España vence sin problemas a Eslovaquia; es líder del Grupo C

OVIEDO (Paola Núñez | Enviada) -- La vieja España vuelve para enderezar el camino hacia la Eurocopa.

La Roja alcanzó la cima de la clasificación en el Grupo C de la eliminatoria hacia la Eurocopa 2016, tras vencer a Eslovaquia por 2-0 en el encuentro disputado este sábado en el Carlos Tartiere de Oviedo y gracias a los tantos de Jordi Alba y Andrés Iniesta.

Sin margen de error, Vicente del Bosque recurrió a los veteranos mundialistas para disputar el encuentro marcado como clave en la ronda de clasificación. Una pausa en el cambio generacional que llevó a la cancha a once mundialistas. Guerreros de mil batallas que, conscientes del riesgo de quedar demasiado lejos del puntero al primer paso en falso, se encargaron de devolver el brillo a la vieja campeona desde temprano.

La tranquilidad llegó a la grada a los cinco minutos gracias a Jordi Alba, que con un cabezazo abrió el marcador. El gol llegaba como la culminación de la primera de las muchas exhibiciones de la noche de David Silva, que de manera soberbia sirvió el pase a pierna cambiada desde la banda para que el lateral, que ya le había ganado la espalda al defensa para terminar la faena.

Al gol siguieron 25 minutos de aplastante dominio del cuadro español. Pedro, por una banda, y Silva, por la otra, dejaban sin respiro a la zaga rival.

Diego Costa, mientras tanto, esperaba con impaciencia a que le llegara un balón, necesitaba justificar su condición de '9' de España con un gol. Se movía constantemente, se desmarcaba, gritaba. Hasta que en una contra, Costa emprendió la carrera tras recibir un pase desde la derecha para quedar solo frente a Kocazik. El hispano brasileño logró sacarlo de la puerta e intentaba darse un autopase para rematar cuando fue derribado. No marcó, pero consiguió el penal con que Andrés Iniesta puso el 2-0 y a la Roja de líder.

La grada estalló en felicidad. En el campo, el combinado ibérico se dedicó entonces a deleitar: Pedrito con algún túnel, Andrés Iniesta poniendo pases donde quería y David Silva con un sin fin de regates. Incluso el bien amado Iker se llevó una ovación con una parada a un remate de Hamsik, la oportunidad más clara de los eslovacos en todo el partido.

España aprendió de la sorpresiva derrota en Zilina hace poco menos de un año y aunque se quedó sin pólvora, mantuvo el control del encuentro y apenas permitió algún acercamiento de los rivales a la portería de Iker Casillas, que en la mayoría de los casos terminaban en remates demasiado flojos o desviados.

El ritmo fue bajando conforme avanzaba el reloj y si bien los ibéricos buscaban el tercero, no lo hacían con mucho ahínco, pues hacía rato que se habían dejado de sentir amenazados.

A Eslovaquia, ese equipo sólido y temerario que sumaba seis victorias consecutivas en la clasificación europea, no encontró la forma de maniatar a la media española.

En la grada, satisfacción. Se había recuperado la elegancia, la seguridad y la autoestima. Pero a falta de goles en la segunda parte, la atención se desvió en cosas más mundanas y esos pequeños problemas que La Roja tiene aún por resolver: la relación de Piqué con la afición (todavía se lleva algún silbido) o la sequía de Diego Costa, que fue abucheado cuando salió de cambio por Paco Alcácer.