Villarreal saca 3 puntos al Espanyol

BARCELONA (Jordi Blanco/Corresponsal).-

Un penalti atajado por Asenjo a Sergio García en el minuto 90 le dio al Villarreal una trabajada y excelente victoria en Barcelona, frente a un Espanyol que sólo despertó en la recta final de un partido que el equipo de Marcelino pudo ganar con comodidad y en el que acabó sufriendo de mala manera.

Contagiado por la excesiva frialdad del ambiente, con una asistencia muy escasa de aficionados en la grada, el Espanyol encaró el partido falto de tensión y facilitó que la mayor capacidad técnica del Villarreal se adueñase del juego. Sin la intensidad que concede ilusión, el equipo del Javier 'Vasco' Aguirre se mostró flojo y permitió que el centro del campo rival combinara con una calma tan pasmosa como inexplicable.

Sin estirarse más de lo necesario y guiado por el descontrol local, Moises dio el golpe antes del descanso aprovechando un despiste de la zaga en el centro fatal de Nahuel que remató a placer a boca de gol. El 0-1 aumentó la sensación de derrumbe en los periquitos, que se hundieron al poco de comenzar el segundo acto.

En una jugada muy protestada por los locales, el balón llegó a Giovani dos Santos que lo sirvió para Perbet, quien quizá ayudándose de la mano controló el balón para lograr el 0-2 que parecía sentenciar el choque de manera irremediable. Lo parecía. Pero no.

Para entonces Aguirre ya había puesto en escena a Jhon Córdoba en lugar de Abraham y la entrada del colombiano se adivinó perfecta en el pensamiento del entrenador blanquiazul. Sin Simao en el campo, con Pizzi en su puesto y Córdoba al lado, Sergio García tomó el mando y poco a poco el Espanyol despertó.

Toda la intensidad que se echó en falta en la primera hora de partido apareció milagrosamente en la parte final y poco después de que Giovani le arrebatase un remate mortal a Uche que habría significado el 0-3, el capitán del Espanyol bajó con maestría un balón, lo sirvió a Córdoba y éste fusiló el gol.

Faltaban 17 minutos para el 90 y en ese tiempo el partido cambió absolutamente. Disparado, el equipo de Aguirre se fue con todo a por el empate y el Villarreal empezó a resguardarse como buenamente pudo. Sin orden pero con una intensidad absoluta, el ejército periquito puso cerco al área visitante y lo que se había temido derrota humillante se convirtió en ilusión por el empate.

Lo tuvo, el empate, en sus botas Sergio García gracias a una mano inocente de Gabriel en ese último minuto que desembocó en penalti. El zaguero del Villarreal, asustado por la presencia de Córdoba, rechazó con la mano el balón y el capitán tuvo la ocasión inmejorable de cumplir el milagro... Pero su disparo lo rechazó de manera excepcional Asenjo.

Murió en la orilla un Espanyol de dos caras, desesperado después de tirar por la borda dos tercios de partido y contemplar imposible lo que llegó a rozar con la punta de los dedos. De ahí que Aguirre volviera a perder los nervios y sufriera otra expulsión por protestar, no se sabe muy bien qué, en los últimos instantes.

El Espanyol dio un paso atrás en su esperanza de asomarse a Europa, aunque sigue a tres puntos del séptimo puesto del Sevilla, y el Villarreal se recuperó después de dos derrotas conseutivas que le mantienen la esperanza de dar caza a la cuarta plaza que da acceso a la Champions.

Todo en una noche en familia, con muy poca afición en el estadio periquito y un partido que pasó de ser un paseo del Villarreal a convertirse en un correcalles del que el Espanyol a punto estuvo de salvar.