LeBron James y Dwyane Wade pero que no está ni cerca de llegar a la altura de una superestrella que logre cambiar el rumbo de un partido, mucho menos de una serie. O sea, básicamente lo opuesto a Pierce.
Sus nueve puntos producto de cuatro de ocho tiros de campo encestados y apenas dos tiros libres intentados en 31 minutos terminaron de poner a su carácter como jugador bajo la lupa y desde ese entonces las últimas 48 horas han sido una avalancha de críticas constantes para Johnson.
Sin embargo, lo bueno del deporte es que siempre te da una nueva oportunidad para redimirte, y que mejor oportunidad para Johnson que romperla esta noche y guiar a los Hawks a una victoria que los mantenga con vida. Quizás eso no sea suficiente para acallar todas las dudas sobre su valor como pilar de una franquicia, pero sí sería un gran primer paso para comenzar a dejarlas atrás de una buena vez.

4. La defensa asfixiante de los Celtics
Los Hawks promediaron 96.6 unidades durante la temporada regular, ese promedio los estaría dando a ellos una ventaja de tres juegos a uno en la serie. Sin embargo, Atlanta no ha podido anotar más de 84 puntos en la serie hasta ahora y todas sus avenidas ofensivas parecen estar clausuradas por una defensa endemoniada de los Celtics que fue la segunda mejor de la NBA durante la temporada regular y probablemente sea la mejor de todas en esta postemporada hoy por hoy.
El primer obstáculo es Rajon Rondo y su presión constante, por algo el base de los Celtics fue el líder indiscutido de la NBA en robos durante la temporada regular con un promedio de 3.67 por encuentro. Luego si pasas a Rondo te encuentras con Avery Bradley, el escolta que sabe frustrar a cualquiera y es prácticamente impasable. Si logras sortear ese obstáculo te topas con Pierce, el encargado de marcar al mejor jugador del equipo rival, y por último tienes a Brandon Bass y Garnett resguardando la zona pintada con su ya conocida intensidad que está al borde de la locura.
Todos estos ingredientes combinados en una sola receta han sido el secreto del éxito para Boston durante esta serie y es lo que lo hace ilusionarse con volver a las Finales este año.
Predicción: Hawks 86-Celtics 83. Al Horford domina los rebotes y la defensa de Atlanta mantiene a los Celtics a raya para descontar y forzar un sexto juego en Boston.
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